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El conflicto de Irak

EE UU, Irán y Siria aceptan respetar la integridad territorial de Irak

Los representantes iraníes y estadounidenses conversan en público por primera vez en cuatro años

La conferencia internacional celebrada ayer en Bagdad ha sido, en principio, positiva para el futuro de Irak. Para empezar, EE UU, Siria e Irán, los tres actores clave del conflicto que sacude al país árabe, reconocieron la integridad territorial iraquí y, junto con los otros participantes de la cumbre, la mayoría de países vecinos de Irak, ratificaron el principio de no interferir en los asuntos internos iraquíes. También se comprometieron todos a mejorar la coordinación de sus servicios de espionaje y sus controles fronterizos, y para recordarles las consecuencias de no hacerlo dos obuses fueron a estallar en las inmediaciones del Ministerio de Exteriores, donde se celebró la conferencia, en una jornada donde no faltó la violencia sectaria.

Todos los participantes en la Conferencia sobre Irak celebrada ayer en Bagdad expresaron su "apoyo a la soberanía, independencia, unidad nacional e integridad territorial de Irak" y reconocieron el principio de no interferencia en sus asuntos internos.

También se comprometieron a mejorar la coordinación de sus agencias de seguridad y controles fronterizos. Para recordarles las consecuencias de no hacerlo, dos obuses cayeron en el recinto del Ministerio de Exteriores, donde se celebraba la reunión. Las miradas se centraron sobre todo en las delegaciones de Irán y EE UU, enemigos acérrimos, que se saludaron e intercambiaron opiniones, pero no llegaron a hacer un aparte.

El Gobierno iraquí se mostró satisfecho de que estadounidenses e iraníes se dieran la mano

"He hablado con ellos directamente y en presencia de otros", admitió el embajador norteamericano, Zalmay Khalilzad, al concluir la conferencia, a la que asistieron los seis países limítrofes de Irak (Irán, Kuwait, Arabia Saudí, Jordania, Siria y Turquía), los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad (EE UU, Rusia, China, Reino Unido y Francia), más Egipto, Bahrein y sendos representantes de la ONU, la Organización de la Conferencia Islámica y la Liga Árabe. Khalilzad calificó el diálogo de "constructivo, profesional y orientado a la resolución de problemas".

"No, no han mantenido conversaciones separadas, pero estamos satisfechos de que estadounidenses e iraníes se hayan dado la mano", manifestó el portavoz del Gobierno iraquí, Ali Dabbagh. Justo tras la apertura y antes de que los participantes pasaran a la sala de reuniones, Khalizad se hizo presentar al jefe de la delegación iraní, el viceministro de Exteriores Abbas Arakchi, por el consejero de seguridad nacional iraquí, Muafak al Rubai. El breve intercambio pudo verse, pero no oírse, en el circuito cerrado de televisión a través del que los periodistas seguían el acto.

"Arakchi esperaba el saludo", confió a esta enviada un miembro de la delegación iraní que calificó el ambiente de positivo. "Es un primer paso", dijo con cautela. El representante iraní, que se sentó a la izquierda del ministro iraquí de Exteriores, Hoshyar Zebari, enfatizó la satisfacción de su país por la cita.

Iraquíes, estadounidenses e iraníes coincidieron en calificar la reunión de "constructiva" y se mostraron satisfechos con el resultado, aunque no se anunció ningún cambio drástico. "No ha habido escasez de declaraciones de apoyo, pero estamos interesados en los hechos sobre el terreno y no sólo en las palabras", resumió Zebari. No obstante, los observadores consideran ya un éxito que se haya celebrado la conferencia -la primera de esta naturaleza en Bagdad desde 1990- y el contacto entre Teherán y Washington, que no hablaban directamente en público desde hace cuatro años.

Aunque ninguno de los delegados entró en detalles, tanto Khalilzad como Arakchi dejaron claro que habían expuesto con claridad sus puntos de vista. En el primer caso, su preocupación porque las milicias chiíes reciban armas y asistencia a través de la frontera iraní. En el segundo, su convicción de la necesidad de fijar un calendario para la salida de las tropas extranjeras. "Hacemos frente a un círculo vicioso en el que su presencia sirve para justificar la violencia y la violencia para justificar su presencia", declaró Arakchi.

Zebari anunció la creación de tres comités de expertos sobre seguridad, refugiados e importaciones de gasolina y energía, con su correspondiente mecanismo de seguimiento. Pero el respaldo unánime a esta propuesta se tornó en discusión en lo que respecta "a los participantes y lugar de celebración de la próxima cita". Irak, con el respaldo de Irán, desea que se celebre en Bagdad, pero Egipto y Turquía se han ofrecido a albergarla en El Cairo y Estambul, respectivamente. El tono conciliador de la conferencia quedó marcado por el discurso inaugural del primer ministro iraquí, Nuri al Maliki. "Reconocemos que hay que revisar la Constitución y hemos decidido hacerlo de acuerdo con los mecanismos en ella establecidos", declaró el jefe del Gobierno en un guiño hacia la comunidad árabe suní, que se siente marginada en el nuevo Irak que controla una alianza de partidos árabes chiíes y kurdos. Sin embargo, su deseo de no ofender a nadie le hizo pasar por alto las raíces locales del conflicto iraquí y hablar de una "epidemia internacional".

Obuses contra el edificio que albergó la conferencia

El primer impacto echó instintivamente al suelo a los periodistas que se solazaban en el aparcamiento del Ministerio de Exteriores. Al segundo, los soldados y guardias de seguridad les empujaban dentro del precario centro de prensa. Los dos obuses de mortero que cayeron en las inmediaciones de ese edificio, y de los que se responsabilizaron dos grupos insurgentes suníes, fueron un claro aviso para los participantes en la Conferencia de Seguridad, pero hubo otros incidentes más graves.Un coche bomba mató a seis soldados iraquíes e hirió a una veintena de civiles en el barrio chií de Ciudad Sáder, al este de Bagdad, según el portavoz militar estadounidense, aunque la policía iraquí elevaba a 10 los muertos y a 43 los heridos. Otro coche bomba mató a un soldado e hirió a otros dos al estallar en un puesto de control del distrito de Yamia, al oeste de la capital.Además, una de las ya famosas minas artesanales mató a un civil e hirió a otros dos al estallar en un cruce del centro de Bagdad. Más al norte, en Kirkuk, un cohete similar a los lanzados contra la conferencia de Bagdad mató a tres personas e hirió a 36 al alcanzar una parada de autobús en la zona kurda de la ciudad.Un rosario de ataques contra peregrinos chiíes que regresaban de celebrar el fin de la Cuaresma de Ashura dejó al menos cinco muertos y 23 heridos en Kerbala, Latifiya y Bagdad. La policía estima que cerca de seis millones de fieles han visitado esa ciudad santa en los últimos 10 días de esa celebración religiosa.Por lo demás, el refuerzo de las medidas de seguridad para la conferencia tuvo la ciudad bloqueada durante la mayor parte del día. La llegada y salida de los participantes por vía aérea también paralizó el aeropuerto. Sólo salió un vuelo regular hacia Ammán con 40 personas a bordo. El resto de los pasajeros se vieron obligados a regresar a sus casas o a pernoctar en la terminal por la cancelación de sus aviones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de marzo de 2007

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