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Entrevista:BELÉN RUEDA | Actriz de la obra de teatro 'Closer'

"Espero que las luces me impidan ver al público"

Pisando las tablas del escenario del teatro Lara se la ve distinta, cansada porque lleva muchas horas trabajando, pero con el rostro iluminado y feliz por "las constantes sorpresas de la vida". En pocos años ha pasado de ser conocida por sus papeles en series de televisión -Periodistas, Médico de familia o Los Serrano- a alzar en sus manos un Goya por ser capaz de mostrar al espectador el dolor de manera descarnada en Mar adentro, su primera incursión en el cine, de Alejandro Amenábar. Sigue explorando el dolor en el papel de Laura, una madre que huye de su pasado en El orfanato, del novel J. A. Bayona, película pendiente de estreno. Mientras decide cuál será el próximo guión cinematográfico que acepte y graba nuevos capítulos de Los Serrano, Belén Rueda (Madrid, 1965) se asoma por primera vez al teatro en Closer, dirigida por Mariano Barroso. Una obra que protagonizan junto a ella José Luis García Pérez, Sergio Mur y Lidia Navarro y que se estrenará en el teatro Lara de Madrid el próximo 23 de enero, después de una pequeña gira por otras ciudades españolas.

"Me gusta jugar como actriz, y eso lo estoy logrando con mis compañeros y el director, es estupendo"

"A veces crees que no eres capaz de hacer algunas cosas y viene alguien que te da confianza y la transformación que se produce es mágica"

"A veces tienes cosas pendientes que hacer en la vida y quizá porque te da miedo o porque no es el momento las vas retrasando. Quería hacer teatro y pensé que con la obra que me ofreció Barroso se daban todas las circunstancias a favor, y decidí lanzarme a ello", asegura Belén Rueda después de una lectura en el escenario de una escena de Closer. La obra, escrita por Patrick Marber, aborda, según Rueda, "de manera mordaz, divertida y dolorosa los encuentros y desencuentros de cuatro personajes modernos, hedonistas, adictos a la recompensa inmediata, marcados por el miedo a sufrir, que buscan de manera insaciable un placer imposible". Belén Rueda interpreta el papel de Anna, una mujer con la que en algunos momentos dice sentirse identificada porque "vive situaciones que cualquiera de nosotros ha podido vivir. Se debate en una permanente dualidad entre lo que le gustaría decir y lo que dice, lo que se limita. Es un retrato en el que podríamos vernos reflejados como en un espejo". Confiesa que el trabajo con Barroso y el resto del reparto le gusta mucho. "Casi no puedo decir que me lo estoy pasando muy bien porque parece que no estás trabajando, y es todo lo contrario. Pero es tremendamente satisfactorio. Otra cosa será cuando me enfrente al espectador. Espero que las luces me impidan ver al público porque creo que me da un poco de miedo".

Habla de las distintas maneras de trabajar en los medios en los que ella se ha desenvuelto hasta ahora. "La mayor diferencia para mí es la forma en la que hacen las cosas en televisión o cine. En el teatro hay un desarrollo en común. Tú puedes haber estudiado los diálogos y pensar cómo es el personaje, pero cuando llegas al escenario y tienes a otro actor delante de ti, con emociones y sentimientos diferentes, y tienes que contrastar con él de una forma, no solamente intelectual, sino interactuando, eso es complicadísimo. Me gusta jugar como actriz y eso lo estoy logrando con mis compañeros y el director, y eso es estupendo".

Closer fue estrenada en el Royal Nacional Theatre de Londres en 1997 y ha sido traducida a una veintena de idiomas. La obra fue llevada al cine en 2004 por Mike Nichols y protagonizada por Natalie Portman, Jude Law, Julia Roberts y Crive Owen. Marino Barroso asegura que es "una obra sobre las relaciones afectivas o, más bien, sobre la dificultad de tenerlas y la renuncia ante la dificultad. Habla de la incapacidad de amar, de la confusión entre amor y sexo, de la soledad".

¿Entraba el teatro dentro de sus sueños artísticos? "No, impensable, quizá porque uno mismo no es capaz de imaginar hasta dónde puede dar. Cuando me eligió Amenábar fue una sorpresa para todos, y sobre todo para mí. A veces, crees que no eres capaz de hacer algunas cosas y viene alguien que te da confianza y la transformación que se produce es mágica".

Se confiesa una gran defensora del trabajo en televisión, aunque reconoce que tarde o temprano deberá abandonar, quizá momentáneamente, la serie Los Serrano. "Si llevas muchos años haciendo el mismo personaje, tienes que dejar pasar un poco de tiempo para no quitarle credibilidad, pero no porque piense que la televisión es menos para una actriz. A mí la televisión me lo ha dado todo. Me ha dado la posibilidad de poder aprender trabajando, me ha permitido interpretar y desarrollar el personaje de facetas muy diferentes. Y te hace ser consciente de que son muchas las personas que dependen de ti y no puedes fallar".

¿Le asusta la desnudez del teatro? "Sería una frívola si dijese lo contrario, aunque es verdad que antes de ponerte ante el público has ensayado muchas veces cómo será ese momento. Creo que sentir el público en directo tiene que ser tremendo, ser capaz de transmitir en pocos minutos lo que sientes deber ser mágico, y espero lograrlo porque estoy disfrutando tanto que me parece imposible no llegar a hacerlo. Sientes una felicidad extraña porque incluso los días que sales algo frustrada encuentras algo placentero. Hay momentos que no avanzas, que tu mente y tu lógica saben por dónde deben de ir y no eres capaz de hacerlo. Lo dejas reposar y al día siguiente sale bordado. No he encontrado la explicación a esa magia, me encantaría descubrir el secreto".

Madre de tres niñas, una de ellas murió siendo pequeña, Rueda mantiene su vida privada muy distanciada de la profesional y a pesar de ello dice que en algunos momentos se ha sentido "acosada y privada de libertad". "Hay momentos que me paro, lo pienso, y me pregunto por qué, y no encuentro respuestas. Esa persecución de determinados medios me impide hacer cosas porque yo misma me estoy autocensurando. Yo lo he intentado de mil maneras y no hay nada que hacer", se lamenta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 17 de diciembre de 2006