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Reportaje:OSCAR 2007

La gran noche del ubicuo Al Gore

'Una verdad incómoda', el documental del político estadounidense, se lleva dos 'oscars'

No somos ni azules ni rojos. Somos verdes. Lo dijo la cantante Melissa Etheridge al recoger su Oscar para la mejor canción por el documental Una verdad incómoda, y lo repitió Leonardo DiCaprio al presentar la primera gala "verde" de la historia. Es decir, con coches ecológicos, comida orgánica, con ahorro de papel, con ahorro de electricidad y combustible. Etheridge le dedicó el premio a su mujer y a sus cuatro hijos, y a Al Gore, ex vicepresidente de Estados Unidos y el hombre que está inspirando un movimiento cívico que está calando fuerte fuera y dentro de los jardines de Beverly Hills.

Una verdad incómoda se llevó también el Oscar al mejor documental y Gore fue aclamado como un nuevo líder. Despierta todas las simpatías de Hollywood y se nota. Dentro de la sala de prensa algunos periodistas se dirigían a él como "presidente", mientras él insistía en su discurso: "todos tenemos en nuestra mano la capacidad para salvar este planeta. Cada uno, en su casa". Gore se dirige así a una generación que, según él, puede cambiar un rumbo catastrófico. Davis Guggenheim, director de la película, recordó que el que fuera candidato a la Casa Blanca (que bromeó sobre el escenario con su vuelta a la carrera presidencial) lleva 30 años peleando por "contar la verdad". Gore aprovechó entonces para dirigirse "a sus compatriotas y al mundo": "Tenemos que resolver el problema del cambio climático. No es una cuestión política, es una cuestión moral. Tenemos todo lo que se necesita para actuar. Aprovechemos esta nueva energía".

El nombre de Leonardo DiCaprio volvió a sonar en el escenario. Gore le señalaba como uno de los activistas verdes más implicados de Hollywood. DiCaprio acaba de producir una película (que probablemente se presentará en Cannes) realizada con arquitectos, ingenieros y científicos implicados en el desarrollo sostenible.

La implicación del actor va más allá que pasearse con un coche de bajo consumo. Le ha costado que le tomen en serio, pero él, inteligente y con talento, ha sabido esperar sin prisas su hora. No dejaba de ser curioso cómo en la noche del domingo su nombre estaba en boca de todos. Scorsese, Al Gore... le agradecían estar ahí mientras el niño de ¿A quién ama Gilbert Grape?, y más tarde el adolescente de Titanic, les miraba con profundo respeto demostrando que ha sabido crecer como actor y como ciudadano. "Gracias por ser un ejemplo para muchos de nosotros", le dijo DiCaprio a la voz de Una verdad incómoda, una película cuyo valor está más allá de lo estrictamente cinematográfico y que por eso la noche del domingo logró un reconocimiento que es incontestable.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 27 de febrero de 2007