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Reportaje:

Técnica para personas dependientes

Carme habla animadamente con el televisor. "¿Ha venido Lluïsa?", le pregunta una joven desde la pantalla. "No, [la asistente social] vendrá mañana", responde Carme a una videocámara. La joven no es una presentadora, sino una trabajadora social que mantiene desde la central de teleasistencia una videollamada con Carme, una mujer soltera de 68 años con una movilidad reducida que apenas le permite salir de casa.

Carme es una de las 80 participantes (40 de Barcelona y otras 40 de Bruselas, en Bélgica) en el proyecto piloto europeo Attentianet, que examina cómo mejorar la atención a las personas con dependencia, favorecer en algunos casos su movilidad y evitar su exclusión social. Ayer se presentaron las conclusiones preliminares de este proyecto piloto, que comenzó en septiembre y finaliza en abril y que tiene un presupuesto de 1,2 millones de euros.

"La videollamada por el televisor hace que la persona mayor se cuide más"

El sistema de teleasistencia domiciliaria permite, a través de su móvil, la localización y el seguimiento de las personas dependientes, con alarmas cuando superan determinada zona, y con seguimiento del usuario por videoconferencia en el domicilio, a través de una línea ADSL.

Cuando se examinen los resultados, se podrá conocer qué tipo de equipos son mejores para atender cada tipo de situación. Algo muy necesario: Manuel, un viudo de casi 90 años, no se manejaba con soltura con el móvil adaptado mientras caminaba por la calle ayudado por muletas. En cambio, para acceder a la videollamada le basta con seleccionar el canal en su tele.

De momento, el teléfono móvil les ofrece seguridad en la calle, mientras que los usuarios que disfrutan de videollamadas aseguran sentirse más acompañados, "nos lo cuentan de todo", asegura la trabajadora social Noemí Gómez. "También les motiva para cuidar más su aspecto", añade su compañera Isabel Fontanet.

Los técnicos trabajan ahora para que los participantes puedan intercambiar videollamadas por el televisor e incluso con sus familiares.

Liderado por Alcatel Lucent, el proyecto lo gestiona el Consorcio Hospitalario de Cataluña (CHC) y se desarrolla a través del Centro de Atención a las Urgencias Sociales del Ayuntamiento de Barcelona. También participan la Fundación i2Cat y las empresas Ono, Orange, Sabia y Androme.

La teleasistencia domiciliaria es una opción sin vuelta atrás, pero el coste de las tecnologías empleadas en el ensayo triplican al de las convencionales, calcula Josep Maria Brunet, gerente de CHC Vitae, filial del Consorcio Hospitalario, El año pasado ya había 16.438 usuarios de teleasistencia en Barcelona. En 2007, la teleasistencia llegará a 25.000 personas, afirma Francesc Patricio, director de Bienestar Social del Ayuntamiento.

Lo habitual es el teléfono fijo con alarmas, sólo el 10% de usuarios tienen teléfonos móviles adaptados y otro porcentaje similar, sensores de inactividad en las neveras, que alertan a la central de alarmas si la puerta no se abre en 24 horas.

Eduard Hernández, subdirector de Atención a las Personas de la Generalitat, considera que la teleasistencia es más práctica en personas con un grado medio de dependencia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 16 de marzo de 2007