Chaves ofrece Andalucía para "cualquier iniciativa de paz" para Oriente Próximo

Simon Peres reitera la voluntad israelí de reanudar el diálogo con el presidente Abbas

Más que fútbol. El equipo israelo-palestino que ayer se enfrentó a la selección andaluza no pasará a la historia por su juego, sino por su carga simbólica. Por una vez, palestinos e israelíes iban de la mano. "Una muestra de buena fe", dijo Simon Peres, el viceprimer ministro de Israel que se desplazó a Sevilla para asistir a un encuentro que ha alentado personalmente. Para el representante de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Gibrel Rajoug, prueba que puede cambiar la situación de Oriente Próximo. El presidente andaluz, Manuel Chaves, ofreció Andalucía para "cualquier iniciativa de paz".

Las camisetas rojas que Chaves ofreció ayer a Simon Peres y Gibrel Rajoug lucían el lema escueto con el que se promocionó el partido. "It?s possible. Football for peace". Algunos jugadores palestinos, desveló el asesor del presidente de la ANP, Mahmud Abbas, alias Abu Mazen, han estado encarcelados en el pasado. Su implicación en la iniciativa, por tanto, evidencia que "es posible cambiar la situación de Oriente Próximo". "Es simbólico, pero es importante", agregó en referencia al encuentro.

El viceprimer ministro israelí, Simón Peres, definió a los futbolistas como "grandes mensajeros de la paz" para defender la aportación del inusual acontecimiento deportivo a la pacificación de la zona. "Si israelíes y palestinos pueden coordinar un equipo juntos, ¿por qué no pueden encontrar la paz?", interpeló Chaves.

Este partido de fútbol no ha sido fácil. Ha suscitado críticas en ambos lados, según explicó ayer el asesor de Abu Mazen. Su convocatoria, comentó Rajoug, contiene mensajes para todas las partes.

Los palestinos, indicó, pueden comprobar "la otra cara de Israel" que reconoce al pueblo palestino. "Son las personas con las que en actividades conjuntas podemos abrir el camino para los dos pueblos", afirmó. Recordó a los israelíes que si quieren seguridad "deben alcanzar la paz". Rajoug explicó que unos y otros han fracasado en lograr sus metas en este conflicto, de ahí que considere necesario "un tercer socio", al que identificó como la comunidad internacional, la única capaz de "tender puentes" para pacificar la zona. "La solución militar es imposible, la política es la única posible", sentenció el representante palestino.

Simon Peres, por su parte, aseguró que ambas partes están dispuestas a "renovar las conversaciones de paz para que llegue una solución a la guerra y el sufrimiento". Peres elogió la figura del actual presidente de la ANP, Abu Mazen, que mantuvo recientemente una reunión con el primer ministro de Israel, Ehud Olmert. Este encuentro, agregó, abre "el camino" para nuevas negociaciones, a pesar de las dificultades. "No estamos ciegos, el camino que nos espera no es fácil", admitió.

El viceprimer ministro israelí desmintió que su gobierno tenga la intención de negociar con Hamás, el grupo islamista que ganó las últimas elecciones en Palestina y al que pertenece el primer ministro, Ismail Haniya. Seguidores de Hamás y de Al Fatah, el partido del presidente Abbas, se han enfrentado en varias localidades palestinas en un conflicto con visos de guerra civil. Simon Peres aclaró ayer que no interferirán en la situación interna de Palestina. "Ellos tienen que decidir el modo de continuar", explicó el político israelí, que recibió el Premio Nobel de la Paz en 1994 junto a Isaac Rabin y Yaser Arafat.

El Partido por la Paz disputado ayer ha sido una iniciativa de la Federación Andaluza de Fútbol, el Centro Peres para la Paz y la Asociación Al Quds para la Democracia y el Diálogo. Los beneficios obtenidos en el encuentro se destinarán a la creación de escuelas de formación de futbolistas en Palestina. "No sé si el fútbol es un paso grande o pequeño, pero hay que apoyar cualquier iniciativa por pequeña que sea", recalcó Chaves.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 27 de diciembre de 2006.