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Miles de millones de dólares en petróleo se esfuman en Irak

Un informe del Gobierno de EE UU admite robos y alteraciones en las cuentas del crudo

Las cuentas no salen en Irak, donde miles de millones de dólares en petróleo se han evaporado como si se tratase de agua. El diario The New York Times ha tenido acceso al borrador de un informe del Gobierno de Estados Unidos que asegura que entre 100.000 y 300.000 barriles al día de la producción declarada de crudo de Irak en los últimos cuatro años no se reflejan en los libros de contabilidad y podrían haberse desviado a través de la corrupción y el contrabando.

La noticia llega justo cuando la Cámara de Representantes del Congreso de EE UU acaba de aprobar una nueva ley de financiación de la guerra de Irak -que Bush ya ha asegurado que vetará-, cuya particularidad radica en que concede el dinero solicitado por el presidente por etapas y sujeto a fuertes condiciones al Gobierno iraquí, entre otras, la de la redistribución más equitativa de los ingresos del petróleo.

La información de The New York Times expone que la "desaparición" de esos miles de millones de barriles de crudo cuestan a las arcas de Bagdad entre cinco y 15 millones de dólares al día. Sin aportar una explicación sobre qué ha pasado con una parte importante de los cerca de dos millones de barriles de crudo que cada día se extraen en Irak, todos los indicios apuntan a funcionarios corruptos, contrabandistas y la insurgencia. Por supuesto, el informe gubernamental también contempla la posibilidad de que el país árabe haya estado inflando de forma reiterada su producción de petróleo y que la real sea mucho menor. ¿La razón? Irak estaría dando esa imagen ficticia de sus rendimientos petroleros debido a la presión de EE UU, que le exige un objetivo de tres millones al día.

El informe será hecho público en los próximos días y ha sido elaborado por la Oficina de Supervisión del Gobierno (GAO, en sus siglas en inglés, oficina de control del Congreso), con la ayuda de analistas en energía.

Según una fuente del Departamento de Estado citada por el periódico, son varias las explicaciones que pueden darse al hecho de que no cuadren los números. Desde los sabotajes en los oleoductos a la inexacta cuantificación de lo que se produce en los campos del sur del país, donde los ingenieros no restan el agua que se extrae junto al crudo.

Finalmente, todo parece conducir a la respuesta más obvia: el robo. Y los principales sospechosos serían las milicias chiíes del sur, a pesar de que en esa zona el crudo no es tan lucrativo como la gasolina o el queroseno. El contrabando de crudo es más difícil debido a que es necesario que pase por un proceso de refinado. Sin embargo, la insurgencia chií tiene sus feudos alrededor de los ricos campos de petróleo del sur del país, los cuales suponen el grueso de la producción iraquí.

La guerra de Irak volvía ayer a marcar cotas históricas. Cinco soldados murieron y dos desaparecieron tras un ataque registrado al sur de Bagdad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 13 de mayo de 2007