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Entrevista:

"La creatividad reside en el extrarradio"

Bigas Luna retrata la juventud del arrabal en 'Yo soy la Juani', que se estrena hoy en 180 salas

El macho ibérico está de capa caída. En la nueva película de Bigas Luna, la esperada Yo soy la Juani -que se estrena hoy en 180 salas-, ni siquiera le quedan fuerzas para comprar palillos. La heroína del filme -que si va bien en taquilla tendrá una segunda parte, Juani Hollywood- sueña con triunfar en la gran pantalla y escapar así del triste arrabal en el que malvive atada a la caja de un supermercado. Aunque la suya es la historia de la Cenicienta, no se deja dominar por hermanas egoístas y otros malvados de cuentos de hadas: pronto descubre que un zapato de tacón también sirve como arma arrojadiza para espantar moscardones. El cineasta explica que uno de los objetivos de la cinta era lanzar al estrellato a una actriz desconocida. Tras un casting multitudinario, Bigas Luna optó por Verónica Echegui, que encabeza el reparto junto con Dani Martín. El popular vocalista de El Canto del Loco interpreta a Jonah -pronúnciese Yona-, el novio de la Juani, un joven díscolo con demasiada libido para ser fiel. Juntos se mueven en un barrio marginal, a ritmo de slam y hip hop, en el que la cultura underground más castiza reina a sus anchas. Para empezar, la Juani quiere rodar con Pedro Almodóvar...

"Me siento cercano a directores que experimentan, como Mike Figgis, Guillermo del Toro o Iñárritu"

"Los que llaman 'cholas' a chicas como la Juani forman parte de una minoría que se cree culta"

"La Juani es un nuevo icono ibérico, el de la mujer que se niega a ser la víctima del típico machito"

Si la película tiene éxtio, el cineasta rodará una segunda parte con la llegada a Hollywood de su heroína

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Pregunta. Con esos deseos, es difícil ver la historia de la Juani sin pensar en Penélope Cruz.

Respuesta. Muchas actrices españolas, como Sarita Montiel o Carmen Sevilla, han querido hacer carrera en Hollywood. En esa lista también está Penélope Cruz. Lógicamente, en la Juani hay un poco de todas las actrices con las que he trabajado. Pero el tema central de la película es el éxito, junto con un retrato de los jóvenes que viven en la periferia de las ciudades. Me interesa mucho este grupo social, porque es el futuro de nuestro país. Suben fuertes. El problema es que les han metido en la cabeza la necesidad de triunfar para ser felices, y el éxito es duro. No todos lo aguantan. La Juani, por ejemplo, se encuentra en el camino con un productor cutre que se la quiere tirar, aunque el tipo acaba roncando antes de empezar.

P. ¿Por qué este interés en la movida periférica?

R. Estoy convencido de que la modernidad se da hoy en el extrarradio, en las periferias urbanas. Allí viven jóvenes que no tienen un duro para comprarse una casa, pero sí para un coche. Muchos son artistas del tuning y se dedican a personalizar sus coches con pasión. Es curioso que con el tiempo los fabricantes hayan empezado a imitar sus invenciones. En el extrarradio se crean las modas musicales, ahí es donde está más vivo el hip hop, el arte del graffiti, los nuevos lenguajes que se utilizan en los mensajes de los móviles... Incluso lo que se ponen de ropa acaba triunfando. En el centro de las ciudades todo es muy aburrido y estandarizado. La creatividad, insisto, reside en el extrarradio.

P. Algunos tildarían despectivamente a su heroína de chola, aunque esté feo decirlo.

R. Los que llaman cholas a chicas como la Juani forman parte de una minoría que se cree culta. A los jóvenes de mi película les repatea que se ironice sobre su mundo con parodias como la del Neng de Castefa y cosas así. Yo trato a mis personajes con cariño. No he querido mofarme de ellos. Como en otras películas mías, he sublimado a personajes de nuestra vida cotidiana para presentarlos como lo que realmente son: pequeños héroes de nuestro tiempo.

P. Una carrera de coches con imágenes de videojuego, sueños visionarios en forma de videoclip, títulos de crédito graffiteros... ¿Habría rodado escenas así si la película no se dirigiera a los jóvenes?

R. Posiblemente habría hecho lo mismo, pero con otro ritmo. No sólo me dedico al cine, también me interesa el videoarte y el arte conceptual. Y eso se nota. La película está contada con una estructura narrativa clásica, la misma que inventaron los griegos, pero con formas de narración propias del siglo XXI. No podemos seguir haciendo cine de la misma manera. Internet y la telefonía móvil lo han cambiado todo. Ahora puedo montar una secuencia de 50 maneras diferentes en una tarde, antes era imposible. Me siento cercano a otros directores que también apuestan por experimentar, como Mike Figgis, Guillermo del Toro o Iñárritu.

P. Se ha rodeado de un amplio equipo de treintañeros y promesas. ¿Complejo de Peter Pan?

R. No, no. Conozco a mucha gente joven gracias al taller de cine digital que empecé a impartir en el año 2000. Siempre me he considerado un catalizador de energía, una especie de alquimista. En esta ocasión su fuerza me hacía mucha falta. Además, los cineastas de mi edad debemos estar atentos a lo que hacen estos jóvenes porque tienen mucho talento y ganas. Nos van a fulminar.

P. ¿Qué representa la Juani en su imaginario de símbolos pasionales y arrebatados?

R. Es un nuevo icono ibérico, el de la mujer que se niega a ser la víctima del típico machito. Ésa es mi Juani.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 20 de octubre de 2006