Polonia bloquea las negociaciones entre la UE y Rusia sobre energía y comercio

El veto de Varsovia deja en el aire la celebración de la cumbre de los Veinticinco y Moscú

Polonia mantendrá su veto al inicio de negociaciones de la Unión Europea con Rusia hasta que este país no dé garantías de que cumplirá ciertos compromisos. Las deliberaciones entre Moscú y Bruselas deberían empezar el próximo 24 de noviembre en la cumbre Rusia-UE. El objetivo de la cumbre es el logro de un amplio y profundo acuerdo global que sustituya el actual acuerdo de asociación y cooperación, firmado en 1997 y que vence el 1 de diciembre de 2007. La UE quiere asegurar a través del nuevo acuerdo la garantía del suministro energético de gas y petróleo.

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Los hermanos gemelos Lech y Jaroslaw Kaczynski, presidente y primer ministro polaco, respectivamente, bloquean el inicio de las negociaciones con Rusia por dos motivos. En primer lugar, Varsovia exige que Moscú levante el veto a la importación de carne y productos vegetales procedentes de Polonia. En segundo lugar, el Gobierno conservador polaco considera también una condición previa al inicio de las negociaciones que Rusia ratifique la Carta de la Energía.

La Carta de la Energía asegura a las empresas de la Unión Europea el acceso a los campos de hidrocarburos de Rusia, garantiza las inversiones en este país y establece un sistema de transparencia en el mercado de la energía. Rusia, por su parte, se opone a la firma de la Carta de la Energía porque no regula los aspectos relativos a la industria nuclear (adquisición de materias primas, transporte y residuos).

Los ministros de Exteriores de la UE no lograron ayer convencer a la representante polaca, Anna Fotyga, para que apoyara la concesión del mandato de negociación, para lo que se requiere la aprobación unánime de los Veinticinco. Los titulares de Exteriores enviaron el asunto al Comité de Representantes Permanentes, integrado por los embajadores de los Estados miembros, para que vuelvan a intentar un acuerdo en su reunión de mañana.

La posición inflexible de Polonia es difícil de mantener, dado su práctico aislamiento respecto al resto de los Estados miembros y de la propia Comisión Europea. Fuentes comunitarias han señalado el malestar de algunos Estados por la permanente sensación de imprevisión que comportan muchas de las decisiones polacas, como su reciente deseo de convocar un referéndum en 2010 para adoptar el euro. La adopción de la divisa europea es una obligación de los 10 últimos Estados que se incorporaron a la UE en 2004.

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Tras la reserva de Polonia, "la cumbre de la Unión Europea con Rusia está un poco en el aire", manifestó ayer el secretario de Estado de Relaciones con la UE, Alberto Navarro. El secretario de Estado español se mostró partidario de seguir negociando para tratar de alcanzar un acuerdo, dada la relevancia de los asuntos en juego.

Posición común

La comisaria de Relaciones Exteriores de la UE, Benita Ferrero-Waldner, manifestó ayer su confianza en que las autoridades de Polonia levanten la reserva antes de la cumbre. Una cumbre que persigue el establecimiento de un nuevo pacto que abarca energía, inversiones, comercio y derechos humanos. Fuentes comunitarias indican que "si no hay mandato para negociar, carece de sentido celebrar la cumbre".

Ferrero-Waldner expresó su confianza en "alcanzar una posición común antes de la cumbre". A la reunión del próximo 24 tienen prevista su asistencia por parte europea Matti Vanhanen, primer ministro de Finlandia, que ostenta la presidencia de turno de la UE, José Manuel Durão Barroso, presidente de la Comisión Europea, Javier Solana, Alto Representante para la Defensa y Seguridad Común, y la comisaria Ferrero-Waldner. Por parte rusa, el presidente Vladímir Putin y el ministro de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov.

Para intentar solventar las diferencias sobre los problemas comerciales y sanitarios que han bloqueado las importaciones de productos alimenticios polacos por parte de Rusia, la Comisión ha redoblado sus esfuerzos para encontrar puntos de encuentro. Los comisarios de Comercio, Peter Mandelson, y de Salud, Markos Kyprianou, mantienen contactos con las autoridades rusas para desbloquear la situación.

En relación con la ratificación de la Carta de la Energía, tras la resistencia expresada por Putin en la pasada cumbre de Lahti, la UE, que hasta entonces había exigido su ratificación como condición previa, acordó flexibilizar su posición para desatascar las negociaciones. Desde entonces, la UE ha optado por integrar la mayor parte de los principios incluidos en la Carta en el nuevo Tratado de Libre Comercio Plus, que deberá firmarse antes del próximo 1 de diciembre de 2007.

Por su parte, el primer ministro de Georgia, Zurab Nogaideli, manifestó ayer en Bruselas que es "muy importante que la Carta de la Energía funcione, porque así desaparecerían todos los problemas de los que estamos hablando ahora". En su opinión, con la firma de este documento "tanto consumidores como distribuidores [de gas y petróleo] entrarían en otro tipo de relaciones y resolverían todos los problemas de los que estamos hablando, porque lo de Ucrania y Georgia nos afecta a todos".

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