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Reportaje:

Entre el balneario y el Dragon Khan

Seis autores proponen en 'La rectificació' revisar a fondo el catalanismo sin dramatizar

El término medio entre debates apasionados. Una voz crítica con la grandilocuencia y la pérdida del sentido del ridículo de no pocos políticos. Seis visiones de los retos y de las miserias del catalanismo bajo un mismo tejado. Juntas, que no revueltas. Esto es La rectificació, el libro de ensayo editado por Destino que, a un mes de las elecciones, hace una abstracción de la realidad política catalana para acceder a sus entrañas con distanciamiento. Una realidad, un debate que sus autores juzgan ensimismado y caduco, y necesitado de un nuevo ciclo. A analizar esto se han dedicado los seis autores del libro: Lluís Basets, Albert Branchadell, Josep Maria Fradera, Enric Juliana, Antoni Puigverd y Ferran Sáez.

¿Y qué es lo que hay que rectificar? El periodista Enric Juliana, impulsor del libro, confeccionó ayer una larga lista de reformas en el acto de presentación de la obra. "Proponemos rectificar la actitud tacticista y corta de miras que se ha instalado en la vida política catalana, permanentemente cabreada con Madrid, con Francia, con Londres y no digamos ya con Estados Unidos". "En una sociedad que acumula tantos enfados, algo habrá que rectificar", remachó.

Y a diseccionar estos enfados, miedos y actitudes se dedican los autores a lo largo de seis artículos independientes que comparten una idea: el catalanismo político necesita una renovación a fondo. Sin volver al balneario que un día fue pero bajándose, aunque sea de vez en cuando, del Dragon Khan, la montaña rusa, a la que se subió con la llegada del tripartito. De alguna forma, describe Ferran Sáez, hay que "rectificar la tentación de politizar el cabreo".

En opinión de Antoni Puigverd, la formación del Gobierno catalanista y de izquierda y la voracidad carnívora y casi caníbal del debate estatutario es lo que ha obligado a pasar página, tanto por lo profundo de las reformas como por los errores cometidos durante su negociación. "Se despertó a la bestia sin tener garantías de que se le podría ganar", resume en la obra.

Y si el debate del Estatuto es lo que ha tenido ocupados a los políticos en los últimos dos años, los autores instan a afrontar nuevos retos, esta vez más cercanos a las necesidades cotidianas de los ciudadanos. "¿Qué tenemos que hacer para afrontar un mundo con una inmigración intensísima, deslocalizaciones industriales, la sociedad de la información...?", se preguntó ayer Lluís Bassets. Y como todo cambio implica desprenderse de algo, el politólogo Albert Branchadell alentó a romper el mito del "Estado nación étnicamente puro".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de octubre de 2006