Reportaje:CÁDIZ

Radioeléctrica Naval tiene seis alumnos

Cuando Ignacio González entró en 1º de Filología Francesa en la Universidad de Cádiz (UCA), él formaba parte de la veintena de matriculados. Algunas veces en clase no llegaban a ser más de cinco. "Algunos faltaban mucho", asegura. Elena Castañeda se decantó por Ciencias del Mar. Aquel primer año compartió clase con más de un centenar de alumnos. "Había clases en que nos dividíamos en dos grupos", explica. La Universidad de Cádiz sumó en el curso 2004/2005 3.227 alumnos de nuevo ingreso entre sus cuatro campus repartidos por la provincia. El aula que menos alumnos recibió fue la diplomatura de Radioelectrónica Naval, con 6 alumnos nuevos. La que más, la licenciatura de Ciencias Empresariales del campus de Cádiz, con 207.

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Sola en clase
Tres matriculados en una carrera

En ese curso, 14 de las 48 licenciaturas o diplomaturas de la universidad gaditana no superaron los 20 alumnos matriculados. Algunas no llegaron a la decena: además de Radioelectrónica Naval, Filología Clásica tuvo 9 estudiantes e Ingeniería Técnica de Obras Públicas para Transportes y Servicios Urbanos alcanzó 8. Once carreras superaron en este periodo en la Universidad de Cádiz la media nacional de 106 alumnos, dos de ellas con más de 200 estudiantes, y 10 cubrieron el máximo de plazas disponibles.

Asegurar la calidad

La media de alumnos por carrera se sitúa en los cuatro campus gaditanos en 67,22%. Con todo, los responsables de la universidad defienden que Cádiz no es una universidad pequeña. Es la cuarta de las nueve andaluzas en número de estudiantes. Y dicen que la escasez de alumnos en algunas carreras es sólo producto del descenso de estudiantes de bachillerato. "Nosotros recogemos lo que viene. La rama científico-tecnológica está descendiendo pero las Ciencias Sociales van aumentado", explica el director general de acceso de la universidad, Eduardo González Mazo, quien insiste en que la Universidad de Cádiz lleva tres años aumentado ligeramente el número de estudiantes, frente a un descenso general en el resto.

Las clases de reducida presencia tienen sus ventajas para los estudiantes, afirman. "La relación con el profesor es muy directa", asegura Ignacio González. Pero también tiene sus costes. "La calidad se tiene que asegurar independientemente del número de alumnos", explica González Mazo.

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