Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Renfe admite que hay estaciones conflictivas en la red de Cercanías

La estación Sabadell Sud no es la única donde, una semana sí y otra también, se producen situaciones embarazosas por culpa de un puñado de vándalos. Renfe admite la existencia de una serie de estaciones que se convierten en "conflictivas" los viernes y los sábados, en especial a última hora de la noche y primera de la mañana. Mataró, Sant Celoni, Calafell y Sant Vicenç constituyen los puntos calientes de la red de Cercanías.

La explicación es sencilla: se trata de paradas situadas cerca de importantes núcleos del ocio nocturno, donde se llegan a concentrar miles de jóvenes que van -o vienen- de fiesta. Estas estaciones son especiales porque registran un mayor número de incidentes que el resto. Además, son las que concentran más recursos, tanto en número de vigilantes de seguridad privada, como de agentes de las fuerzas del orden público.

Renfe no concretó ayer cuántos vigilantes trabajan en las instalaciones de la compañía porque "se contratan por servicio" y, además, su número varía "en función de las necesidades". En cualquier caso, las noches de los fines de semana el personal de seguridad privada se ve "desbordado", tal y como reconocen tanto la patronal como los sindicatos. "Para controlar a la cantidad de jóvenes que hay se necesitaría un ejército", apuntó ayer Jordi Escuder, del sindicato de maquinistas Semaf.

El precio del incivismo

La sensación de impunidad y el temor de la mayoría de usuarios no es el único precio que los servicios de transporte ferroviario han de pagar por los actos vandálicos. Existe otro precio que puede traducirse en cifras concretas. En los últimos meses, Transportes Metropolitanos de Barcelona ha gastado 1,3 millones de euros para cambiar vidrios en 77 trenes del metro. Según un portavoz de la empresa municipal que gestiona el servicio de metro, TMB gasta en un año otros 2,7 millones para reparar los daños en trenes y estaciones.

Renfe, por su parte, no pudo facilitar ayer datos sobre los costes que supone para la compañía el incivismo. Pero sí detalló cuáles son los tipos de incidentes más frecuentes. Aquí se incluyen no sólo las gamberradas, sino todo tipo de irregularidades: en la mayoría de casos (31%) se trata de pintadas; el 25% son viajeros sin billete; el 13%, graciosos que utilizan sin necesidad el aparato de alarma; el 9% son lanzamientos de piedras hacia el convoy, y el 4%, obstáculos que aparecen en la vía.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 5 de abril de 2007