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Mercadona, una máquina engrasada

La cadena de supermercados acapara el 19% de la inversión de la industria agroalimentaria

La mancha de aceite es la imagen a la que han recurrido siempre los responsables de la cadena de supermercados Mercadona para explicar su estrategia de crecimiento e implantación territorial. Pero una vez superadas las mil tiendas en 46 provincias de 15 comunidades autónomas; cuando la facturación anual, 12.158 millones de euros, supera los dos billones de las antiguas pesetas, y la plantilla de 57.000 trabajadores fijos es mayor que la población de la ciudad de Cuenca, la mancha Mercadona se ha convertido en una máquina engrasada, una locomotora que arrastra la quinta parte de la inversión de la industria agroalimentaria española.

Roig repartió una prima extraordinaria de 43 millones de euros entre los trabajadores por los buenos resultados de 2006

Juan Roig, el presidente y propietario de Mercadona, admite que el modelo de relación con sus proveedores "es clave para el éxito" de la cadena de distribución. El primer acierto de Roig fue convertirse en prescriptor. En lugar de ofrecer doce marcas de leche, Mercadona elige una y la viste con una marca propia. Las estanterías de exposición se reducen en la misma proporción, y en una tienda de entre 900 y 1.200 metros cuadrados cabe todo lo necesario para alimentar y asear al jefe, el cliente en la jerga de Mercadona, limpiar su casa y su ropa y, como extremo de la sofisticación, alimentar y asear a su mascota.

Para cada producto o gama de productos, un proveedor. Y cuando la relación se estrecha, salta a interproveedor. Mercadona opera con 109 interproveedores a los que garantiza el negocio de por vida. Sus relaciones son, cuando menos, peculiares. La cadena de supermercados aplica con ellos la política que denomina de libros abiertos. Con todos los datos del balance sobre la mesa, Mercadona pacta con sus interproveedores los beneficios que deberían obtener a partir de un cierto volumen de negocio que garantiza la cadena. Y si los números no cuadran, serán los interproveedores los que tendrán que revisar sus procedimientos. Parece una relación esclava, pero funciona.

Una relación estrecha

Y la presión que impone la máquina Mercadona tiene su correlato en cifras. La inversión conjunta de la industria agroalimentaria española en 2005 fue de 3.642 millones de euros, según estimaciones del Instituto Nacional de Estadística. La inversión conjunta de los 109 interproveedores de Mercadona en 2006 fue de 700 millones de euros, la quinta parte del total, según datos que ofrece la propia empresa.

Incarlopsa (Industrias Cárnicas Loriente) es el proveedor de la carnicería de Mercadona, una de las áreas más sensibles de una empresa que nació a partir de Cárnicas Roig, la pequeña cadena de la ciudad de Valencia que fundó el padre de Juan Roig, el fundador de una saga de empresarios integrada también por Fernando Roig (dueño de Pamesa) y Francisco Roig (ex presidente del Valencia). La sede central de Incarlopsa se encuentra en Tarancón (Cuenca). La empresa ya ha invertido 18,5 millones de euros para ampliar los secaderos de jamón que posee en Corral de Almaguer (Toledo). La compañía manchega y Embutidos Martínez, que comparten la propiedad de un centro de elaboración y envasado de carnes para Mercadona en Cheste (Valencia), iniciaron en 2006 la construcción de un matadero en la vecina localidad de Buñol cuyo coste, una vez terminado, se estima en 25 millones de euros.

Grupo Cantos Blancos, proveedor de huevos con sede en Alovera (Guadalajara), construyó en 2006 cuatro nuevas naves para cobijar a 600.000 gallinas ponedoras en Almendralejo (Badajoz).

Mascato, proveedor de la pescadería con sede en Vigo (Pontevedra), levantó una planta en la vecina localidad de Salvatierra donde desarrollará nuevas gamas de moluscos congelados al vacío sin concha, pescados ahumados o bacalao desalado con una inversión de 13 millones de euros.

Escurís, en la Pobla do Caramiñal (A Coruña), ha diseñado un solapín que permite abrir latas de conserva como si fueran yogures en paralelo a la modernización de sus instalaciones con una inversión conjunta de 6,5 millones de euros.

Verdifresh, proveedor de ensaladas y verduras envasadas, ha levantado una factoría en Aranda de Duero (Burgos) con una inversión de 12 millones de euros para servir nuevos supermercados que se levantan demasiado lejos de sus otras instalaciones en Riba-roja (Valencia) o Antequera (Málaga).

