Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:10º FESTIVAL DE MÁLAGA

La otra cara de la fortuna

La buena suerte a veces esconde un reverso siniestro. Rodrigo Cortés (Pazos Hermos, Ourense, 1973) lo ha querido contar en su primer largometraje, Concursante, que compite en la sección oficial del Festival de Málaga y que el próximo 16 de marzo se estrenará en las salas comerciales.

En él, un joven profesor de Historia de la Economía, Martín Circo Martín, personaje al que da vida Leonardo Sbaraglia (Buenos Aires, 1970), tiene la mala fortuna de llevarse el mayor premio jamás obtenido en un concurso de televisión: tres millones de euros. Tras el derroche inicial, su inmensa felicidad de nuevo millonario se tornará en drama cuando se da cuenta de que Hacienda acecha para llevarse la mitad de sus ganancias... y no tiene cómo pagar su deuda.

Cortés leyó un día la noticia de alguien que ganaba un premio y tenía problemas. Aquello se quedó en algún pliegue de su cerebro y acabó convirtiéndose en "una sátira feroz, cruelmente divertida, sobre el funcionamiento del sistema financiero, sobre cómo un golpe de suerte puede arruinarte la vida", explicaba ayer el director, horas antes de la proyección de su filme en el festival malagueño. Algo así como cuáles pueden ser los "efectos colaterales" de la fortuna. Concursante lleva a primera línea la capacidad de asfixia que el sistema bancario ejerce sobre sus acreedores -un préstamo es el desencadenante de la desdicha de Martín Circo Martín- en una denuncia cargada de humor venenoso, incluso vitriólico. Pero, más que de crítica, Cortés prefiere hablar "de una sátira, de una radiográfica inapelable del funcionamiento de las cosas, o de una perspectiva sobre el funcionamiento de las cosas". Eso sí, advierte, que nadie vea una motivación antisistema, "de pañuelos palestinos y lanzamiento de adoquines contra los McDonald's". El realizador asegura carecer de vocación mesiánica ni aleccionadora. "Simplemente soy un espíritu inquieto y analítico, me gusta analizar la radiografía de las cosas, no sólo su apariencia externa".

La película, rodada en seis semanas con un presupuesto de 2,1 millones de euros, viene avalada por el precedente de dos multipremiados cortometrajes de Cortés, Yul (1998) y 15 días (2001), éste último el corto que más galardones ha obtenido en la historia del cine español. Rodó su primera pieza a los 15 años con una cámara de súper 8 y se define autodidacto. "Jamás he ido a una escuela de cine, lo cual no significa que no haya tenido maestros porque, afortunadamente, Martin Scorsese estrena en todo el mundo y sus DVD están a la venta. El rector de mi Facultad era Scorsese y tuvo a su cargo a gente como Eisenstein, incluso después de muerto, Hitchcock, Orson Wells, y todos esos directores con problemas psicológicos que hacen lo que otros ni siquiera contemplarían, como Spike Jonze, Michel Gondry, Paul Thomas Anderson, David O. Russel...". Cortés escribió el personaje de Martín Circo Martín pensando en Sbaraglia, que quedó fascinado por un guión que, en su opinión, "tiene inteligencia, tiene humor y tiene brillantez". Además, se trataba de un papel que le ha permitido sacudirse un poco la vena dramática de sus últimos trabajos: "Tiene humor, un registro que en los últimos años no tenía tan machacado y a mí me van muy bien". El actor califica a Cortés de "exigente" porque "tiene claro lo que quiere y cómo lo quiere".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 12 de marzo de 2007