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Reckitt analiza cómo ejecutar el cierre tras la falta de acuerdo con el comité

La multinacional británica Reckitt Benckiser quiere abordar ya las recolocaciones de la fábrica de Güeñes, cuyo cierre anunció el pasado mes con una plantilla de 194 trabajadores fijos. Los incidentes ocurridos en la tercera reunión con el comité, el pasado martes, cuando fueron zarandeados varios directivos, han llevado a la firma a lanzar un ultimátum a los empleados.

"La dirección internacional ha dado instrucciones a sus representantes en el proceso abierto en Güeñes para que comience a estudiar otras medidas contempladas en el actual marco legal que permita hacer efectivo el cierre", señaló en un comunicado. Entre ellas, se encontraría el Expediente de Regulación de Empleo (ERE).

Reckitt no parece dispuesta a que se repita lo ocurrido en las tres reuniones celebradas, donde el comité se ha negado a negociar cualquier salida que no sea el mantenimiento de la planta. Además, aseguró que, desde el anuncio del cierre, la efectividad en la producción de la planta ha bajado "más de un 80%".

La multinacional destacó que existe un plan de alternativas de empleo, que los trabajadores han calificado de "acto de fe" por la falta de datos concretos. "Se ha ofrecido lo más concreto posible dada la fase en la que se encuentran las conversaciones con los posibles inversores", afirmó la empresa, antes de censurar que, tras varios intentos de negociar su plan de recolocaciones, el comité "se ha negado reiteradamente a considerar cualquier debate".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 5 de octubre de 2006