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El final de un dictador

El mundo critica la ejecución

La UE, la ONU, el Vaticano y la extrema derecha europea se oponen a la pena de muerte

La reacción internacional contra la ejecución del ex dictador iraquí Sadam Husein arreció ayer en todo el mundo. La UE reiteró su oposición a la pena capital en una declaración realizada por la presidencia finlandesa de la Unión, así como España, Francia, Turquía, Chile, el Vaticano y organizaciones como la ONU y Amnistía Internacional. Hasta la extrema derecha europea expresó ayer su oposición.

La ministra finlandesa de Exteriores, Erkki Tuomioja, dijo en rueda de prensa que "la UE se opone a la pena de muerte y ésta no debe aplicarse en ningún caso". En la misma línea, el Ministerio de Exteriores francés reiteró que la condena de muerte aplicada por los tribunales iraquíes es "una decisión soberana", aunque recordó la oposición de Francia a la pena capital.

En España, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, aseguró que nunca defenderá la pena capital ni siquiera para el "peor político", aunque consideró que los dictadores "deben responder de sus acciones" y "no siempre pasan a la historia".

El Gobierno de Chile expresó también su rechazo "por razones de principios". El ministro de Exteriores en funciones, Alberto van Klaveren, aseguró que "si bien se sospecha de crímenes atroces y se puede aplicar en el caso de Sadam Husein el concepto de genocida, no corresponde aplicar la justicia a través de la pena de muerte".

El ministro turco de Exteriores, Abdula Gul, apuntó que la ejecución es un asunto interno de los iraquíes, pero "les recomendaremos que se lo piensen muy bien" antes de ejecutar a Sadam, porque podría conducir a un aumento del caos.

El nuncio del Vaticano en Bagdad, Francis Assisi Chullikatt, recordó por su parte que la cuestión "tendría que ser tratada según enseña la Iglesia: con el respeto y defensa de la vida".

El relator especial sobre la independencia de los jueces y abogados de la ONU, Leandro Despouy, instó a los responsables del Gobierno de Irak a que no ejecutasen la sentencia, y señaló que la decisión de la justicia iraquí de considerar improcedente la apelación de Sadam no tuvo en cuenta las graves deficiencias del juicio. Entre estos errores, Despouy destacó que no se respetaron los estándares internacionales de derechos humanos, particularmente los que se refieren a ser juzgado por un tribunal independiente e imparcial y a tener una defensa adecuada.

El mes pasado, el grupo de trabajo de la ONU sobre detenciones arbitrarias -del que forma parte el relator- ya había pedido al Gobierno de Irak que se abstuviera de ejecutar a Sadam. En esa ocasión, el grupo planteó que la detención del ex presidente fue arbitraria y que violó el Convenio Internacional de Derechos Civiles y Políticos, un tratado internacional del que son partes tanto Irak como Estados Unidos.

Amnistía Internacional también condenó la pena de muerte y advirtió de que Sadam y sus colaboradores fueron condenados tras un juicio "profundamente imperfecto e injusto".

Hasta la extrema derecha europea se pronunció contra la ejecución. Mientras que el francés Jean-Marie Le Pen, líder del Frente Nacional, calificó la ejecución de un "verdadero crimen", el líder ultranacionalista austriaco Jörg Haider pidió que los europeos aúnen sus esfuerzos para impedir la ejecución y conseguir que Bush sea juzgado como criminal de guerra.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 30 de diciembre de 2006