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El Parlamento británico rechaza una propuesta de la oposición para investigar la guerra de Irak

El Gobierno deja la puerta abierta a reabrir el debate cuando hayan regresado las tropas

Tony Blair evitó ayer por poco una nueva crisis de confianza en su capacidad para seguir gobernando el Reino Unido al rechazar los Comunes una propuesta de los nacionalistas escoceses y galeses, apoyada por los conservadores, de abrir una investigación parlamentaria sobre la guerra de Irak. La moción fue rechazada por 298 frente a 273, un margen escaso pero relativamente confortable para el Gobierno. A diferencia de las investigaciones parciales realizadas hasta ahora, ésta iba no sólo a examinar los motivos de la guerra, sino también la manera en que ésta se ha llevado a cabo.

El laborismo no parece con ganas de abrir guerras internas. Con Tony Blair y Gordon Brown en aparente armisticio y las elecciones locales y las autonómicas en Escocia y Gales a siete meses vista, muchos diputados que en otro momento se hubieran mostrado a favor de la investigación prefirieron no hacerlo.

La cercanía de las elecciones de mayo en Escocia y Gales, las reticencias de muchos diputados a apoyar una propuesta de la oposición -que no es lo mismo que rebelarse contra una iniciativa del Gobierno- y la vaga insinuación del Gobierno de que ya llegará el momento de investigar a fondo la guerra de Irak, ayudaron al primer ministro a salir adelante.

La moción derrotada defendía la constitución de una comisión investigadora con siete parlamentarios "pertenecientes al Consejo Privado de Su Majestad para revisar de qué manera ejerció sus responsabilidades el Gobierno en relación con Irak y todas las materias relevantes en ese tema, en el periodo que va desde la acción militar en ese país en marzo de 2003 y sus secuelas".

Alex Salmond, líder de partido escocés SNP (Scotish National Party), le recordó el lunes a Tony Blair su declaración de la semana pasada, cuando se declaró "dispuesto a debatir sobre Irak en cualquier momento", y le emplazó a defender la posición del Gobierno en el debate de ayer.

Negativa rotunda

Pero el primer ministro laborista prefirió enviar a la responsable del Foreign Office (Ministerio de Asuntos Exteriores), Margaret Beckett. Ésta se negó rotundamente a aceptar la propuesta de los nacionalistas y rechazó también la alternativa defendida por los conservadores de aprobar ahora la apertura de una amplia investigación que debería empezar a lo largo de los próximos 12 meses.

La ministra de Exteriores recordó que ha habido ya varias investigaciones sobre las circunstancias en que se fue a la guerra, pero no mencionó que todas ellas tuvieron un marco de actuación limitado y que los investigadores fueron designados por el Gobierno.

Beckett argumentó que sería "irresponsable" comprometerse ahora a llevar a cabo ese debate, porque dañaría la moral de las tropas británicas en Irak y haría el juego "al enemigo". "Lo que se dice aquí se oye en muchos sitios. Lo oyen nuestros soldados en Irak, y también los ciudadanos y el Gobierno iraquíes", enfatizó.

Pero la ministra dejó la puerta abierta a abrir una investigación al término de la guerra. "No me cabe duda de que llegará el momento adecuado para mirar atrás y aprender las lecciones de nuestra experiencia en Irak, como hemos hecho con los grandes conflictos en el pasado", dijo. "Pero ahora, repito, no es el momento", añadió.

William Hague, portavoz de Exteriores de los conservadores, se declaró decepcionado por la negativa del Gobierno de Tony Blair a aceptar su propuesta alternativa y anunció que su partido apoyaría la moción nacionalista "para forzar al Gobierno a reaccionar". Los conservadores defendieron la constitución de una comisión investigadora, como la que se formó tras la guerra de las Malvinas, en la que participarían no sólo diputados, sino también militares y funcionarios.

Prudencia conservadora

Los conservadores se mueven siempre sobre el alambre cuando tocan el tema de Irak. Desearían atacar ferozmente a Blair, pero no pueden hacerlo porque ellos también apoyaron la guerra. Su tesis es que respaldaron los objetivos de la invasión, pero no la manera en que fue realizada.

Ahora, los conservadores apoyaban la investigación, pero con la prudencia de no exigirla de inmediato para que no les acusen de perjudicar al Ejército sobre el terreno. Tampoco aceptaban esperar hasta el final del conflicto porque nadie sabe cuándo acabará.

William Hague explicó que la investigación empezaría a lo largo del próximo año, pero se extendería durante 12 meses, con lo que, apoyándose en numerosas declaraciones del Gobierno laborista, concluyó que para entonces ya estarán los soldados en casa.

Dentro de dos años, en el otoño de 2008, el Reino Unido estará ya próximo a las elecciones generales, que se esperan para la primavera de 2009, y aunque Tony Blair ya no estará entonces al frente del Gobierno, una investigación de ese estilo promete hacer mucho daño al Partido Laborista.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 1 de noviembre de 2006