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Reportaje:

House y las letras catalanas

Sarpullido de quejas del sector literario en la cuarta edición de la 'Anatomía'

Las letras catalanas están malitas. Ni el reconstituyente del nuevo Grup 62 ni la Feria de Francfort -que puede crear "frustración", según el escritor Vicenç Villatoro- revitalizan un cuerpo al que le falta cabeza (exquisitez literaria) y piernas (best sellers), en un contexto de farmacias (librerías) en crisis y médicos (políticos) sin compromiso. Ese es el diagnóstico que escuchó ayer el consejero de Cultura y Medios de Comunicación, Joan Manuel Tresserras, en la cuarta edición de Anatomía, balance de siete expertos sobre la literatura catalana que organizan la Universitat Oberta de Catalunya y la Institució de les Lletres Catalanes (ILC).

El anfiteatro anatómico del siglo XVIII de la Reial Acadèmia de Medicina de Barcelona impone, con su marmórea mesa de disección en el centro. Y también el estilo del televisivo doctor House, papel que Villatoro asumió ante un centenar de personas, un residente de lujo, el debutante director del ILC, Oriol Izquierdo, y el director del hospital, Tresserras, que tomaba notas sobre los diagnósticos.

"Hace 25 años, teníamos la cabeza grande y el cuerpo débil; hoy tenemos una cabeza, la exquisitez literaria, pequeña; un cuerpo que ha engordado, con Albert Sánchez Piñol o Ferran Torrent, pero que no llegan ni al premio Llibreter, y unas piernas, una literatura de best seller, inexistente", diseccionó el ex director de Promoción Cultural de la Generalitat.

¿El virus culpable de esa malformación? "Unos canonizadores que son, como mínimo, catalanoescépticos, que tienen dificultades para valorar lo catalán". ¿Identificados al microscopio? Sí. "La librería La Central, el antiguo programa de televisión Saló de lectura, el premio Llibreter...", recitó Vicenç House. ¿Diagnóstico? "Sufrimos la hegemonía cultural de un neonoucentisme de izquierdas, que por arriba prefiere ventanitas bien hechas a catedrales menos perfectas y por abajo sufre de síndrome del grupo Estopa: no se puede hablar de las rajas de una falda, sino de l'enyorança del capvespre". Ni el futuro tiene buen aspecto: "Francfort 2007 generará frustración porque ha proyectado expectativas contradictorias: ERC vende que va una lengua y el PSC, un país".

La intervención de Villatoro fue precedida por insinuaciones cruentas como las del crítico Sam Abrams, que cargó contra los colegas y la prensa, "ausentes y llenos de prejuicios", y unas instituciones de gobierno "sectarias e inoperantes", con un futuro Consell de les Arts para el que "no se hallará gente generosa".

El director de Edicions Bromera, Joan Carles Girbés, temió también por Francfort -"si no va una lengua, ¿qué hacemos los valencianos ahí?- y por la creación del nuevo Grup 62: "Quiero empresas editoriales catalanas fuertes, pero no una única". Girbés se preocupó por las librerías, que constató Rosa Viñallonga, de La Gralla de Granollers, quien aseguró que detecta menos ventas de libros en catalán.

Tresserras recetó panaceas -"el Consell de les Arts separará más la política de la creación"; "es necesario ensanchar el número de consumidores culturales"; "Francfort es un pacto entre industria, literatura catalana y cultura catalana"-, pero el coche oficial que le esperaba ayer afuera se antojaba, para algunos, una ambulancia gris.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 31 de enero de 2007