Un largo etcétera de negocios vinculados a las necesidades de la cadena de supermercados emplea en conjunto a 30.000 trabajadores. Acotral, empresa de transporte que asume la distribución pura y dura de toda la cadena de 1.059 tiendas de Mercadona, gestiona ocho trenes semanales de ida y vuelta entre Tarragona y Sevilla y entre Valencia y Sevilla. Ambas líneas cubren el territorio sobre el que se extendió la empresa en primer lugar, a lo largo de toda la costa mediterránea desde Girona hasta Huelva y hasta las Islas Canarias. En breve, Acotral iniciará su primera ruta marítima para trasladar cincuenta contenedores semanales desde Tarragona hasta Cádiz.

En paralelo, Mercadona ha levantado sus bloques logísticos, por orden cronológico, en Valencia, Málaga, Barcelona, Alicante, Sevilla y Tenerife. Tres almacenes satélites en Palma de Mallorca, Gran Canaria y León completaban el mapa. Pero la apertura anual de cien nuevas tiendas durante cuatro años consecutivos exige la construcción de más bloques logísticos: Madrid, Gran Canaria, León, Granada y Zaragoza. Algunos empiezan a operar, como el que se levanta en Ciempozuelos, en Madrid, dotado con mecanismos automáticos para reducir al máximo el sobreesfuerzo de sus trabajadores. Juan Roig anunció que pretende dotar con los mismos sistemas todos los bloques logísticos, con una inversión en torno a los 300 millones de euros en los próximos años.

Turnos continuos

Reducir al mínimo el esfuerzo físico es la última iniciativa de la empresa en beneficio de sus trabajadores. Mercadona no abre los domingos, salvo en dos tiendas vinculadas por reglamentos internos de dos centros comerciales en las Islas Canarias; a lo largo de 2006, la empresa suprimió los turnos partidos de modo que todos los empleados hacen jornada continua; un total de 3.600 empleadas se beneficiaron el año pasado de un quinto mes de permiso de maternidad a cargo de la empresa... Y los resultados están a la vista: "En 2005 vendimos 184.000 euros por trabajador. En 2006, 206.000". Las cifras arrojan un alza de productividad del 18%. Sobre la misma superficie, el aumento de las ventas es del 8%.

Mercadona había previsto una prima de 124 millones de euros a distribuir entre sus trabajadores en función de determinados objetivos, pero los resultados de 2006, con un beneficio neto de 242 millones de euros, un 32% más que el año anterior, desbordaron las previsiones del equipo directivo. La empresa decidió distribuir una segunda prima extraordinaria de 43 millones de euros. "Para que se entienda", aclaró Roig durante la presentación de resultados, "todos los trabajadores de Mercadona han recibido una prima de entre 1.500 y 3.000 euros".

¿Algún problema? Cuando presentó los resultados de 2006, Roig admitió que la empresa considera excesiva la rotación de dos mil trabajadores que se produjo el año pasado y aspira a reducirla a la mitad en el presente ejercicio.

Ciento cincuenta y seis posibilidades de expansión

Mercadona cerró 1996 con 200 tiendas. Una década después, acabó el ejercicio con 1.059. La cadena de supermercados se ha extendido por casi toda España, 46 provincias de un total de 15 comunidades autónomas, durante una década con la apertura de una media de 80 tiendas al año, supermercados de entre 900 y 1.200 metros cuadrados, que han incorporado anualmente una superficie media de ventas de unos 80.000 metros cuadrados, el equivalente a cuatro inmensos hipermercados.

La máquina sigue en marcha y todo apunta que desbordará la frontera española. Mercadona exploró Portugal hace tres años. El objetivo era abrir unas cincuenta tiendas al año en suelo portugués. Pero el proyecto no cuajó. En absoluto. Mercadona renunció a la expansión en Portugal de forma drástica.

Sin embargo, el salto internacional nunca se ha descartado. En dos o tres años, comenta Juan Roig desde hace dos años. Pero el equipo ejecutivo que le acompaña acaba de incorporar un responsable de expansión internacional. El presidente y propietario de Mercadona se muestra abierto a cualquier fórmula de expansión. Bien a través de la apertura de tiendas propias de nueva planta, bien a través de la compra de una compañía ya implantada. Y los países a los que apunta son Francia, Italia y Marruecos, en primer lugar. Aunque la Unión Europea ha ensanchado mucho sus fronteras. La única certeza que ofreció Roig sobre sus proyectos de expansión internacional es que el nuevo responsable ejecutivo de esa área tiene sobre la mesa papeles de 156 empresas del sector para estudiarlas al detalle.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de marzo de 2007

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