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Entrevista:Joan Mesquida Ferrando | Director general de la Guardia Civil

"Quiero crear equipos de la Guardia Civil contra la corrupción urbanística"

Joan Mesquida Ferrando (Felanitx, Mallorca, 1962) apenas lleva cinco meses como director general de la Guardia Civil y ya ha pisado todos los frentes del instituto armado. Algunas de sus ideas empiezan a materializarse en proyectos, como el de crear equipos del instituto armado especializados en combatir la corrupción urbanística.

Fuegos en Galicia, avalancha migratoria en Canarias, oleada de robos en chalés, informes de verificación del alto el fuego de ETA, presiones para variar la naturaleza del instituto armado. Joan Mesquida, casado y con dos hijos, licenciado en Derecho, Políticas y Sociología, ha desarrollado gran parte de su vida haciendo cuentas, como auditor privado o como director económico del Ayuntamiento de Calvià. Ahora, tras sustituir en la Dirección General de la Guardia Civil al teniente general Carlos Gómez Arruche, un hombre demasiado franco para un trabajo tan expuesto, pretende abordar uno de los asuntos que más escandalizan a la ciudadanía: la corrupción urbanística.

Pregunta. Cuando el presidente del Gobierno le llamó para hacerse cargo del instituto armado, ¿recibió algún encargo específico? Tipo: 'Vete allá y haz esto', por ejemplo desmilitarizar el cuerpo.

"Aunque deseo que el proceso [de paz] salaga bienm trabajamos con la hipótesis de que salga mal para actuar eficazmente si eso ocurre"

"Ahora mismo yo no me atrevería a decir que el corruptor y el corrompido estén preocupados, y me gustaría que se preocuparan"

"No tenemos un supermercado de guardias civiles pendientes de usar"

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Respuesta. No, no. La desmilitarización no está encima de la mesa del director de la Guardia Civil, no es un tema de decisión ni de discusión del director. La Guardia Civil es militar porque lo han decidido los españoles, a través de una ley orgánica. Hoy por hoy, ni el PSOE, ni el Gobierno, ni el PP, que aspira a Gobernar, tiene en su programa el cambiar el estatus. Yo que he hablado con asociaciones les he dicho que ésta no es la mesa donde plantear eso. Mi voluntad y el encargo que yo tengo es intentar poner las condiciones laborales de los agentes al mismo nivel que el prestigio que tiene la Guardia Civil en el seno de la sociedad española. Luego ya veremos hasta dónde puedo llegar.

P. Pero algún proyecto tendrá ya en la cabeza.

R. Tenemos que adecuarnos a los nuevos mecanismos de la delincuencia a la hora de actuar. Yo quiero crear equipos de la Guardia Civil especializados en la lucha contra la corrupción urbanística, en los delitos relacionados con la corrupción urbanística. Creo que hay una corrupción relacionada con recalificaciones, con planes generales, con declaraciones de interés social... Una corrupción, perdón por la expresión, de baja intensidad, que los mecanismos actuales de lucha contra esta corrupción no consiguen detectar. De Marbella, el ejemplo que puede sacar un ciudadano de la calle es que hay que montarla muy gorda para que los responsables caigan...

P. Vamos, que tiene que ser muy descarado.

R. Ahí voy. Puede haber un favoritismo, una corrupción urbanística de baja intensidad que es contra la que hay que luchar. Por eso quiero una Guardia Civil especializada en derecho urbanístico, en análisis e investigación de patrimonio personal, que sirva para poner de manifiesto que no hay relación entre las retribuciones que percibe una persona y su tren de vida. Aunque estamos aún en fase de estudio y de análisis, creo que debería depender de la Fiscalía Anticorrupción, para que nadie pueda ver en una determinada actuación ningún tipo motivación política, de si el teniente de alcalde o el concejal de urbanismo de turno pertenece a este o al otro partido. Si analizamos las denuncias de corrupción de los últimos años veremos que la mayoría han sido a base de grabadoras escondidas por el ciudadano de turno y eso me da que pensar que hay una carencia en investigación.

