Reportaje:UNIVERSIDAD DE ALMERÍA

Sola en clase

Reyes García tiene 26 años y, aunque pertenece a la promoción de Filología Inglesa de 2000-2004 de la Universidad de Almería, aún le falta por aprobar cuatro asignaturas. La suya es de esas carreras de la universidad almeriense en las que si existe una profesor "pelmazo" hay que echarse a temblar: "Somos tan pocos en clase que, si encima el profesor es malo la gente pasa de entrar y entonces te mueres", apunta. La promoción de Reyes equivale a una clase de un instituto de enseñanza secundaria "tirando por lo alto". En asignaturas como Otras Literaturas en Lengua Inglesa nunca se llenaban más de seis pupitres, al igual que en Literatura Francesa o Etnografía del Aula, donde no se pasaba de 15 alumnos. El curso 2006-2007, los alumnos matriculados en junio en esta carrera eran 31. Son muchos si se compara con lo ocurrido en otras licenciaturas de Humanidades o Ciencias: en Filología Hispánica los matriculados en junio fueron 15; en Ciencias Ambientales, 11; en Ingeniería Química, 11; en Matemáticas e Ingeniería Técnica de Información de Sistemas, 7; en Matemáticas, 6: y en Humanidades y Química, 5.

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En la orla de fin de carrera de Virginia Gómiz (24 años) sólo aparecen 23 alumnos. Ella terminó hace dos años Filología Hispánica en Almería y ve más inconvenientes que ventajas en eso de ser un número reducido. "De las asignaturas troncales y obligatorias había una, Morfología, en la que apenas entraba nadie. Hubo veces en las que yo era la única alumna", rememora. Ahora prepara oposiciones.

Para el vicerrector de Estudiantes, Juan José Giménez, en los últimos 10 años -los mismos que tiene la universidad- se ha registrado un descenso de demanda en carreras de Ciencias y Letras, mientras que las carreras politécnicas (ingenierías e informática) se han mantenido, junto con la rama jurídico-empresarial y los magisterios. "Hace 10 años el mercado no estaba saturado en Medio Ambiente o Turismo, por ejemplo. Pero en este tiempo los que acabaron han ido cubriendo los puestos de trabajo. El paro es determinante para que los nuevos alumnos elijan una u otra carrera", justifica.

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