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Entrevista:Ségolène Royal | Aspirante a la candidatura del PS a la presidencia francesa

"Lo que hay en el mundo es un gran desorden"

Prácticamente todos los sondeos colocan a Ségolène Royal como principal favorita del Partido Socialista francés en las elecciones presidenciales de 2007, la mejor contrincante posible para el anunciado duelo con el principal aspirante de la derecha, Nicolas Sarkozy. Pero para ser candidata a la presidencia de la República, Ségolène Royal tendrá primero que vencer la resistencia de la vieja guardia de su partido, empeñada en cortarle el paso por encima de todo. Laurent Fabius y Lionel Jospin encabezaron ayer mismo una carga contra ella en una reunión del PS en Lens. Royal abandonó la reunión de su partido para asistir en Madrid a la Conferencia Política del PSOE. Actuó como siempre, con gran frialdad pero sin morderse la lengua.

Cumplirá el próximo viernes 53 años y es madre de cuatro hijos, fruto de su larga relación con el primer secretario de su partido, François Hollande.

Pregunta. Ha dicho que los franceses son feministas pero que los políticos de su país son misóginos. ¿Cree que parte del rechazo que provoca se debe a que es usted mujer?

Respuesta. Sí. Nadie pondría en duda la legitimidad política de un hombre con una trayectoria como la mía. Incluso me rebaten el derecho a ser candidata. Me parece peligroso e inadmisible. Para muchos hombres, también los hay que no lo dicen, pero que lo piensan, existe una incompatibilidad fundamental entre el hecho de ser mujer y mandar. Piensan que las mujeres tienen que obedecer.

"Uno se pregunta cómo puede existir una cooperación tan débil entre los países europeos respecto a la inmigración irregular"

"Para muchos hombres existe una incompatilidad fundamental entre el hecho de ser mujer y mandar"

P. Difícilmente podrá usted formar Gobierno un día con personas como ésas, ¿no?

R. Las nuevas generaciones de hombres políticos, que en general viven con mujeres que son sus iguales, han cambiado. No me miran de la misma manera. Aunque puede que piensen lo mismo, no se atreven a decirlo, como los antiguos elefantes del partido. Pero bueno, yo buscaré la unión. Buscaré competencia, lealtad...No se trata de eliminar a nadie, pero tampoco de sentirse dominada por nada. De todos modos, todavía no hemos ganado. El combate contra la derecha será muy duro. No es el momento de hablar de Gobiernos

P. No se puede decir que el PS sea en estos momentos ejemplo de fraternidad. No dejan de plantearse batallas internas. ¿No cree que ya hay demasiados candidatos?

R. Lamentablemente, así es. Lo acepto como una regla democrática.

P. Pero, ¿eso no provoca confusión entre sus seguidores?

R. Sí. Creo que los militantes no se sienten felices. Además, los enfrentamientos no son muy amables.

P. Parece que algunos dirigentes de su partido no la consideran lo bastante socialista. ¿Existe para usted una alternativa de izquierdas?

R. Claro que existe; es un proyecto contra otro proyecto, unos valores contra otros valores. Hemos visto lo que ha pasado en estos cuatro años y medio, la precarización del trabajo. En la izquierda no creemos que la precariedad sea un elemento necesario para la eficacia económica, como pretende hacer creer la derecha. Dentro de la globalización se puede buscar la seguridad en el trabajo y eso ayudará a la eficacia económica y no a la inversa.

P. Usted habla mucho de "autoridad". ¿A qué se refiere?

R. Yo hablo de la autoridad justa. Y también del orden social justo. Lo que hay en el mundo es un gran desorden: vemos desorden en la economía, en la escuela, en el medio ambiente. Ese desorden es fuente de violencia, de injusticia y de degradación económica. La gente tiene que sentir que las reglas son las mismas para todo el mundo. Eso es el orden justo. El orden justo en la escuela se resume en que los niños puedan ir sin miedo. Quiero decir erradicar la violencia en la escuela. Y también hacer que los niños con más dificultades tengan más ayuda. Pasar de la igualdad formal a la igualdad real.

P. En el tema de la inmigración usted mantiene una posición contraria a la dureza que propone Sarkozy. Incluso afirma que uno de los elementos importantes para luchar contra la inmigración irregular deberían ser los visados "de temporada". ¿De qué se trata?

