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Teherán acusa al espionaje occidental de secuestrar a un general en Turquía

Fuentes israelíes y turcas aseguran que el ex viceministro iraní desaparecido ha desertado

Irán acusó ayer a los servicios secretos occidentales de haber secuestrado en Turquía a un general retirado de los Guardianes Revolucionarios. La alegación se produce después de que la prensa local denunciara la desaparición hace un mes de Ali Reza Asgharí, un militar de 63 años que fue viceministro de Defensa durante la presidencia de Mohamed Jatamí. El caso, que tiene todos los ingredientes de una novela de espionaje, ha llevado a Israel a elevar las medidas de seguridad en sus embajadas. El rastro se pierde el 10 de febrero en Estambul.

Asgharí llegó a Estambul el día 7 de febrero procedente de Damasco y se registró en un hotel donde, según la prensa turca, dos extranjeros habían pagado la víspera en efectivo una habitación a su nombre para tres noches. Desde entonces no se han vuelto a tener noticias suyas. El pasado lunes, después de que algunos periódicos locales denunciaran su desaparición, Irán anunció que había pedido explicaciones a Turquía.

"Desapareció después de tres días y las investigaciones policiales demuestran que no ha salido de Turquía y que tampoco se encuentra en los hospitales de ese país", declaró ayer el jefe de la policía iraní, Ismail Ahmadi Moghadam, citado por la agencia oficial de noticias, Irna.

"Es posible que el ex viceministro Asgharí haya sido secuestrado por los servicios secretos occidentales debido a su pasado en el Ministerio de Defensa", manifestó Moghadam, añadiendo misterio a lo que inicialmente parecía un mero caso policial. El responsable no explicó a qué servicios secretos en concreto se refería o cuáles eran esas responsabilidades que podían haberle convertido en objetivo. Tampoco elaboró en qué fundaba sus sospechas. Sólo precisó que el desaparecido realizaba un viaje privado.

El periódico turco Milliyet aseguraba ayer, citando fuentes sin identificar, que los servicios secretos y la policía turcos habían descubierto que Asgharí se oponía al Gobierno iraní y tenía información sobre sus planes nucleares. Tal eventualidad adquiere especial relevancia en un momento en que Estados Unidos trata de reforzar las sanciones internacionales contra Irán, al que acusa de querer desarrollar armas atómicas sin haber logrado pruebas concluyentes.

Esa falta de inteligencia fiable convertiría en una pieza muy valiosa a un potencial informante. Desde hace meses circulan rumores en Irán sobre supuestos intentos de Israel de asesinar o secuestrar a científicos vinculados al programa nuclear. Para añadir más leña al fuego, diplomáticos israelíes han admitido que se ha elevado el nivel de seguridad de sus embajadas, en lo que parece una medida de precaución contra posibles ataques de agentes iraníes.

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Israel es, sin duda, uno de los países más preocupados por las ambiciones nucleares iraníes. Sin embargo, fuentes diplomáticas recuerdan que secuestrar a un alto funcionario es equivalente a un acto de guerra. Además, incluso si Israel considerara a Asgharí lo suficientemente valioso, pondría en riesgo su relación con Turquía, uno de los escasos países musulmanes con los que mantiene relaciones.

Asesor militar en Líbano

El diario británico Daily Telegraph, por su parte, daba a entender ayer que podría tratarse de un secuestro para realizar un intercambio. Según ese periódico, Asgharí sirvió como asesor militar en el sur de Líbano, donde Hezbolá, un grupo aliado de Irán, capturó en 1986 al aviador israelí Ron Arad después de que su avión se estrellara en la zona. Arad desapareció sin dejar rastro. Desde entonces, Israel acusa a Irán de tener retenido a Arad, algo que Teherán niega.

Menos novelesca, la radio militar israelí ha sugerido la posibilidad de que Asgharí haya desertado con la ayuda de alguna agencia occidental como la CIA o el Mosad israelí. Esta hipótesis se apoya en una información, que ayer era imposible de verificar, según la cual la esposa y los hijos del general salieron de Irán antes de que se anunciara su desaparición.

"Es muy pronto y faltan datos para forjar una opinión al respecto", declaró a este diario una fuente de los servicios de información occidentales que aconsejaba prudencia. "Todo es posible, tanto el secuestro como la deserción", concluía.

Mahmud Ahmadineyad (izquierda) saluda al líder de Hamás Jaled Meshal ayer en Teherán.
Mahmud Ahmadineyad (izquierda) saluda al líder de Hamás Jaled Meshal ayer en Teherán.REUTERS

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Sobre la firma

Ángeles Espinosa
Analista sobre asuntos del mundo árabe e islámico. Ex corresponsal en Dubái, Teherán, Bagdad, El Cairo y Beirut. Ha escrito 'El tiempo de las mujeres', 'El Reino del Desierto' y 'Días de Guerra'. Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense (Madrid) y Máster en Relaciones Internacionales por SAIS (Washington DC).

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