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Reportaje:

"Hace falta valor para no responder cuando te disparan"

El jefe de la Compañía de Reacción Rápida de la Legión explica sus cuatro meses de misión en Kinshasa

A las 12 de la noche del próximo jueves, la operación Eufor República Democrática de Congo tocará oficialmente a su fin y los 130 legionarios españoles destacados en el aeropuerto de N? Dolo, en Kinshasa, pasarán a depender directamente del Estado Mayor de la Defensa, en Madrid.

Es improbable que para esa fecha el proceso electoral que fueron a apoyar, en nombre de la Unión Europea, pueda darse por concluido: ayer mismo expiró el plazo que el presidente Joseph Kabila había dado a su rival y todavía vicepresidente, Jean-Pierre Bemba, para que retire sus milicias armadas de la capital; la Corte Suprema, incendiada el pasado martes por seguidores de Bemba, aun no ha resuelto las impugnaciones al escrutinio (que otorgó a Kabila el 58,8% de los votos) y la toma de posesión del nuevo presidente, si no hay más demoras, será el 6 de diciembre.

La Legión se desplegó en medio del fuego cruzado de los seguidores de Bemba y Kabila

"Es muy difícil hacer pronósticos en Congo, no ya a medio plazo, ni siquiera de un día para otro", reconoce el teniente coronel Antonio Ruiz Benítez, de 47 años, natural de Ceuta, jefe del contingente español, en conversación telefónica desde Kinshasa. "Lo que está claro es que Kabila está firmemente resuelto a que se cumplan las previsiones y ha desplegado al Ejército en las calles de la capital, lo que hasta ahora había evitado. No sabemos qué actitud va a tomar Bemba".

Si después del 30 de noviembre la ONU necesitase la ayuda de la Compañía de Reacción Rápida de la Legión, debería pedir autorización expresa al Gobierno español. Pero eso sólo será posible por pocos días, pues los militares tienen previsto volver a España en avión a mediados de diciembre y antes deberán desplazarse al puerto de Boma, para embarcar sus vehículos y material.

Aunque se resiste a hacer balance de la misión hasta que esté de vuelta en España con todos sus subordinados -entre ellos, cinco mujeres y 15 extranjeros- el teniente coronel asegura que la Legión ha jugado "un papel estelar" en la misión europea, que ha contado con 1.300 soldados en Kinshasa; entre ellos franceses, alemanes y polacos. "Somos los únicos", explica "que hemos patrullado desde el primer día, tres a cinco patrullas diarias, incluso nocturnas, y con parte del recorrido a pie, para dar confianza".

Al principio, "la actitud de la población fue de indiferencia, incluso desaprobación en algún caso", admite, "pero cambió radicalmente el 21 de agosto, cuando contribuimos a salvar la vida de Bemba y el propio proceso electoral". La popularidad de Bemba en la capital está fuera de duda: aunque sólo ha sacado el 40% en el conjunto del país, triplica en votos a Kabila en Kinshasa.

A las cuatro de la tarde de ese día, la Misión de Naciones Unidas para Congo (MONUC) pidió auxilio a Eufor: el Ejército congoleño estaba atacando la residencia de Bemba, donde estaba reunido con los representantes de la ONU y la UE y un puñado de embajadores occidentales.

La Compañía de Reacción Rápida de la Legión (25 blindados y un centenar de militares) salió a las seis de la tarde y se situó en medio del fuego cruzado de los dos bandos, que no sólo se disparaban con armas ligeras, sino también con lanzagranadas, ametralladoras pesadas y carros de combate. La presencia de las tropas españolas redujo la intensidad de los combates, pero aún así un blindado recibió varios impactos cuyo origen nunca se ha aclarado oficialmente.

Ruiz Benítez reconoce que hace falta valor para no responder cuando te disparan. "El instinto de autodefensa es muy fuerte. Pero se nos entrena para discernir si ha llegado el momento de hacer uso del derecho legítimo a la autodefensa o es mejor esperar un poco. Abrir fuego entonces podía haber tenido consecuencias catastróficas. Los soldados hicieron gala de una templanza y una serenidad extraordinarias".

El despliegue de la Legión aseguró la avenida principal de la ciudad y permitió que el batallón uruguayo de la ONU evacuara sin daños a Bemba y a sus huéspedes. Después de 16 horas en la calle, a las 10.30 del día 22, la compañía española fue relevada y pudo regresar a su base.

El 11 de noviembre, cuando los partidarios de ambos candidatos se enfrentaron a tiros, y el pasado martes, durante el asalto a la Corte Suprema, la compañía española fue alertada, pero no llegó a intervenir. En sus más de cuatro meses en Congo, con temperaturas superiores a 30 grados y casi el 90% de humedad, los legionarios no han disfrutado de un solo día de permiso. Lo impiden las propias características de su misión: acudir allá donde haya problemas, Una sección (25 militares) está lista para salir en un máximo de una hora y la compañía al completo en seis.

Las únicas bajas del contingente español han sido por causas médicas, aunque no las previsibles. En un país donde la fiebre amarilla y la malaria son endémicas, un capitán tuvo que ser evacuado debido a una neumonía.

Pese a los 15 años de guerra civil, con cuatro millones de muertos, o precisamente por eso, el teniente coronel es optimista sobre el futuro de Congo. "Lo importante", explica, "no es la actitud de la comunidad internacional, sino la de los congoleños, que quieren vivir en paz".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 25 de noviembre de 2006