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El desafío nuclear de Corea Norte

EE UU exige más progresos antes de levantar las sanciones

El retorno sin condiciones a la mesa de negociaciones a seis bandas era uno de los objetivos que pretendía conseguir el Consejo de Seguridad con la adopción unánime hace dos semanas de la resolución 1708. "El texto es muy claro en ese sentido", dijo el embajador estadounidense, John Bolton. Pero a renglón seguido, el diplomático advirtió de que este paso "no va a ser suficiente" para cambiar los términos de la resolución, que contempla la aplicación de una batería de sanciones económicas y diplomáticas.

Antes de que EE UU se plantee la posibilidad de la suspensión de la reprimenda, Bolton precisó que quiere ver "progresos sustanciales" en las discusiones, que se encuentran en suspenso desde hace un año tras el abandono de Pyongyang. "Vamos a ver qué pasa y entonces hablaremos", remachó.

El presidente de EE UU, George W. Bush, se felicitó en cualquier caso por la disposición de los norcoreanos a retomar el diálogo. "Estoy muy satisfecho con el progreso que se ha hecho", dijo, a la vez que espera que las discusiones permitan que Pyongyang abandone su programa nuclear de una forma verificable.

La resolución -diseñada por Estados Unidos, Reino Unido y Francia- se adoptó cinco días después de que Corea del Norte anunciara su primera prueba atómica el pasado 9 de octubre.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 1 de noviembre de 2006