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Reportaje:

Polonia pone en aprietos a Darwin

El Ministerio de Educación polaco culmina una batería de medidas que atacan la teoría de la evolución

Una mentira, un cuento, una ficción. Eso es lo que Miroslaw Orzechowski, viceministro de Educación de Polonia, piensa del darwinismo, la teoría que explica la evolución de las especies a través de la selección natural. "La teoría de la evolución es una mentira y no debemos enseñar mentiras", sostenía recientemente. A su juicio, tendría mucho más sentido instruir a los estudiantes en el creacionismo, "la verdad de nuestra civilización que lleva a la fe y que no ha sido cuestionada en miles de generaciones".

Las ideas del número dos del ministerio no se traducirán en propuestas prácticas. "El estatus de la teoría de la evolución no va a cambiar", asegura el ministro Educación, el ultrarreaccionario Roman Giertych. Ambos militan en la Liga de las Familias Polacas, una formación cuyas continuas estridencias fueron condenadas en las urnas en las elecciones locales de hace una semana.

Los defensores de la evolución han tenido que citar incluso a Juan Pablo II

Las palabras del ministro sobre el mantenimiento del evolucionismo apaciguaron la tensión inicial, pero la comunidad educativa no las tiene todas consigo. Además de argumentos científicos, los valedores del darwinismo han llamado en su socorro a Juan Pablo II, el incuestionable baremo que establece en Polonia bien y mal. Han recordado cómo en un discurso de 1996 ante la Academia Pontificia de las Ciencias, el papa polaco declaró: "Nuevos conocimientos han llevado a reconocer que la teoría de la evolución es más que una hipótesis". Karol Woytila subrayó que esta teoría ha "sido aceptada progresivamente por los investigadores a partir de una serie de descubrimientos. La convergencia, ni buscada ni fabricada, de resultados de trabajos independientes es en sí misma un argumento a su favor".

Las palabras del Papa no arredran al crítico de tales ideas, el padre del ministro y eurodiputado Maciej Giertych, quien efectuó una apología del franquismo durante la sesión de la Eurocámara que en julio condenó la rebelión militar de 1936. Además, el arzobispo de Viena, Christoph Schöborn, ha apuntado que se equivocan quienes creen que de las palabras de Juan Pablo II se deduce la plena compatibilidad entre evolucionismo y cristianismo. A juicio del cardenal austriaco, habría que revisar la aceptación del darwinismo.

"No hay pruebas suficientes para sustentar la teoría de la evolución", explicó Gyertich en una mesa redonda en el Parlamento Europeo. Para él, las especies que sobreviven "son más pobres desde un punto de vista genético que las poblaciones de las que proceden; las mutaciones hacen que las especies no mejoren, sino que se empobrezca su material genético porque permanecen aisladas". El eurodiputado dice hablar con conocimiento de causa porque es profesor y biólogo.

La llegada de ideas de Maciej Giertych al Ministerio de Educación se suma al puñado de iniciativas de corte ultraconservador que defienden sus responsables desde que entraron en el Gobierno el pasado verano, entre las que se incluyen clases de patriotismo. Un sondeo revela que el 92% de los polacos se autodefinen como patriotas. "No es suficiente", lamentan en Educación.

En el Consejo de Europa todavía no salen de su asombro ante la destitución del director del centro nacional de profesorado por difundir un manual en las aulas. El libro, titulado Compass, fue concebido por el Consejo para trabajar con los jóvenes la tolerancia y los derechos humanos. Giertych considera intolerable el capítulo dedicado a la homosexualidad, en el que se propone que activistas gays transmitan a los alumnos sus experiencias.

"La mayor mentira es que dos personas del mismo sexo puedan tener una relación. Esto no puede legalizarse porque destruiría nuestra civilización. El mundo ya vivía sin tolerancia y seguirá viviendo sin ella. Unos maniacos no pueden decidir sobre el futuro de nuestra civilización", escribía el mes pasado Orzechowski en el diario Gazeta Wyborcza. La retirada del manual provocó manifestaciones en las calles, y el secretario del Consejo de Europa, Terry Davis, expresó recientemente en Bruselas su preocupación por "el comportamiento homófobo de las autoridades polacas". Pero no parece que las protestas vayan a modular la deriva educativa de Varsovia, que ahora propone centros de internamiento para alumnos conflictivos o al menos su sometimiento a tratamiento escolar específico.

Esta última propuesta ha ganado cuerpo con un trágico suceso ocurrido en Gdansk. En ausencia de la profesora, un grupo de gamberros desnudó en clase a una niña de 14 años, hicieron como que la violaban y grabaron la barbaridad en un móvil. La niña salió huyendo del aula y, tras entrar en casa, se ahorcó con una comba.

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