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El presidente del CRL regresa a la abogacía nueve meses después de anunciar su dimisión

Auzmendi mantendrá las labores de representación sin sueldo hasta que tenga sustituto

Martín Auzmedi, presidente del Consejo de Relaciones Laborales (CRL), el principal órgano de diálogo entre patronal y sindicatos de Euskadi, ya no puede esperar más. En abril, se cumplirá un año desde que anunciase que dejaba el cargo tras perder la confianza del sindicato ELA. El apoyo de todos los agentes sociales fue una de las condiciones que Auzmendi le puso al lehendakari, Juan José Ibarretxe, en 2002 para aceptar su nombramiento. Auzmendi anunció ayer que el próximo 1 de febrero regresará a su actividad profesional como abogado. Hasta que se nombre su sustituto, mantendrá las tareas de representación y organizativas del cargo, pero sin cobrar ninguna remuneración.

Auzmendi, quien también ha dado instrucciones al CRL para que le dé de baja en la cotización a la Seguridad Social, ha informado personalmente al lehendakari de su decisión, precisa en su comunicado. Antes de tomar esta medida, solicitó un informe jurídico, que concluye que no existe ningún supuesto de incompatibilidad para que vuelva a ejercer la abogacía.

EL CRL se encuentra de hecho en una situación de estancamiento. El primer sindicato vasco, ELA, tiene suspendida su participación. La central nacionalista adujo el pasado mes de octubre como causa la ruptura de sus relaciones con la patronal vizcaína Cebek, a la que acusó de querer "criminalizar" la huelga por la negociación del convenio de hormigones y canteras de Vizcaya en 2002. La patronal mantiene un proceso por agresiones contra dos representantes de ELA que integraron un piquete durante el mencionado conflicto.

La participación de Cebek en el CRL se tradujo en la decisión de la central nacionalista de negarse a acudir a sus reuniones. El conflicto entre ELA y el CRL es, con todo, más antiguo y está también detrás de la dimisión de Auzmendi, que perdió la confianza de esa central.

Auzmendi precisa en su nota que anunció al pleno del CRL su decisión de renunciar al cargo el pasado 29 de marzo, propuesta que, tras pedir un informe jurídico, el pleno rechazó el 27 de junio. Justo un mes después, formalizaba su renuncia ante el lehendakari, quien decidió no hacer efectivo el cese hasta que no se habilitase "alguna salida a la situación derivada" de la dimisión. Desde esa fecha, permanece en el cargo en funciones. "Ante la prolongación de esta situación" y el "desconocimiento del momento en que puede producirse el cese efectivo", añade, el pasado 28 de diciembre comunicó a los miembros del pleno del CRL su intención de reincorporarse a su actividad profesional. El pleno no puso objeciones.

En seis meses

El nombramiento de un nuevo presidente se debería hacer efectivo en un plazo de seis meses que comenzó el pasado 6 de septiembre. Auzmendi entiende que no se ha tomado ninguna medida encaminada a su relevo, por lo que ha decidido volver a su trabajo como abogado.

El largo proceso de salida de Auzmendi de la presidencia del CRL se abrió hace ahora un año. ELA le acusó entonces de parcialidad en la elección del árbitro que tenía que redactar el laudo en el conflicto de Pferd Rüggeberg, la multinacional más conocida como Caballito.

Auzmendi recalcó en el Parlamento en una comparecencia en octubre pasado que la persona designada "estaba en la lista de mediadores del Preco

[sistema de conciliación, mediación y arbitraje de conflictos laborales] desde el año 2000", sin que nunca se hubiese planteado ninguna objeción. Los tres árbitros nombrados para el conflicto de Caballito dictaron un laudo contrario a los intereses de ELA, tras una huelga en la citada empresa que duró dos años y siete días.

El presidente del CRL apuntó en la Cámara que la pérdida de confianza se produjo tres días antes de que se dictara el laudo y no cuando se designó el árbitro. El secretario general del ELA, José Elorrieta, matizó después en una entrevista con este diario: "Nos limitamos a trasladar en privado al presidente nuestra valoración sobre su actuación en Caballito. Le dijimos en privado que había perdido nuestra confianza política, pero que ELA iba a mantener el normal funcionamiento del CRL. No quisimos confundir nuestra posición sobre el presidente, discutible pero legítima, con el funcionamiento del Consejo. No sabemos por qué el presidente lo hizo público".

La patronal vasca Confebask agradeció a Auzmendi su "buena disposición" para seguir atendiendo las tareas de representación del Consejo. Confebask confió en que la falta de un sustituto "no afecte" al CRL y lamentó la dimisión del presidente, que achacó a la "irresponsable actitud de ELA".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 31 de enero de 2007