El cierre de Delphi amenaza 2.500 empleos de la industria auxiliar en la bahía de Cádiz

Méndez pide al Gobierno que abra un debate con los agentes sociales sobre el futuro industrial

El anuncio de cierre de la fábrica de Delphi en Puerto Real (Cádiz) ha invadido de incertidumbre el futuro de sus 1.600 empleados. Pero la situación también amenaza los puestos de trabajo de la industria auxiliar de la bahía de Cádiz, engordada en los últimos años por la reestructuración de las grandes compañías, que externalizaron producción y servicios al tiempo que aligeraban plantilla. La patronal gaditana estimó ayer que el cierre pondría en riesgo la continuidad de 2.500 empleos de pequeñas empresas que tienen en la planta de la multinacional de componentes de automóvil a uno de sus principales clientes.

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La mayor parte de los empleos indirectos amenazados por el cierre de Delphi corresponden a pequeñas empresas que suministran piezas a la factoría de Puerto Real. Pero también se verían afectados contratos de empresas de mantenimiento, seguridad o limpieza, especializadas en proveer servicios a las grandes industrias de la bahía de Cádiz.

El radical recorte de producción en los astilleros, que hasta los años ochenta eran el pulmón industrial de la comarca, llevó a las empresas auxiliares a diversificar el negocio. La automoción, con la factoría de Delphi como puntal, y la aeronáutica, con Airbus como cliente básico, impulsaron una tímida recuperación en los últimos años. Pero la dependencia de los grandes clientes sigue siendo muy alta y la crisis de Delphi vuelve a comprometer a la industria auxiliar gaditana.

"Las empresas auxiliares que se mueven alrededor de estos grandes núcleos industriales tienen una dependencia en su facturación casi exclusiva de estas empresas matrices, y cualquier descenso brusco en su producción tiene en estas empresas una repercusión multiplicada", explicó Manuel Escalón, presidente de la Federación de Empresas del Metal. En este caso, los efectos son aún más acusados "porque no estamos hablando de un bache, sino de un cerrojazo, lo que deja pocas opciones a las empresas que trabajan para Delphi".

"Es difícil dar una cifra de empresas, porque muchas suministran de forma intermitente", indica el máximo responsable de la patronal gaditana, quien calcula que, como mínimo, 2.500 empleos indirectos se encuentran comprometidos por el anuncio de Delphi.

La multinacional, líder mundial en la fabricación de piezas de automóvil, pasa por una delicada situación financiera que la llevó a suspender pagos en octubre de 2005. Desde entonces se halla inmersa en una profunda reestructuración, en la que incluyó la venta de su división de transmisiones y direcciones, a la que pertenece la planta de Puerto Real. La multinacional decidió la semana pasada excluir de este proceso a la factoría gaditana por su baja rentabilidad -sostiene que perdió 150 millones de euros en cinco años-, y anunció su cierre.

"La crisis de Delphi debería llevar al Gobierno a abrir una mesa de diálogo sobre el futuro industrial del país", comentó ayer el secretario general de UGT, Cándido Méndez. En opinión del dirigente sindical, el futuro de la industria "no puede marcarse a golpe de decisiones y estrategias de multinacionales". Méndez pidió al Gobierno y la Junta de Andalucía que recuerden a Delphi los "cuantiosos beneficios y subvenciones recibidos" para "exigir" a la empresa que mantenga los empleos en la zona. Según cálculos de la Junta, que mantiene que el cierre es ilegal por haber roto un compromiso de continuidad hasta 2010, la multinacional recibió 62 millones de euros por diversos proyectos en su planta gaditana desde 1986.

Respaldo del obispo

Los trabajadores reanudarán hoy la actividad fabril en la planta. Tras la comunicación del cierre por la empresa, el pasado jueves, los empleados decidieron parar la producción por segundo fin de semana consecutivo. Ya habían adoptado esta medida para presionar en la negociación con la empresa sobre una regulación de empleo que, pensaban, iba a afectar sólo a unos 165 empleados. Pero el anuncio del cierre definitivo les pilló por sorpresa. Este fin de semana se organizaron por turnos para mantener un retén en la factoría pese al parón en la producción.

"Continuaremos trabajando y esperando alguna llamada", sostiene Antonio Pina, presidente del comité de empresa. Los trabajadores temían que la dirección de la empresa les impidiese regresar hoy a sus puestos de trabajo y con el retén se han garantizado que las instalaciones sigan abiertas. Decenas de familiares y amigos se acercaron a la factoría para acompañarles y mostrarles su apoyo.

Un respaldo que también les brindó el obispo de Cádiz y Ceuta, Antonio Ceballos, quien ofreció ayer su misa dominical en la capilla del Río San Pedro, la barriada de Puerto Real junto a la que se sitúa Delphi. El secretario del PP andaluz, Antonio Sanz, también mostró ayer su "solidaridad" con todas las familias afectadas. Y lamentó la "negligencia e irresponsabilidad" que, a su entender, ha mostrado la Junta de Andalucía en la gestión de esta crisis.

Trabajadores de Delphi y familiares se preparan para pasar la noche frente a la planta de Puerto Real (Cádiz).
Trabajadores de Delphi y familiares se preparan para pasar la noche frente a la planta de Puerto Real (Cádiz).R. RÍOS
Puede afectar a otros 1.300 empleos indirectos

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