Reportaje:

10.000 millas de biodiversidad

Científicos de la ONG Oceana estudian 30 hábitats oceánicosy proponen su inclusión en las políticas de protección de la UE

Dos tercios de la superficie terrestre están cubiertos por los océanos. Cuando los gobiernos empezaron a preocuparse por la conservación del planeta, centraron toda su atención en el otro tercio. Así, sólo el 0,5% de la extensión total de mares y océanos tiene algún tipo de protección de los gobiernos y existen 96.000 espacios terrestres resguardados frente a 4.500 marinos.

Para tratar de resolver esas desigualdades la organización no gubernamental Oceana y la Fundación Biodiversidad, del Ministerio de Medio Ambiente, han presentado un estudio que establece qué hábitats marinos merecen ser protegidos. Después de 10.000 millas de aguas marinas europeas, más de 200 horas de inmersiones, otras tantas de grabaciones, 5.000 fotografías y unas vueltas con un robot submarino, los investigadores de Oceana han estudiado e identificado 30 hábitats y han presentado una propuesta a la Unión Europea para que los incluya en su legislación para conservar la naturaleza.

Sólo el 0,5% de la superficie terrestre protegida se encuentra bajo los mares

Actualmente, según los datos que ayer ofreció la ONG, sólo 9 de los más de 200 ambientes protegidos por Europa son marinos. En su informe, Hábitats en peligro. Propuesta de protección de Oceana, la organización establece qué tipo de ambientes con una serie de condiciones para la vida de las especies deberían ser protegidos. Montañas submarinas, gases constructores, hábitats pelágicos, desiertos marinos, arrecifes de coral, prados de algas verdes, sotobosques de algas pardas, prados mixtos de algas fotófilas... Dicho así no dice nada, aunque las fotos que incluye el estudio sí ponen algo de luz en las profundidades del océano.

El director para Europa de Oceana, Xavier Pastor, señaló ayer la importancia que representan estos ecosistemas y afirmó que requieren una protección urgente si se quiere preservar el patrimonio natural presente en el entorno europeo. Pastor explicó que si la UE acoge la propuesta los países miembros tendrán que proteger al menos un 10% de los que se encuentran bajo su jurisdicción.

Además, durante el proceso de investigación, los científicos añadieron un estudio sobre los movimientos migratorios de las tortugas, una especie que suele ser pescada accidentalmente en diferentes artes de pesca.

El secretario general para el Territorio y la Biodiversidad, Antonio Serrano, que presentó el estudio de Oceana, indicó algunos ejemplos de la acción gubernamental en pro de la defensa de los hábitats marinos: la Ley de Parques Nacionales (que está a punto de aprobarse en el Senado), la Ley del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad (que se espera que en marzo vaya al Congreso) y el compromiso de establecer un plan de protección de los recursos marinos. Los planes del Gobierno pasan además por regular el tráfico de buques y el aprovechamiento de los recursos pesqueros.

La razón de por qué tanto cuidado con un medio tan poco visible para los ciudadanos está en la preservación de le biodiversidad. El objetivo de la UE iniciado con la Directiva Hábitats en 2003 era detener la pérdida de biodiversidad en 2010, pero esa meta está muy lejos de cumplirse según la mayoría de informes científicos. Los últimos estudios han puesto de manifiesto la desaparición de especies y el más que probable colapso de la pesca en 2050. Es decir, que la pérdida de todo este bosque natural en el fondo del mar no se queda en la mera desaparición de un museo sólo visible para los científicos y los aficionados al submarinismo, sino en una pieza clave para preservar otras especies que luego llegan a las mesas de los restaurantes. Una preocupación más, según los científicos, para plantearse la existencia, incluso si nos salen branquias.

Hábitat marino en el océano Atlántico.
Hábitat marino en el océano Atlántico.OCEANA / JUAN CARLOS CALVIN

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