Reportaje:

Cautivos del maletín

El debate sobre la corrupción urbanística está sobre la mesa a raíz de casos espectaculares como Marbella o Seseña

No son muchos los grandes casos de corrupción urbanística conocidos en los últimos años, en paralelo al aumento del negocio inmobiliario en España. Pero los que se conocen tienen algo en común: son descomunales. Como dice el director general de la Guardia Civil, la corrupción tiene que ser de una magnitud insultante para que trascienda. Dos casos recientes dan una idea del grado que tiene que alcanzar el negocio para convertirse en un titular de prensa.

La corrupción era tan descarada en Marbella, el caso más paradigmático, que sus protagonistas, prácticamente el Ayuntamiento en pleno, vivían a todo lujo, las cuentas de los proyectos que daban forma a la ciudad estaban apuntadas en una agenda particular y no había dinero ni para pagar al personal municipal.

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Con ramificaciones en Madrid y Murcia, el poder del maletín compró voluntades al por mayor en Marbella. Juan Antonio Roca, el hombre que había llevado las riendas del urbanismo salvaje durante una década en el Ayuntamiento gobernado por Jesús Gil, fue capaz incluso de conformar un consistorio a su gusto cuando se vio amenazado.

Despedido del Ayuntamiento cuando llegó al poder el delfín de Gil, Julián Muñoz, el hoy encarcelado Juan Antonio Roca convenció a 14 concejales de que firmaran una moción de censura contra Muñoz, que finalmente fue destituido. Un nuevo equipo, con Marisol Yagüe a la cabeza, ascendió a la alcaldía y volvió a fichar a Roca, esta vez con el extraño cargo de asesor de urbanismo. Nueve de aquellos 14 concejales han pasado por la cárcel dentro de la operación Malaya.

En esta última etapa, Juan Antonio Roca, a quien el juez encargado de la instrucción considera el verdadero alcalde en la sombra de Marbella, llegó a constituir sus propias empresas promotoras de viviendas.

Con el equipo de gobierno de Marbella desfilando de la mansión al juzgado y del juzgado a prisión, la Federación Andaluza de Urbanizadores y Turismo Residencial aprovechó para denunciar las prácticas de extorsión a las que supuestamente los políticos someten a los empresarios para ceder suelo. "Estas prácticas no han sido exclusivas del Ayuntamiento de Marbella, sino que también se han producido en otras zonas, aunque (...) se les ha dado mucha menor publicidad", decían poco después. En su opinión, "el empresario no es sujeto activo en estas prácticas, sino víctima pasiva".

Mientras se cocía el escándalo de Marbella, un conocido empresario manchego se empeñaba en manchar el nombre de sus colegas. En Seseña (Toledo), el constructor Francisco Hernando, Paco el pocero, logró poner de acuerdo a PP y PSOE para construir al lado de un pueblo de 9.000 habitantes una ciudad que ni siquiera tiene garantizado el suministro de agua. Algunos concejales del PSOE están a sueldo de empresas implicadas en esta construcción. La Fiscalía Anticorrupción investiga la urbanización, con 13.508 viviendas, y analizará la "recalificación de suelo rústico a urbanizable", apoyada en su día por PP y PSOE.

De nuevo, Seseña demuestra que cuando se trata de comprar terrenos baratos, recalificarlos, construir y forrarse, política y negocios son una misma cosa. "Todo el mundo en el pueblo trabaja directa o indirectamente para mí", solía decir Hernando. No lo decía en sentido figurado. Dos de los cuatro concejales socialistas del Ayuntamiento, y la hija de un tercero, están dados de alta en la Seguridad Social en una empresa de Hernando.

La llegada de IU a la alcaldía ha supuesto la denuncia del escándalo. Según distintas versiones aparecidas en medios de comunicación, Hernando le dijo al alcalde: "Tú eres tonto. Eres el único alcalde honrado de España".

Edificios en construcción en Seseña. (Toledo).
Edificios en construcción en Seseña. (Toledo).ULY MARTÍN

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 26 de agosto de 2006.

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