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Reportaje:

El laberinto creativo de Cristina Iglesias

La escultora instala hoy sus puertas para el Museo del Prado e inaugura dos exposiciones

Cristina Iglesias (San Sebastián, 1956) inicia hoy por la mañana la instalación de las puertas que ha realizado para el Museo del Prado. A la vez, abre al público dos exposiciones complementarias en dos galerías madrileñas: Elba Benítez (info@elbabenitez.com) y Pepe Cobo (info@pepecobo.com). Por si fuera poco, el próximo día 7 participará en la muestra colectiva con la que se inaugurará la nueva sala de exposiciones del Santander Central Hispano en la localidad madrileña de Boadilla del Monte. Presente en los grandes museos y galerías más importantes de todo el mundo, hacía casi nueve años que Iglesias no exponía en España. La última vez fue en el Palacio de Velázquez, aunque en galería, la última exposición la realizó en Marga Paz hace 19 años.

Premio Nacional de Artes Plásticas en 2000, ha participado en las bienales más importantes del mundo. Sus delicadas y poéticas piezas realizadas con hierro han merecido exposiciones individuales en espacios como el Guggenheim de Nueva York, el Carnegie Museum of Art de Pittsburg o el Ludwig Museum de Colonia.

La ciencia ficción y la literatura romántica son los temas que inspiran la obra Los tres corredores suspendidos que, de forma complementaria, se exhiben en las dos galerías. "El mundo de la magia, el misterio, siempre me ha fascinado. Todas mis piezas van acompañadas de un texto y éste se encuentra representado en el tejido de la obra", aclara Cristina Iglesias.

Son piezas realizadas en hierro dulce trenzado, de apariencia etérea, trabajado como si fuera esparto. La pieza fue expuesta el pasado año en el Ludwig Museum de Colonia y se expone junto a maquetas de las obras realizadas para las fuentes de Amberes. "Son piezas que parecen hechas expresamente para un espacio, pero que, al verlas aquí, está claro que se adueñan del nuevo edificio en el que se contemplan", explica la artista. "Adquieren una nueva vida en cada uno de los lugares en los que se instalan. Se adueñan totalmente del entorno".

Explica Cristina Iglesias que son esculturas en las que la flora y la fauna tienen un papel protagonista. El mundo vegetal y el animal se abrazan de manera espontánea. Son puertas a los mundos oníricos en los que se mueve la obra de esta artista. Esas puertas son una metáfora del mundo poético de Iglesias.

Junto al corredor suspendido, la artista exhibe cinco maquetas. "Son piezas en las que muestro cómo trabajo con el pensamiento. Hay dos con agua, como la instalación de Amberes, y dos de jardines. También está la del Centro de Convenciones de Barcelona. Quería mostrar mi preocupación por los espacios ya construidos".

Con las puertas del Prado, Iglesias se estrena en el mundo de los espacios públicos. "Había trabajado para espacios abiertos, pero no públicos. Infunde mucho respeto", reconoce, "porque el Prado es la catedral laica más importante del mundo. Cuando me lo propuso el arquitecto, Rafael Moneo, me planteé diferentes respuestas. Los pasajes, los umbrales están presentes en muchas de mis obras. Aquí se me pedía una puerta y era en lo que me tenía que centrar", recuerda. El resultado es dos grandes hojas móviles de 6 metros de alto por 8,40 de ancho. El material elegido ha sido el bronce trabajado con cera. Los diferentes lados de las hojas se articulan al abrirse formando diferentes espacios. Es, de verdad, algo impresionante.

La semana próxima, su obra se podrá ver en la exposición colectiva comisariada por Gloria Moure para la nueva sala de Arte Santander en Boadilla. Allí mostrará 12 dípticos realizados en cobre sobre seda titulados Una fuga a seis voces, una creación en la que, a través de luces y sombras, recala en los principales temas sobre los que se ha desarrollado la mayor parte de su obra.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 31 de enero de 2007