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Alonso pide a los generales mano firme con los brotes de indisciplina

El ministro dice que se malinterpretó su comentario sobre la Guardia Civil

El ministro de Defensa, José Antonio Alonso, pidió ayer al Consejo Superior del Ejército de Tierra, integrado por todos los tenientes generales en activo, que actúe con firmeza ante cualquier brote de indisciplina. Alonso explicó que se habían malinterpretado sus declaraciones de la víspera, cuando dijo que "no le constaba" ninguna ilegalidad en la concentración de 3.000 guardias civiles uniformados en Madrid el pasado sábado.

Defensa teme el efecto contagio en el Ejército del asociacionismo de los guardias civiles

El titular de Defensa quiso aplacar la inquietud generada en los mandos militares por la masiva concentración de guardias civiles y frenar cualquier posible contagio a las Fuerzas Armadas del espíritu reivindicativo que ha prendido en el instituto armado.

Alonso aprovechó la reunión mensual del Consejo Superior del Ejército para comer con los tenientes generales y transmitirles el mensaje de que no se debe tolerar ningún acto de indisciplina. También intentó disipar la impresión (que algunos medios de comunicación habían dado a partir de sus palabras del lunes) de que le parecía bien la manifestación de guardias civiles.

El ministro no se contentó con aclarar sus declaraciones a los generales, sino que llamó a su homólogo de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, para decirle que había sido mal interpretado y que su único propósito era no prejuzgar las decisiones que pueda adoptar la Dirección General de la Policía y la Guardia Civil, que es la competente para abrir o no expediente disciplinario. "El Ministerio de Defensa estará a lo que decida la Dirección de la Policía y la Guardia Civil", dijeron fuentes próximas a Alonso.

Antes de la reunión, en la toma de posesión del nuevo secretario general de Política de Defensa, Luis Cuesta, Alonso negó que más de 3.000 militares hayan dirigido cartas al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, para quejarse por el reparto del complemento retributivo que se aplicará a partir de este mes de enero, como publicó Abc.

"He hablado con Moncloa y me dicen que [sólo] han llegado seis correos electrónicos de supuestos familiares de militares", dijo Alonso, quien agregó, como luego repetiría ante los tenientes generales, que su ministerio "no va a tolerar ningún acto de indisciplina, si se produjera".

Mariano Casado, secretario general de la Asociación Unificada de Militares Españoles (AUME), aseguró ayer "tener constancia de que un elevado número de militares [que no pudo precisar] están elevando al presidente del Gobierno, a través del conducto reglamentario, escritos en relación con las retribuciones". Los escritos, según Casado, son "plenamente respetuosos y en ningún caso pueden considerarse motivo de falta disciplinaria, pues sólo piden que se aclaren los criterios aplicados para repartir los complementos y que, como se prometió, no se repartan según el empleo, para que no se beneficie a los mandos".

Defensa destinará este año 200 millones de euros al denominado componente singular del complemento específico, que debe primar "las especiales condiciones en que la unidad de destino desarrolla su actividad, así como las particulares condiciones de responsabilidad, preparación técnica, peligrosidad y penosidad del puesto", según el decreto de retribuciones de noviembre de 2005, que establece un abanico de hasta 35 niveles, que van desde 25 a 1.395 euros mensuales.

A lo largo del último año, una comisión técnica ha adjudicado uno de los 35 niveles a cada uno de los casi 140.000 destinos y, a través de la Intranet de Defensa, cada militar conoce ya qué complemento cobrará a fin de mes. El problema es que no se han publicado oficialmente los criterios empleados para adjudicar los niveles, de forma que no se sabe por qué se cobra uno y no otro y si se ha producido algún error.

Para agravar el recelo, los documentos que han circulado de forma no oficial atribuyen hasta el 70% del baremo a criterios como responsabilidad y preparación técnica, frente a sólo el 20% para la penosidad y la peligrosidad, lo que privilegia a los mandos en perjuicio de la tropa.

Fuentes de Defensa aseguraron ayer que no hay un criterio único para repartir los pluses y que el sistema es el mismo que se utiliza con los empleados civiles de la Administración.

Más allá de este asunto, el temor de Defensa es que se extienda al Ejército el asociacionismo reivindicativo de la Guardia Civil. De hecho, la AUME se adhirió públicamente a la concentración de agentes del pasado sábado en Madrid y anunció que estaría representada por su presidente, Jorge Bravo, que es militar en activo, y por su secretario general, Mariano Casado, abogado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 24 de enero de 2007