Rajoy: "El pacto del Gobierno sobre inmigración es un trágala, un truco"

El líder del Partido Popular pretende que Zapatero asuma sus medidas

"Ahora nos ofrecen un pacto. ¿Qué digo ofrecen? Nos imponen un pacto, nos exigen un pacto, un trágala, un truco para lavar sus evidentes y gravísimas responsabilidades", clamó ayer Mariano Rajoy, líder del PP, en la clausura de unas jornadas sobre inmigración en las que dio a conocer un centenar de medidas contra la inmigración irregular. Rajoy pretendió que Zapatero asuma al menos cinco de esas medidas si quiere pactar con él.

El PP pretende que el Gobierno asuma que la oleada de cayucos hacia Canarias y el incremento en la preocupación ciudadana por la inmigración es consecuencia "primero, de la irresponsabilidad de activar el efecto llamada y, segundo, de la gestión ineficaz de sus consecuencias".

Así lo repitió ayer Rajoy, con un apoyo venido de Francia. El ministro del Interior francés, Nicolas Sarkozy, en su calidad de presidente de la conservadora UMP, envió a su consejero político, François Fillon, a las jornadas de inmigración del PP para culpar a la regularización de inmigrantes realizada por Zapatero del célebre efecto llamada.

Fillon mantuvo que "desde la otra orilla han captado el mensaje" de la regularización realizada por el Gobierno socialista. "Una decisión inapropiada que no sólo compromete a España, sino a toda Europa", según el enviado de Sarkozy, que defendió ser "intransigentes con el angelismo de la izquierda e inflexibles con las reacciones xenófobas de la extrema derecha".

Rajoy le dio las gracias y subrayó que el Gobierno, "el año pasado, regularizó masivamente a 557.000 inmigrantes y hoy, movidos por el efecto llamada provocado por esa decisión, hay 1,5 millones de inmigrantes en situación irregular". Remachó que él avisó de que esto ocurriría y mantuvo que eso le da "crédito" para poner condiciones al Gobierno si de verdad quiere un pacto.

"El Gobierno habla de pactos y nosotros le brindamos soluciones", se jactó Rajoy. El PP llevará al Congreso, en varias dosis, el centenar de medidas que ayer repartió en un documento. Sobre todo, destacó cinco que él ve imprescindibles para un pacto:

- "Hay que prohibir las regularizaciones extraordinarias masivas".

- "Hay que cambiar los procedimientos administrativos de la legislación de extranjería para las expulsiones y devoluciones de inmigrantes".

- "Hay que mejorar los sistemas de control de fronteras".

- "Proponemos crear una Agencia de Inmigración y Empleo", que funcionaría como una oficina de información, orientación y gestión de empleo, dirigida a los inmigrantes que quieran trabajar en España.

- "Proponemos que se modifique el padrón, y exigir la condición de legal para empadronarse". Esa modificación del padrón pretende tener un registro especial de los inmigrantes en conexión con otras bases de datos, para controlar irregularidades.

Rajoy anunció que si el Gobierno no acepta sus medidas, él las incorporará en su programa electoral para pedir el respaldo de los ciudadanos a la política de inmigración del PP.

Junto a esas propuestas de política interior, Rajoy (como el enviado de Sarkozy) defendió "una política común europea de inmigración" que incluya "la gestión coordinada e integrada de las fronteras exteriores", y que prime las ayudas al desarrollo a "los países que cooperen en el control de la inmigración ilegal y firmen acuerdos de readmisión de irregulares con la UE". Según Rajoy, esta política sobre inmigración es más importante que reactivar ahora la Constitución europea.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 07 de octubre de 2006.

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