R. Con una inmigración de trabajo temporal no hay reagrupamiento familiar porque los trabajadores vuelven a sus casas con la seguridad de que el año próximo podrán volver a Francia. Hoy, debido a la enorme inseguridad respecto a los visados, los trabajadores están obligados a quedarse. Yo sé que España está muy afectada por el problema del control de la inmigración irregular y, sinceramente, creo que existe una cooperación muy insuficiente entre los países europeos a ese respecto. El otro día le dije a Prodi [primer ministro de Italia] que Francia, Italia, España y Grecia deberían actuar en común. Uno se pregunta cómo puede existir una cooperación tan débil.

P. Las herramientas para esa colaboración estaban en la Constitución europea que Francia no aprobó.

R. Eso no impide la concertación entre países. Al revés, así se reconstruirá Europa. Yo me alegré mucho cuando España dijo que sí a la Constitución y la defendí en mi país. Pero ahora, de lo que se trata es de comprender a qué se debió el rechazo del pueblo francés. Quizás influyó el que se reprochara a Europa su mal funcionamiento, el hecho de que no era una Europa lo bastante protectora. Ahora hay que pensar en reconstruir partiendo de proyectos concretos, como el de la inmigración.

P. ¿Se refiere a mini tratados?

R. Si le decimos a la gente que para llevar a cabo esas acciones necesitamos textos comunes, eso sí tiene sentido y eso sí se entiende. Si volvemos a hacer constituciones, no va a funcionar. Lo que yo propongo, y sé que Zapatero lo comparte, es volver a lanzar proyectos concretos. Por ejemplo, lo podemos hacer sobre la inmigración, en el ámbito del futuro energético, de la investigación. Será a partir de proyectos operacionales concretos como podremos relanzar Europa.

P. Pero España votó a la Constitución. ¿No vale de nada?

R. Al contrario. Hay que decir a los franceses que hay países que esperan que sigamos adelante, que han votado que y que vamos a cooperar con ellos. Estamos obligados a volver a hacer Europa con la regla de la prueba, demostrando su utilidad. Soy optimista. Si los franceses ven que sus gobernantes construyen una Europa útil en su vida cotidiana, entonces tendrán confianza cuando le propongan una Constitución.

P. Dicen que usted representa la línea puritana de la izquierda.

R. Dicen eso porque he defendido la familia y tradicionalmente la izquierda no lo hacía. Porque he luchado contra la pornografía en televisión, porque estoy a favor de cierta disciplina en los colegios... Pero no soy puritana. Yo he autorizado la píldora del día después en los establecimientos escolares. Estoy a favor de que haya reglas, de que los menores estén protegidos, de que la dignidad de la mujer no sea violada en la publicidad y a la vez fomento libertad nueva que corresponden al derecho de cada uno a asumir su responsabilidad.

P. Se dice que usted representa el equivalente francés de lo que supusieron Blair o Zapatero. ¿Qué es lo que le interesa de cada uno de ellos?

R. Que son una nueva generación de izquierda que mira a su país como es. He sido muy criticada cuando dije que Blair había hecho dos o tres cosas buenas. Es cierto que participó en la guerra de Irak, que tiene posiciones muy liberales para la izquierda francesa. Pero yo creo importante que Blair haya vuelto a invertir en los servicios públicos. En cuanto a Zapatero, me interesan las reformas que ha tenido el coraje de hacer, la ley contra la violencia de género, las reformas para alentar el crecimiento, la modernización, el dar una imagen de su país dinámica y respetada...

P. ¿Promoverá la unión de la izquierda francesa, en su sentido amplio, de cara a 2007?

R. Claro que sí. Creo que va a haber una dinámica de izquierda porque tenemos ganas de ganar a la derecha.

P. ¿Aunque aún digan que no es suficientemente de izquierda?

R. Dicen eso porque miro las cosas como son, evito fórmulas manidas, la idea de que todo lo que hace la izquierda es bueno y todo lo que hace la derecha, malo. La gente ya no quiere nada de eso. Si la izquierda no estuvo en la segunda vuelta de las pasadas presidenciales es porque cerramos los ojos ante ciertas realidades, sobre todo ante la inseguridad. Cuando dije que mejor que meter a los jóvenes en cárceles habría que mandarlos a hacer trabajos humanitarios con el Ejército, se montó un escándalo. Pero la gente me entendió.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 17 de septiembre de 2006