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Reportaje:

Argentina y Uruguay no ceden en la 'guerra de las papeleras'

Una gestión muy complicada. Ésta es la percepción existente tanto en el Río de la Plata como en círculos diplomáticos sobre la misión aceptada por la Casa del Rey española para facilitar una solución del conflicto entre Argentina y Uruguay por la construcción de dos fábricas de pasta de celulosa en el lado uruguayo de la frontera fluvial entre ambos países. Buenos Aires se opone alegando daños medioambientales y Montevideo acusa a su vecino de injerencia. Desde hace casi dos años la frontera sufre cortes desde el lado argentino y Uruguay denunció ayer a Argentina ante el Tribunal de La Haya por estos bloqueos. Mientras, desde la playa del balneario argentino de Gualeguaychú los bañistas observan día a día cómo crece en la orilla de enfrente la torre de hormigón de la empresa finlandesa Botnia.

La Administración española no quiere oír ni hablar de la palabra "mediación" en una misión que debería estar rodeada de discreción, pero que desde sus inicios está constantemente bajo los focos de las cámaras y en las primeras páginas de los diarios de los dos países en conflicto. Primero fue su anuncio oficial en una rueda de prensa durante la Cumbre Iberoamericana de Montevideo a principios de este mes. Desde entonces la tónica no ha variado. La llegada a Buenos Aires del enviado del rey Juan Carlos, Juan Antonio Yáñez, embajador ante la ONU, y su encuentro con el presidente Néstor Kirchner fueron prácticamente televisadas en directo. Lo mismo sucedió con la visita del enviado español a Uruguay, donde no fue recibido por Tabaré Vázquez.

La semana pasada se conoció en Buenos Aires el contenido de la carta que Juan Carlos I había enviado a Kirchner. La prensa de ambos países revela que el embajador Yáñez contactará esta semana con los dos presidentes para "fijar" la posición española. Las gestiones españolas son conocidas por las opiniones públicas de Argentina y Uruguay prácticamente en tiempo real.

"El problema es que nadie sabe la salida que va a tener este conflicto", señala una fuente en Buenos Aires quien advierte de que España ha aceptado un papel sin tener claro cómo, llegado el caso, puede retirarse sin verse implicada. Aunque en cierto modo ya lo está; una de las papeleras cuestionadas es de la empresa española Ence, que ha aceptado cambiar de ubicación. Claro que Ence a diferencia de Botnia no había comenzado las obras.

A pesar de que las partes en conflicto subrayan constantemente su respeto por la acción española -propuesta por Argentina y acogida favorablemente por Uruguay-, se trata de un conflicto en el que las partes, por separado, ya han acudido a otras instancias de arbitraje, entre otras el Tribunal de La Haya, el Banco Mundial y Mercosur.

El lunes se conoció que el Gobierno argentino había contactado con el ex presidente soviético Mijaíl Gorbachov, dados los vínculos existentes entre Rusia y Finlandia. El Gobierno uruguayo rechazó la mediación del premio Nobel de la Paz ruso. Según el diario Clarín en la lista de posibles mediadores también figura la ecologista keniana Wangari Maathai, quien se reunió en Nairobi con la secretaria de Medio Ambiente argentina, Romina Picolitti.

El verano austral está a las puertas y entonces miles de argentinos se dispondrán a cruzar la frontera en un movimiento que supone una importante fuente de ingresos para Uruguay. De ahí, el interés de Montevideo porque no se bloquee la frontera. Kirchner se ha declarado contrario a los bloqueos de los ecologistas aunque al mismo tiempo ha anunciado que no usará la fuerza. Mientras tanto, el nerviosismo cunde en Uruguay que considera que el daño turístico, si se produce, será un punto de no retorno. Éste es el plazo en el que se mueven los facilitadores españoles.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 29 de noviembre de 2006