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Reportaje:

Ejércitos de empresa en Rusia

El Parlamento estudia que las petroleras puedan crear grupos armados para vigilar sus oleoductos y gasoductos

Las compañías Transneft y Gazprom, monopolistas de los oleoductos y gasoductos de Rusia, respectivamente, podrán crear sus propios ejércitos armados corporativos para vigilar los suministros de combustible a lo largo de decenas de miles de kilómetros de conducciones, si prospera el proyecto de ley que la Duma Estatal de Rusia, la Cámara baja, aceptó a trámite el pasado 28 de febrero.

El proyecto en cuestión, formalmente la iniciativa de un grupo de diputados de diferentes grupos parlamentarios, prevé que Transneft y Gazprom tengan "derecho" a "emplear armas de servicio y medios especiales" para asegurar la "integridad" de la producción, que suministran para las necesidades estatales, y también para custodiar los centros de obtención, elaboración, almacenamiento y transporte. Las compañías podrán, asimismo, emplear servicios armados para asegurar la integridad de otras propiedades, que son necesarias para cumplir los contratos estatales, incluidos los compromisos de exportación de Rusia.

La red de distribución de Gazprom es la mayor del mundo, con 153.000 kilómetros

Las compañías deberán confeccionar las listas de las instalaciones y concertarlas con el Ministerio del Interior y el Servicio Federal de Seguridad. La red principal de gasoductos de Gazprom (Sistema de Transporte de Gas Unificado) es, con 153.000 kilómetros, la mayor del mundo. Transneft, por su parte, tiene 47.000 kilómetros de oleoducto. El proyecto legislativo no aclara si la vigilancia de las instalaciones podría hacerse extensiva al transporte de hidrocarburos por el extranjero y plantea interrogantes sobre el futuro uso de los servicios de escolta.

Los responsables de custodiar las instalaciones de los monopolios rusos tendrían "derecho a tener, llevar y utilizar armas de servicio y medios especiales con fines de autodefensa y en el cumplimiento de sus obligaciones de servicio", de acuerdo con la ley que reglamenta las actividades de los cuerpos de escolta estatales. Estos cuerpos dependen del Ministerio del Interior, así que la nueva ley, de aprobarse en su forma actual, equipararía en la práctica a los servicios de escolta de los monopolios de transporte de petróleo y gas con los funcionarios policiales encargados de vigilar los edificios oficiales, que tienen derecho a usar armas de fuego como pistolas y carabinas.

En el caso de Transneft y Gazprom, al Gobierno ruso le corresponderá determinar qué trabajadores tendrán derecho a tener armas, así como la cantidad y los modelos de éstas. Los servicios de vigilancia de los monopolios de hidrocarburos podrán "recibir" temporalmente armas de servicio del Ministerio del Interior con el fin de cumplir sus funciones. El proyecto legislativo, que aún no tiene fecha para su debate, contempla modificaciones en otras dos leyes existentes, la primera concerniente a los suministros de importancia estatal y la segunda, sobre tenencia de armas.

La tenencia de armas está estrictamente regulada en Rusia y desde 2000 la Duma ha rechazado siete intentos de modificar la legislación para permitir la autodefensa de distintos profesionales, que corren riesgos en su trabajo. Así, por ejemplo, la Cámara se ha negado a dar armas de caza a los pastores de yak, y armas de fuego a los geólogos en expedición y a los servicios de transporte bancario. En estos casos, el Ministerio del Interior y el Servicio Federal de Seguridad argumentaron que tal cosa serviría de precedente para otros.

El proyecto de ley ha sido aparentemente consensuado con el Kremlin, por lo que su aprobación es más que probable, señalan fuentes informadas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de marzo de 2007