El presidente de Ecuador da un golpe de mano para tener un Congreso a su medida

La policía escolta a 21 diputados suplentes para desbancar a los opositores a la reforma constitucional

Tras dos semanas de forcejeos políticos, el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, dio ayer un golpe de mano a la oposición y logró formar un Congreso Nacional a su medida, a pesar de que su partido no cuenta con ningún diputado. Con la legitimación de 21 diputados suplentes de los principales partidos de la oposición, en reemplazo de los 57 destituidos recientemente por el Tribunal Electoral, el presidente del Congreso, Jorge Cevallos, puso en marcha el nuevo Parlamento con el voto de 55 legisladores de un total de 100 y allanó el camino a la reforma constitucional impulsada por Correa.

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Los 21 nuevos diputados pertenecen a Sociedad Patriótica, el partido del ex presidente Lucio Gutiérrez derrocado en 2005; al Partido Renovador Institucional Acción Nacional (Prian), la agrupación del magnate Álvaro Noboa y máximo rival de Correa, y a los tradicionales Partido Social Cristiano y Unión Demócrata Cristiana.

Los nuevos parlamentarios entraron al Parlamento durante la madrugada de ayer protegidos por la policía y esperaron allí hasta que, a primera hora de la mañana, comenzó la sesión y juraron sus cargos. El edificio del Congreso permaneció custodiado por 1.500 policías y miles de partidarios de Correa, para asegurarse que ninguno de los 57 diputados expulsados irrumpiera en el hemiciclo para impedir la maniobra, como sucedió hace una semana.

El presidente del Congreso, del Prian, aceptó a los nuevos diputados aun en contra de la posición de su partido, y arguyó que lo hizo "para fortalecer la unidad nacional y garantizar la vigencia del sistema democrático". Pero lo único cierto es que la decisión allana el camino al presidente Rafael Correa para sacar adelante el estatuto para convocar el referéndum que, el próximo 15 de abril, elegirá a una Asamblea Constituyente, dotada de poderes especiales para hacer una profunda reforma.

Gloria Gallardo, una de las diputadas expulsadas, compañera de partido del presidente del Congreso, al que considera poco menos que un traidor, manifestó indignada: "Esto es ilegal. Un insulto a la democracia, una vergüenza para el país. Tenemos un Gobierno inconstitucional y corrupto que compra conciencias y corrompe diputados para crear un Congreso obediente, que no lo controle y no obstruya el camino en su afán de instalar una dictadura". Gallardo aseguró que, junto a los otros 56 destituidos, "agotarán todas las instancias legales en Ecuador", apelando al Tribunal Constitucional y a organismos internacionales como la Organización de Estados Americanos (OEA).

"Lo único positivo es que con esto se termina la incertidumbre", señaló Lucio Gutiérrez. "Haremos campaña para lograr la mayoría en la Constituyente y evitar que Correa instale un modelo dictatorial, al estilo de Hugo Chávez [el presidente venezolano]".

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 20 de marzo de 2007.

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