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El BCE da a entender que volverá a subir los tipos de interés en marzo

Trichet alerta del riesgo de una espiral inflacionista por los altos precios de la energía

El Banco Central Europeo (BCE) acordó ayer que el tipo de interés en la zona euro se mantendrá en febrero en el 3,5%. Su presidente, Jean-Claude Trichet, advirtió de que considera esencial mantener una "fuerte vigilancia" sobre la inflación a medio plazo. En el lenguaje de la máxima autoridad monetaria europea, ésas son las palabras clave que avisan de una muy probable subida de tipos a principios de marzo. Es la misma expresión usada en otras ocasiones, pues el BCE quiere que sus decisiones sean fácilmente predecibles. Los analistas esperan un alza de un cuarto de punto.

La inflación se situó en enero en un 1,9%, por debajo del 2% que el BCE considera idóneo. Y aunque Trichet dijo confiar en que la moderación de los precios continuará durante la primavera y el verano próximos, insistió ayer en los muchos riesgos de que la inflación aumente en la zona euro a partir de otoño. Por una parte, el precio del petróleo ha bajado desde el verano, pero las subidas del pasado podrían afectar a los precios al consumo "con mayor intensidad de la esperada". Además, el francés considera que "no pueden descartarse nuevas subidas" a corto plazo.

Trichet, que ha anunciado seis subidas de los tipos de interés desde finales de 2005, está preparando el terreno para una séptima alza. Otro riesgo "fundamental" es, según indicó, que el crecimiento económico en la eurozona y el aumento de los beneficios empresariales supongan subidas salariales que repercutan en la inflación.

Como en casi todas su intervenciones públicas, de nuevo apeló Trichet a la "responsabilidad de los agentes sociales" en los convenios, que deberán "tener en cuenta el desarrollo de la productividad, la tasa aún alta de desempleo y la competitividad de los precios". A este respecto advirtió que la cúpula del BCE "observará cuidadosamente el desarrollo de las negociaciones salariales" en los 13 países del euro.

Otros dos factores que según el BCE ponen en peligro la estabilidad de los precios son el aumento del IVA en Alemania del 16% al 19%, que "aún no se ha reflejado del todo en los precios de enero" y la tasa de crecimiento anual de la masa monetaria, que ha alcanzado un nuevo máximo histórico con el 9,7% medido en diciembre. La expansión monetaria y el aumento de los créditos suponen, según Trichet, "riesgos para la estabilidad de los precios a plazos medio y largo". En estos datos ve el BCE la confirmación de que su política monetaria es aún "acomodaticia, con tipos de interés básicos todavía bajo y fuerte crecimiento monetario y de los créditos".

Como viene a ser costumbre en las conferencias de prensa de Trichet, la ronda de preguntas consistió en un tira y afloja entre los periodistas y el presidente. Rechazó el francés cualquier pronóstico sobre la próxima subida o sobre si será la última. Como es habitual, insistió en que nada está decidido de antemano. Pero usó la expresión "fuerte vigilancia" que los expertos consideran casi un anuncio en toda regla. Él mismo se encargó de decir que la expresión habla por sí solas. La reacción del mercado fue inmediata, con un repunte de los tipos y una ligera apreciación del euro.

La mitad de los analistas preguntados por la agencia Reuters creen que la cota máxima que alcanzarán los tipos de interés de la zona euro será el 4% o poco más. La otra mitad de los analistas considera que la próxima subida, del 0,25%, será la última. Siempre en caso de que los salarios suban moderadamente, la coyuntura se enfríe algo y el precio del petróleo no se dispare.

Otro de los asuntos más o menos esquivados por Trichet fue la posible influencia que las inversiones en euros ejercen en el enorme crecimiento de la masa monetaria europea. Dada la fortaleza del euro, resulta muy rentable endeudarse en monedas con tipos de interés bajos, como el yen, para comprar euros a través de fondos internacionales.

Reunión de los países ricos

Trichet dijo no estar seguro de la relación entre estas operaciones y los riesgos de inflación para la zona euro que detalló en su informe. Tampoco comentó qué recomendaciones piensa dar al respecto a los ministros de Finanzas del G7, que se reunirán hoy y mañana en la ciudad alemana de Essen. Pero mostró su confianza en que estas operaciones de especulación se benefician actualmente de "la baja volatilidad de los mercados financieros", circunstancia que cambiará en el futuro.

Trichet aprovechó para defender la independencia del BCE respecto de los Gobiernos europeos. Llevaba preparado un folio con parte del Tratado de Maastricht en el que se recoge el compromiso de los firmantes para "no tratar de influir" en el BCE. Respondió así a las acusaciones de sus compatriotas en campaña electoral, que acusaron al BCE de ignorar las necesidades de los ciudadanos con las continuas subidas de tipos durante 2006.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de febrero de 2007