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La OTAN mata a 94 talibanes en una nueva jornada de combates en Afganistán

Un terrorista suicida acaba con la vida del gobernador de la provincia oriental de Paktia

La OTAN anunció ayer un nuevo golpe a la insurgencia talibán. "Un total de 94 rebeldes han resultado muertos en los combates librados desde la noche del sábado en varios distritos de Kandahar", aseguró un portavoz militar en Kabul. La milicia, por su parte, asesinó al gobernador de la provincia de Paktia, al este de Afganistán, y atacó un edificio gubernamental en Fará, al suroeste del país. Los enfrentamientos, que se concentran en la mitad sur, son los más sangrientos desde el derrocamiento de los talibanes a finales de 2001.

Los 94 presuntos talibanes resultaron muertos en los distritos de Panjwai y Zari, en la provincia de Kandahar, en el marco de la Operación Medusa, que empezó el pasado día 2. La ofensiva, en la que participan 2.000 soldados de la OTAN y del Ejército afgano, ya ha acabado con la vida de más de 350 insurgentes, según los portavoces militares. Sin embargo, autodenominados portavoces de la milicia han telefoneado a las agencias de noticias desmintiendo esas bajas, y no existe posibilidad de verificarlas de forma independiente.

"En estos nueve días, la operación conjunta afgano-ISAF

[Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad en Afganistán] ha golpeado duro en el corazón del territorio de los rebeldes", manifestó por su parte el portavoz de la ISAF, comandante Luke Knittig, durante una conferencia de prensa. Es la mayor operación de este tipo que emprende la ISAF, que el pasado 31 de julio se hizo cargo de la seguridad en el sur de Afganistán.

Esa región, y en particular la provincia de Kandahar, está considerada el corazón de la resistencia talibán. En el último año, esa milicia ha logrado reagruparse y rearmarse ayudada tanto por el dinero de la droga como por los santuarios que mantiene al otro lado de la frontera, en Pakistán. Además, el creciente malestar de la población del sur con el Gobierno central está ayudando a su penetración.

De hecho, las fuerzas de la ISAF que se han desplegado en esa zona -la OTAN comanda la ISAF desde 2003- han encontrado bastante más resistencia de la esperada, según reconocen tanto fuentes militares como políticas. Los violentos enfrentamientos han llevado a algunos comandantes a comparar la situación con Irak, lo que parece exagerado dado que, de momento, los combates se circunscriben a ciertos distritos del sur y en el resto del país no existe el mismo sentimiento de oposición a la presencia militar extranjera.

Además, algunos observadores consideran que se está exagerando el peso de los talibanes en esa zona. "No todos los pastunes comparten su programa ni apoyan su regreso, pero a falta de otras alternativas están ocupando los huecos que deja el Gobierno", asegura un analista europeo con 20 años de experiencia en Afganistán. "En muchos casos, les basta con dos docenas de hombres armados para controlar un distrito y neutralizar a unos agentes de policía que apenas tienen con qué defenderse", añade antes de recordar que las actuales operaciones "son una ofensiva de la ISAF, no de los talibán".

Tácticas iraquíes

Pero la milicia no está inactiva. En el último año, ha importado muchas de las tácticas de la insurgencia iraquí, como las bombas camufladas en la carretera o, lo que produce más pavor a los afganos, los atentados suicidas. El último, ayer, mató al gobernador de la provincia de Paktia, Abdul Hakim Taniwal. Este ex ministro, que con anterioridad fue profesor en una universidad australiana, es el primer gobernador asesinado desde 2001, aunque con anterioridad hubo algunos intentos fallidos.

Un portavoz militar estadounidense, el coronel Tom Collins, informó ayer de la existencia de una célula de suicidas en el propio Kabul. Uno de sus componentes sería el autor del atentado del pasado viernes, que dejó 16 muertos, entre ellos dos soldados norteamericanos. Pero lo que es más preocupante: Collins se mostró convencido de que el peligro no ha pasado y de que el resto del grupo "continúa siendo una amenaza".

La milicia talibán es especialmente activa en las provincias del sur, pero los ataques han empezado a extenderse al oeste del país. En la madrugada de ayer, un grupo de guerrilleros armados con lanzagranadas y rifles de asalto AK-47 atacó un recinto de edificios gubernamentales en la ciudad de Kala-i-ka (provincia de Fará). Dos policías resultaron muertos y varias estancias, incluido un ambulatorio, destruidas, según informó el jefe de la policía, Sayed Aga.

La OTAN, que apoya sus operaciones en el uso de aviones y helicópteros, pretende obtener de los Gobiernos una manga más ancha a la hora de bombardear desde el aire las zonas donde supuestamente se ocultan rebeldes. Además, los mandos militares quieren, según indicaron la semana pasada en Varsovia, que los Gobiernos cumplan plenamente sus compromisos de envío de tropas. Esto supondría la llegada a Afganistán de unos 2.000 a 2.500 nuevos soldados, correspondientes a los compromisos ya adquiridos y no cumplidos. Los jefes de Defensa de los 26 países miembros de la OTAN tienen previsto reunirse de nuevo el miércoles en el cuartel general de Mons (Bélgica) para analizar la situación en Afganistán, informa Reuters.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de septiembre de 2006