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Sectores del PP cercanos a Aznar abogan por votar 'no' al envío de tropas a Líbano

Rajoy mantiene la incógnita sobre la actitud de los populares en el pleno del día 7

La andanada que el pasado martes lanzó el líder del PP, Mariano Rajoy, contra la participación española en la misión de la ONU en Líbano -acusó a Zapatero de "meter a España en el peor escenario bélico internacional"- no responde a un calentón momentáneo. Aunque es improbable que esta posición se acabe imponiendo, dados sus compromisos internacionales, sectores del PP próximos a Aznar abogan abiertamente por votar contra el envío de tropas. No al despliegue español en Líbano, es el título del último artículo del llamado Grupo de Estudios Estratégicos.

El Grupo de Estudios Estratégicos (Gees) es un colectivo dedicado al análisis de las cuestiones de política exterior y de seguridad que en los últimos años ha tenido gran influencia en la línea de pensamiento del PP. Entre sus miembros figuran Rafael Bardají, director de política internacional de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES), que preside José María Aznar, o Ignacio Cosidó, portavoz del Grupo Popular en la Comisión de Interior del Senado.

El título del último artículo sobre el conflicto, firmado colectivamente por el Gees y fechado el pasado día 29, es lo bastante significativo: No al despliegue español en Líbano.

"No hay ninguna razón de fondo por la que España deba pagar con dinero, esfuerzo humano y quién sabe si sangre lo que estipula la [resolución] 1701 [del Consejo de Seguridad]. La ONU no ha impuesto ninguna solución, sólo ha comprado tiempo. Tiempo para que los fundamentalistas lo aprovechen", concluye.

Tumba de Zapatero

No menos significativo resulta el artículo del pasado día 22, también firmado de forma colectiva por el Gees, y titulado Líbano: ¿La tumba de Zapatero? Su tono resultaba brutal: "Si a ZP el beatífico y pacífico soporte de las Naciones Unidas le envían a casa 50 o 300 bolsas con otros tantos cadáveres de jóvenes españoles sería su final político, por haber arriesgado sus vidas en una misión inútil en la que la participación española estaba diseñada para su mayor gloria y fotogenia personal. Con muertos españoles y el PP actuando como el PSOE, cuando éste estaba en la oposición, bastaría para ser su final".

Hasta el pasado martes, este grupo no preconizaba abiertamente que el PP actuara ante el conflicto de Líbano "como el PSOE" en la guerra de Irak, pero no por ello dejaba de criticar la tibia actitud de Rajoy.

Líbano. El complejo de culpa del PP era el título del artículo colectivo firmado el 16 de agosto. "Rajoy debería haber pensado algo más su apoyo al envío de tropas españolas, pues es una medida que carece de sentido [...] El fácil de Rajoy a Rodríguez Zapatero sólo puede explicarse por los complejos de culpa que pesan sobre la actual cúpula del PP. [...] Mariano Rajoy debería haber valorado a quién beneficia este despliegue español, si a la situación en la zona o a la imagen fatua de Rodríguez Zapatero. [...] Aunque Rodríguez Zapatero puede que sí, España no gana nada participando en esta misión. Y Mariano Rajoy debería saberlo".

Según fuentes próximas al PP, la influencia de estas posiciones en el entorno de Rajoy se multiplica por el eco que encuentran en algunas emisoras de radio y medios de comunicación, y porque satisfacen el deseo de revancha de quienes ven en la utilización de la guerra de Irak por parte del PSOE el origen de su derrota electoral.

Se les atribuye además la autoridad que emana de la figura de Aznar, quien, aunque no se ha pronunciado directamente sobre este asunto, ha asumido posiciones cada vez más extremistas. El pasado 22 de julio, en declaraciones a la BBC, el ex presidente del Gobierno español reiteró que Israel debería ingresar en la OTAN y, "si fuera necesario", dicha organización debería bombardear Líbano en defensa del Estado judío.

Lo cierto es que del apoyo inicial al envío de tropas, que le criticó con acidez el Gees, Rajoy ha pasado a la duda sobre la actitud que mantendrá el PP en el pleno del próximo día 7, cuando el Congreso vote la participación española en la Fuerza Interina de Naciones Unidas para Líbano (FINUL). El pasado martes, en Ribadumia (Pontevedra), tras exigir que Zapatero "se retrate y diga a los españoles la verdad" sobre dicha operación, Rajoy no quiso desvelar a los periodistas cuál será el sentido del voto de los populares.

"Predisposición favorable"

Gustavo de Arístegui, portavoz del Grupo Popular en la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso, declaró ayer que su partido tiene una "predisposición favorable" a apoyar el envío de las tropas, "a expensas del debate parlamentario".

En su opinión, muchos interrogantes siguen sin estar "suficientemente aclarados"; especialmente la naturaleza del mandato, las misiones de la FINUL, las reglas de enfrentamiento y el desarme de Hezbolá, "que no se sabe quién ni cómo lo va a realizar".

"No parece lógico que la fuerza multinacional sólo sirva para congelar la situación actual y que Hezbolá la aproveche para rearmarse", argumenta.

La posición de Arístegui -apoyo condicionado y exigente al Gobierno, sin darle un cheque en blanco- será con toda probabilidad, según fuentes próximas al PP, la que se acabe imponiendo, aunque no resulte fácil, porque no es la más popular. Pero el envío de tropas a Líbano cuenta con el apoyo de los principales Gobiernos conservadores -de la alemana Angela Merkel al francés Jacques Chirac, pasando por el propio Bush- y ni un solo partido europeo de importancia se ha manifestado abiertamente en contra, por lo que al PP le resultaría muy difícil explicarlo fuera de las fronteras españolas.

El portavoz del Grupo Parlamentario Socialista, Diego López Garrido, aseguró ayer que Rajoy está demostrando su "absoluta ignorancia" al considerar más grave la misión en Líbano "que la guerra de Irak", un conflicto al que el PP "llevó a España contra el parecer de la ONU y la opinión de los españoles".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 31 de agosto de 2006