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Irán y la UE aseguran haber hecho "progresos" en la crisis nuclear

La reunión en Viena del Alto Representante de Política Exterior de la UE, Javier Solana, con el negociador jefe iraní, Alí Lariyaní, concluyó ayer sin soluciones concretas, pero ambos subrayaron que han "resuelto muchos malentendidos" y han logrado "progresos". El objetivo de la reunión ha sido buscar una vía diplomática para resolver el problema del polémico programa nuclear iraní. Las conversaciones se prolongaron del sábado al domingo.

"Creo que han sido dos días de trabajo muy importantes con más de siete horas de reunión. Una reunión constructiva y positiva que nos ha permitido aclarar ambigüedades de las dos partes. Todavía no hemos terminado y nos volveremos a reunir en los próximos días", declaró Solana, coincidiendo con Lariyaní, quien también habló de consultas "constructivas y productivas". "Hemos resuelto muchos de los malentendidos", añadió.

Los temas que aclararon se refieren ante todo al paquete de incentivos económicos y técnicos que ofrecieron a Teherán el llamado Grupo 5+1 -los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (EE UU, Rusia, China, Reino Unido y Francia) y Alemania-, a cambio del cese, por parte de Irán, de la fabricación de uranio enriquecido, combustible nuclear que puede servir tanto para fines civiles como para la fabricación de la bomba atómica. Ambos representantes anunciaron que volverán a reunirse esta semana, pero no citaron fecha ni lugar preciso.

Reunión clave

Ésta fue considerada como una reunión clave que podría frenar una escalada de la crisis. El objetivo de Solana ha sido sondear las posibilidades de que la República islámica suspenda el enriquecimiento de uranio sin que sea necesario que el Consejo de Seguridad imponga sanciones. EE UU aboga por iniciar esta semana consultas para aplicar represalias económicas y políticas contra Irán, porque el Gobierno de Teherán no ha hecho caso a un ultimátum y continúa enriqueciendo uranio.

El pasado mes de julio, el Consejo de Seguridad había planteado un plazo hasta el 31 de agosto para que Teherán detuviera la fabricación del polémico material antes de reanudar las negociaciones. A cambio, el Grupo 5+1 le ofreció una serie de incentivos. Pero el Gobierno de Teherán ignoró el ultimátum y se negó a suspender el procesamiento de uranio. Irán argumenta que su programa nuclear sólo está destinado a generar energía y a otros fines civiles.

Pasado el ultimátum, la resolución del Consejo de Seguridad prevé sanciones políticas y económicas contra Irán. Aun así, falta unanimidad entre los miembros permanentes del Consejo. China y Rusia, que mantienen vínculos económicos importantes con Irán, no han dado señales de aceptar sanciones. Además, varios Gobiernos europeos temen las consecuencias que pudiera tener sobre la economía mundial la imposición de sanciones contra un productor de petróleo tan importante como Irán.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de septiembre de 2006