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Thomas Pynchon une su voz a la de los defensores de Ian McEwan

El autor estadounidense Thomas Pynchon ha roto su hermético silencio público para defender a Ian McEwan de la acusación de plagio recientemente vertida sobre el galardonado novelista británico. El embrollo se centra en unos párrafos de Expiación, novela histórica en torno a la II Guerra Mundial, en los que McEwan recurre a la experiencia en un hospital londinense de Lucilla Andrews, publicadas en su autobiografía No time for romance.

La representante de Andrews, Vanessa Holt, criticó públicamente a McEwan de "descortés" por no recabar permiso para reproducir las frases y sugirió que Andrews, prolífica autora de novelas románticas, se disponía a reclamar su contribución en Expiación poco antes de morir, el pasado mes de agosto. McEwan recordó el 27 de noviembre que ha expresado repetidamente su gratitud a la novelista, cuyas memorias le ayudaron a reconstruir detalladamente el ambiente, régimen y tratamientos curativos en un hospital en tiempos de guerra.

McEwan está en buena compañía. Un grupo de reconocidos novelistas ha salido en su apoyo y en defensa de la necesaria dependencia de fuentes externas para escribir narrativa histórica. "Si nosotros no estuvimos allí", escribe Pynchon en referencia a un evento histórico, "debemos recurrir a la gente que sí estuvo, a las cartas, a los reportajes contemporáneos, a la enciclopedia, a Internet...". "Plagio", recuerda la canadiense Margaret Atwood, "consiste en copiar trozos de texto de otra persona o una idea única sin el debido reconocimiento. Es estúpido, por no decir injurioso e incorrecto, decir que McEwan plagió. Si los hechos son de dominio público, su utilización no es plagio". "Deberíamos agradecer a McEwan por utilizar creativamente (esos) detalles", añade Pynchon en la carta que ha enviado a su representante en el Reino Unido.

También culpables

Varios autores se confiesan culpables de la misma acusación que pesa sobre el autor de Expiación. "En mi novela El maestro salpiqué el texto con frases de la obra de Henry James, William James y Alice James. También utilicé el trabajo de muchos académicos y biógrafos. De otra manera no hubiera podido escribir el libro", declara e irlandés Colm Tóibín. "Por lo menos, cuatro de mis novelas tendrían que considerarse plagios. Y lo mismo ocurre con todas las novelas, comenzando por Guerra y paz, que se han beneficiado de la más somera investigación histórica", advierte Kazuo Ishiguro.

La red de apoyo a McEwan cubre también a las novelistas británicas Zadie Smith y Rose Tremain y al australiano Thomas Keneally. Dan Franklin, de la editorial Jonathan Cape, cree que no serán los únicos en sumarse a la campaña. "Hay que tomarse en serio este tipo de alegaciones. Implica efectivamente que es imposible escribir ficción histórica a no ser que el autor haya experimentado el evento", comentó el editor al diario The Daily Telegraph.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 7 de diciembre de 2006