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Crítica:FLAMENCO

La voz de la verdad

Actuó Estrella Morente en lugar de su padre, Enrique, que era quien estaba anunciado (una inoportuna enfermedad fue la causa), con los colores de la bandera republicana al fondo del escenario. Empezó por tonás, sobre un colchón de voces, espléndido. Ya de entrada, Estrella demostró la verdad de su voz, con la que puede hacer realmente lo que quiere. Una voz potente, de raíces profundas, con la que juega una y otra vez en diversas tonalidades. La acompañaron en estas tonás, con la voz además de las palmas, los tres cantaores, logrando entre todos unos efectos de rara belleza en un cante dificilísimo por no ir acompañado de música alguna, sólo el colchón de voces que ellos mismos se hacían y que resultó brillante.

Vallecas Cultura Viva'2006

Cante: Estrella Morente. Toque: Pepe Montoyita. Percusión: Bandolero. Coros y son: Antonio Carbonell, Ángel Gabarre, Pepe Luis Carmona. Centro Cultural Francisco Rabal. Madrid, 28 de diciembre.

Después, ya Estrella sola comenzó con su cante. Alegrías que nos traían el recuerdo de la Niña de los Peines, a quien Estrella admira seriamente y le tiene dedicado un disco. Siguieron la taranta, granaínas y un largo etcétera. Estrella demostró estar capacitada para cualquier empresa concerniente al cante, que ejecuta con un rigor extremo. Ella se adorna, además, algunos de esos cantes con indicios de baile, componiendo unas figuras sumamente adecuadas.

Respeto

Desde que comenzó a cantar en público, Estrella Morente se ha hecho una profesional de una vez, ya con recursos sobrados para adornarse el cante. Hija de Enrique Morente, en cada actuación esta mujer joven y bella demuestra pertenecer a una dinastía flamenca de la mejor ley, capaz de abordar con éxito todas las familias del cante. Unas las interpreta mejor que otras, desde luego, pero siempre es válido todo lo que hace. Entre lo que está el tango, que tuvo también su sitio en el recital del jueves, con versiones magistrales de Nostalgia y Volver, a las que dio personalidad y empaque.

Estrella Morente tiene respecto al cante un sentimiento de profundo respeto. Nunca lo trivializa, jamás lo trata sin el respeto que se le debe. En esto se percibe claramente la nobleza de su estirpe, pues aprendió del padre a considerar el cante como lo que es: algo digno de las más altas cumbres del arte. Así, aunque cante cosas no demasiado trascendentes, les da un aire que refleja admiración y respeto sin condiciones. Los tangos de La estrella, por ejemplo, que sin ser cante de los considerados "grandes", tienen en su voz categoría de tal.

La organización había otorgado su premio Angelillo -cantaor que nació en el Puente de Vallecas- a Enrique Morente, y lo recogió su hija Estrella en ausencia del padre. Así terminó una noche que, si no fue la mejor de la cantaora, tuvo sobrados atractivos para dejar satisfecha a la audiencia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 30 de diciembre de 2006