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Washington logra que Abbas y Olmert se comprometan a reunirse dos veces al mes

La Liga Árabe analiza a partir de hoy el plan de paz saudí para Oriente Próximo

Comienza hoy en Riad la cumbre de la Liga Árabe con una agenda cargada de asuntos a cual más espinoso: el conflicto israelo-palestino, la guerra de Irak y la caótica situación en Líbano. Todo apunta a que sólo la iniciativa de Beirut de 2002 para resolver la crisis entre el Estado judío y los palestinos recabará un apoyo generalizado, si no unánime. Aunque no ha alcanzado los objetivos que se había impuesto para su visita, la secretaria de Estado de EE UU, Condoleezza Rice, ha logrado al menos que palestinos e israelíes se comprometan a reunirse periódicamente.

"Sólo estamos en las fases iniciales para construir confianza entre las partes", declaró Rice, que aseguró que el presidente palestino, Mahmud Abbas, y el primer ministro israelí, Ehud Olmert, se reunirán cada dos semanas. "Uno de los puntos importantes es que se mantienen abiertos los canales de comunicación", se limitó a comentar Saeb Erekat, asesor del mandatario palestino.

Sin embargo, la visita a Oriente Próximo de Condoleezza Rice se ha saldado con un fracaso. Olmert rechazó embarcarse en las conversaciones sobre los asuntos que pueden desembocar en la formación de un Estado palestino (fronteras, refugiados y Jerusalén). Y Rice desistió ayer de esbozar su iniciativa para reactivar la negociación: la formación de dos comités en los que diplomáticos de EE UU discutirían por separado con palestinos e israelíes. Sólo se trataría sobre la liberación del soldado judío cautivo en Gaza y del lanzamiento de cohetes artesanales sobre territorio israelí, y sobre las medidas para aliviar la vida cotidiana de los palestinos. Ni siquiera ese planteamiento fructificó. Olmert incluso se permitió bromas burlonas sobre el presidente Abbas. "Podía devolvernos una bicicleta que los palestinos robaron en un barrio de Jerusalén", comentó el jefe del Ejecutivo a sus asesores, según informó el diario Yediot Ahoronot.

Sobre el conflicto entre Israel y los palestinos, los jefes de Estado y de Gobierno árabes impulsarán la iniciativa de Beirut de 2002, idea original de la monarquía saudí que propone la retirada de los territorios ocupados de Cisjordania y Gaza, incluido Jerusalén Este, y la negociación sobre el derecho al retorno de los refugiados a cambio del reconocimiento formal del Estado hebreo por los 22 países miembros de la Liga. Israel, por el momento, se limita a tomar nota sobre este plan y a observar por dónde van los tiros.

Crisis en Líbano

La crisis interna de Líbano, otro de los puntos calientes de la región, será abordada en la cumbre. Muestra de la peligrosa división que aqueja al país mediterráneo, cuyo Gobierno no dispone de quórum para aprobar medidas tras la retirada de los ministro chiíes del Ejecutivo hace cinco meses, es que acudirán dos delegaciones oficiales: la que encabezarán el primer ministro prooccidental Fuad Siniora y la del presidente prosirio Emile Lahud, cuyo mandato concluye este año. Los esfuerzos saudíes por apaciguar los ánimos no han dado fruto. Seis asesinatos de dirigentes y periodistas afectos al Ejecutivo y un atentado con explosivos que mató a tres civiles han jalonado la vida política libanesa desde que el ex primer ministro Rafik Hariri fuera asesinado, en febrero de 2005.

Sobre Irak, algunos diplomáticos han señalado que se demandará a todas las partes implicadas que dejen de interferir en los asuntos internos de este país, en una clara referencia a Irán.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 28 de marzo de 2007