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El Gobierno admite ahora que fue imposible sellar por completo una de las fugas del 'Prestige'

El Gobierno central aseguró ayer en un comunicado oficial que Repsol no cerró en 2003 todas las fisuras de los tanques del Prestige, el petrolero que se hundió frente a las costas de Galicia el 19 de noviembre de 2002. El Ejecutivo reconoce que la operación para taponar las fugas, que costó 109 millones de euros a las arcas públicas, no se completó porque "fue imposible sellar" una de las grietas. Desde entonces, señala, el buque ha vertido desde el fondo del océano al menos 20 litros de chapapote al día. El Consejo de Ministros aprobó ayer que se vuelva a contratar a la petrolera para evaluar la gravedad de los escapes de hidrocarburo.

Técnicos de Repsol volverán así a bajar en junio al fondo del mar para "comprobar in situ el volumen de las fugas de fuel" que sigue registrando el pecio, estudiar el estado del casco y "valorar las acciones preventivas adicionales" que quizás se tengan que ejecutar en un futuro para resolver el vertido.

El Consejo de Ministros aprobó ayer la operación, que costará otros tres millones de euros más, una factura que se suma a los 830 millones que lleva gastados el Estado por culpa del naufragio del petrolero griego. El descenso al lugar donde se encuentra el buque se realizará con un robot, y gracias a este dispositivo no tripulado se llevará a cabo una "inspección visual" de los tanques.

El Prestige se hundió después de dejar un rastro de chapapote que contaminó el litoral desde Galicia hasta Francia. En 2003, el Gobierno de José María Aznar encargó a Repsol que bajase a donde se encontraba el pecio para sellar las fisuras de los tanques y extraer el fuel que aún quedaba dentro.

La operación finalizó el 27 de octubre de 2004, cuando ya gobernaba el PSOE. Según el comunicado emitido ayer, el Gobierno estima "en unos 20 litros por día la fuga de fuel, que en su día fue imposible sellar", admitiendo así por primera vez que el proceso no se completó.

Repsol eludió ayer explicar por qué sus técnicos no sellaron todas las fugas que sufrieron los tanques del pecio hundido. Una portavoz de la petrolera aseguró que la compañía "carece de información" y remitió a la responsable del Centro de Prevención de Contaminación Marina, Purificación Morandeira, a la que fue imposible localizar.

Por su parte, una portavoz del Ministerio de Presidencia achacó esta información contenida en el comunicado oficial del Consejo de Ministros a un "error de redacción", y aseguró que en 2004 no quedó ninguna grieta de los tanques abierta. "Cuando se acabó la operación, el pecio no soltaba fuel", añadió.

Según la misma nota emitida por el Ejecutivo tras su reunión semanal, el Gobierno fija en 1.500 toneladas la cantidad de hidrocarburo que quedó dentro del pecio, el doble de la cifra aportada hasta ahora. En noviembre pasado, Vicepresidencia reiteró que en los restos del petrolero permanecen "sólo 700 toneladas (...) al no poder ser extraídas por imposibilidad técnica".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 24 de marzo de 2007