Ecuador lanza un plan para paliar la llegada masiva de colombianos

Rafael Correa promete a los desplazados del país vecino un estatus de refugiado

De la misma manera que el Gobierno colombiano del conservador Álvaro Uribe goza de la ayuda de EE UU para combatir el tráfico de droga en lo que se conoce como Plan Colombia, el presidente izquierdista de Ecuador, Rafael Correa, anunció ayer la ayuda de Corea del Sur, Canadá y la ONU para lanzar el Plan Ecuador, destinado a combatir los efectos económicos de la llegada a Ecuador de miles de colombianos que tratan de huir de la violencia.

Colombia y Ecuador comparten una frontera de cerca de 600 kilómetros, a lo largo de la cual operan guerrilleros, paramilitares y contrabandistas de armas y drogas. Correa cuenta con el respaldo implícito de la oficina de la ONU para los refugiados (ACNUR), que ha aplaudido la generosidad de Ecuador con la población perjudicada por la violencia en el vecino país.

Según este organismo, Ecuador acoge al mayor número de refugiados colombianos en el continente, con cerca de 14.000 registrados y otros 5.000 a la espera de asilo. Además, estima que el número total de colombianos con necesidad de protección internacional podría ser de hasta 250.000.

El Gobierno ha descartado que el Plan Ecuador sea una respuesta militar a la campaña antidrogas de Colombia, aunque ha anunciado que las Fuerzas Armadas reforzarán su presencia en la frontera.

Para Ecuador, resulta preocupante el aumento vertiginoso de los refugiados colombianos que, día a día, se instalan ilegalmente en su territorio. Actualmente, Ecuador es el país latinoamericano que recibe el mayor número de inmigrantes en relación a sus 13,5 millones de habitantes.

Correa no ha revelado el costo del Plan Ecuador, aunque fuentes del Gobierno estiman que en los próximos años se invertirán 270 millones de dólares (198 millones de euros), procedentes de Ecuador y de la ayuda internacional. De dicho proyecto se beneficiarán 660.000 pobladores de las cinco provincias de la franja norte del país. El Plan Ecuador será lanzado oficialmente como una "respuesta de paz, justicia y desarrollo" a la acción de Colombia, a la que Correa tacha de "militarista y violenta".

Correa echará a rodar la estrategia en un momento crítico para el Gobierno de su colega Álvaro Uribe, acosado por denuncias sobre supuestos nexos con paramilitares que han dañado la imagen de Bogotá entre los demócratas estadounidenses. El presidente colombiano trata de sortear la negativa del Congreso estadounidense a desembolsar 55 millones de dólares para el Plan Colombia.

La campaña ecuatoriana afectará a las relaciones entre Colombia y Ecuador, deterioradas desde diciembre, cuando Quito retiró a su embajador molesto por las fumigaciones antidrogas en la frontera y tras una serie de reclamos diplomáticos por incursiones colombianas.

"Lo que esperaba el mundo y Colombia era una reacción virulenta de Ecuador, cerrar la frontera, pedir visa a los colombianos, pero por el contrario, ese Plan Ecuador lo que va a buscar es regularizar a los colombianos; que los desplazados por el conflicto tengan el estatus de refugiados", manifestó Correa.

Correa advirtió al Gobierno de Uribe que no permitirá "más abusos en la frontera". Y aseguró que llevaría al Tribunal Penal de La Haya la controversia por las fumigaciones, que según Quito afectan el ecosistema y la salud humana.

Por otra parte, el Congreso de Ecuador aprobó ayer con 52 votos una resolución en la que declara como "cesado" el periodo de funciones de los nueve vocales del Tribunal Constitucional (TC), quienes el lunes emitieron un fallo a favor de la restitución de parte de los 57 diputados que fueron suspendidos en marzo por el Tribunal Supremo Electoral. Unos 600 policías cercaron ayer el Congreso de los Diputados de Ecuador con la intención de evitar la entrada a los 51 parlamentarios cuya restitución habían aprobado los nueve vocales del Constitucional.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 24 de abril de 2007.

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