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Crítica:

Cruel intemperie de lo real

Escrito en 1978 por Katherine Paterson, Un puente hacia Terabithia es un clásico de la literatura infantil cuya ascensión a título de culto estuvo salpicada de controversia, por su mirada laica sobre la muerte. Había en el original las suficientes (aunque sutiles) referencias al ciclo de Narnia de C. S. Lewis como para que los productores de esta nueva versión se hayan sentido legitimados para lanzarla al mercado envuelta en una desorientadora campaña publicitaria. Quizá convenga advertirlo: el espectador se encontrará con un material muy alejado en tono, intenciones y espectacularidad de Las crónicas de Narnia: el león, la bruja y el armario (2005), esa adaptación de un libro de C. S. Lewis que sí aspiraba a sacar pecho ante Harry Potter y El Señor de los Anillos.

UN PUENTE HACIA TERABITHIA

Dirección: Gabor Csupo. Intérpretes: Josh Hutcherson, Anna Sophia Robb, Zooey Deschanel, Robert Patrick. Género: Infantil. Estados Unidos; 2007. Duración: 95 minutos.

En Un puente hacia Terabithia, la cruda verdad del aislamiento, la agresión, los condicionamientos (económicos, comunicativos) familiares y (¡sí!) la muerte vencen el pulso a esa mentira intoxicada de amenazas que dos adolescentes esbozan para huir de la intemperie de lo real. Es un cuento cruel, más pre-adulto que infantil, que el discípulo de Frank Zappa e inspirador del Nick Rivera de Los Simpson Gabor Csupo factura, en su primer trabajo con actores de carne y hueso, prescindiendo del lustre visual que este crítico esperaría del autor de algunos títulos clave de la moderna animación televisiva. El resultado no trata a sus espectadores como idiotas, pero se parece demasiado a un telefilme de sobremesa con pocos efectos especiales y aún menos poesía.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de marzo de 2007