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Crítica:II CUMBRE FLAMENCA DE MADRID

La voz de ensueño

La voz de ensueño de Mayte Martín brilló en todo su esplendor. Es una voz de múltiples registros, muy trabajada, que juega desde el casi susurro hasta el puro grito y lo hace con naturalidad absoluta, sin denotar ninguna resistencia. Dividió su recital en dos partes bien distintas. La primera dedicada al cante tradicional, de siempre; la segunda, a sus propias creaciones, más modernas. Debo confesar que me gustó más la primera, en la que hizo cantes de ida y vuelta -vidalita y guajira-, malagueñas con cantes abandolaos, siguiriyas con cabal y fandangos de Huelva.

En los mal llamados cantes de ida y vuelta, que mejor sería decirles de ascendencia americana, cantes poco frecuentados por los cantaores actuales, la voz de Mayte tuvo una dulzura extraordinaria, realmente deliciosa. En las malagueñas dejó oír los ecos de Antonio Chacón, rematando con dos cantes abandolaos. Las siguiriyas las abrió con el inolvidable Reniego de Tomás Pavón; remató con otro cante raro hoy día, la cabal del Pena, de gran belleza. Por último, los fandangos de Huelva, a los que dio su compás y su gracia tan especial.

Mayte Martín

Cante: Mayte Martín. Guitarras: Juan Ramón Caro y José Luis Montón. Percusiones: Chico Fargas. Estación del Metro de Nuevos Ministerios. Madrid, 14 de septiembre.

En la segunda parte hizo composiciones suyas y una del guitarrista José Luis Montón, que se unió con Chico Fargas al grupo. Son temas de moderna concepción e interesantes. El éxito fue enorme. Sus acompañantes tuvieron igualmente una noche memorable.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 16 de septiembre de 2006