Reportaje:

Wimbledon se rinde ante las tenistas

El torneo londinense equipara los premios de hombres y mujeres

Wimbledon rompe por fin con la tradición y con su política de discriminación sexual. El torneo 2007 pasará a la historia como una victoria de la mujer. Por primera vez desde 1877, la tenista ganadora en sus pistas de hierba recibirá la misma cantidad en metálico que su homólogo masculino. No sufrirá nunca más la humillación de la edición anterior, cuando Roger Federer se embolsó 30.000 libras más (unos 44.800 euros), un 5% más que Amélie Mauresmo. Años anteriores, la diferencia en la dotación de los premios fue mucho más sustancial. "Es el momento adecuado para llevar este asunto a una conclusión lógica y eliminar la diferencia", admitió ayer Tim Phillips, presidente del All England Lawn Tennis and Croquet Club.

El campeonato era el único que seguía manteniendo la disparidad económica entre ambos sexos

El comité del club aprobó la medida, por unanimidad, la noche del miércoles. Sucumbe a la presión, adaptándose a los nuevos tiempos y a la realidad del atractivo y poder de convocatoria del tenis femenino. También a la tónica imperante en los Gran Slam que igualaron hace años las dotaciones de sus premios. El Open de Australia lideró el camino de la política paritaria, seguido por el neoyorquino Flushing Meadows y, desde 2006, por Roland Garros, que sólo lo aplica a sus finalistas. Wimbledon era el único que mantenía la disparidad económica entre ambos sexos.

"Creemos que nuestra decisión de ofrecer la misma cantidad de dinero en los premios servirá de incentivo para el juego en general y reconoce la enorme contribución que las jugadoras han aportado al tenis y a Wimbledon. Confiamos que también sirva de estímulo para que las niñas que quieren labrarse una carrera en el deporte escojan tenis como su mejor opción. Es, en definitiva, bueno para el tenis, bueno para la mujer y bueno para Wimbledon", señaló Phillips en conferencia de prensa.

El club londinense no dio a conocer el montante de los premios del torneo del próximo junio, pero sí calculó que la nueva política incrementará los costes en 870.000 euros. Hasta la fecha, sus directivos rechazaban las acusaciones de discriminación sexual y defendían su tradición contra la paridad en cuestiones prácticas: los varones se juegan la victoria en partidos de hasta cinco sets; las chicas, en tres. El esfuerzo, venían a decir, no es comparable. Pero para muchos observadores, Wimbledon demostraba la superioridad masculina preservando la disparidad en el reparto de premios.

"El más grande de los torneos de tenis del mundo ha alcanzado hoy cotas incluso más altas. Aplaudo la decisión tomada por Wimbledon, que reconoce el valor del tenis femenino", celebró ayer Venus Williams, tres veces vencedora en las célebres pistas de hierba del oeste de Londres. "Esta decisión reforzará los lazos entre las jugadoras y uno de los eventos deportivos más importantes del mundo", resaltó otra campeona, Maria Sharapova, quien lleva tiempo haciendo campaña por la causa.

John McEnroe, veterano de Wimbledon y locutor de televisión de numerosas ediciones, calificó de "ridícula" la obsesión por mantener desigualdades en competiciones abiertas a ambos sexos. "Igualar la dotación de los premios sentará ejemplo en el resto de la sociedad. Probablemente no hay ningún otro deporte, y muy pocas profesiones en este mundo, en los que una mujer puede ganar tanto dinero como un hombre", dijo el tenista al diario The Telegraph, anticipándose al cambio de dirección del All Englands Club. "Era una cuestión de tiempo", simplificó su colega y campeón Peter Fleming.

Wimbledon es el mejor dotado de los Gran Slam. Al menos para los ganadores. En 2006, pagó a Federer 655.0000 libras (unos 946.000 euros), frente a los 940.000 que se embolsó Rafa Nadal por Roland Garros. Flushing Meadows fijó su máxima dotación en 885.000 euros y Australia en 726.000.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 22 de febrero de 2007.