P. Usted ya encargó un estudio sobre denuncias urbanísticas.

R. Y estamos en ello. Pero este tipo denuncias que investiga el SEPRONA [Servicio de Protección de la Naturaleza] tienen un componente distinto al que estoy hablando. Se trata de si hay construcciones ilegales en un paraje protegido, por ejemplo. Son cosas diferentes. Yo hablo de aquellos delitos en los que se produce un trato de favor a un determinado particular, empresario, que puede determinar modificaciones en la normativa urbanística y por ello recibir algún tipo de compensación.

P. ¿Cuál sería el modelo de esta unidad?

R. El de los equipos contra la delincuencia organizada.

P. ¿Cómo va el proyecto?

R. Ya ha salido de la cabeza y empieza a estar en los papeles. Los mecanismos de puesta en marcha tienen su complicación pero esto es una necesidad.

P. ¿El año próximo?

R No quiero hablar de plazos. Lo que quiero es que en este tipo de delitos no haya ninguna sensación de impunidad. Ahora mismo yo no me atrevería a decir que el corruptor y el corrompido estén preocupados, y me gustaría que se preocuparan. La idea está en marcha y ya están los responsables operativos determinando qué estructura, qué distribución territorial, qué medios debería tener. Estamos en la primera fase.

P. ¿Está la Guardia Civil desbordada por la oleada migratoria?

R. No creo que estemos ante una situación de desbordamiento. Es verdad que en las últimas semanas ha llegado un mayor número de inmigrantes, pero las llegadas a Canarias no han empezado este año. Entre 2005 y lo que llevamos de 2006, han llegado 21.000 inmigrantes; entre 2003 y 2004, llegaron 17.000; y en 2002 y 2003, 18.600. Es un problema que se ha tomado poco en serio hasta ahora. No puede decir el PP que se ha desmontado nada porque no se montó nada. La mejora de las relaciones con Marruecos, el refuerzo en las vallas de Ceuta y Melilla, las patrullas conjuntas con Marruecos y Mauritania se han iniciado ahora. Antes ni tuvieron esa previsión. Y hay algo muy importante: aunque sea incipiente, Europa empieza a entender que este es un problema de dimensión europea.

P. Algo de agobio sí tienen.

R. Estamos ante una situación extraordinaria y hay que buscar soluciones extraordinarias. A veces se dice, 'bueno, hay que aportar más guardias civiles'. Pues no tenemos un supermercado de guardias civiles para ponerlos a disposición o una gran flota de embarcaciones metidas en bolsas de plástico pendientes de usar. Tenemos que usar los recursos que tenemos. El Gobierno está haciendo un gran esfuerzo para recuperar la plantilla de la Guardia Civil, porque cuando entró el PP a gobernar había más guardias que cuando se fue.

P. Y tampoco es que la UE se haya volcado en este problema que tiene en su frontera sur.

R. Lo que no debemos hacer ahora es ponernos a criticar, justo cuando hemos convencido a Europa de que esto es un problema de dimensión europea. Lo que tenemos que hacer es seguir convenciéndola de que la pobreza en que viven los países necesita de más medios, porque son muchos cientos de miles las personas que huyen de la pobreza. Es gente que está dispuesta a hacer 1.500 kilómetros en una embarcación frágil, en una postura... Es gente dispuesta a arriesgar su propia vida.

P. Cuando tapan un agujero, la situación se desborda por otro.

R. Eso demuestra la miseria de estos países. Las mafias tienen una especial agilidad y a nosotros nos corresponde detectar estos movimientos y poner medios para paliar la situación. Puede ocurrir que taponando Marruecos se desplacen a Mauritania, cuando tapamos Mauritania se van a Senegal, de Senegal a Gambia o Malí.

P. ¿Cree que plantilla de la Guardia Civil en Canarias es suficiente?

R. ¿Cuál es la labor que está haciendo la Guardia Civil en relación con la inmigración irregular? Pues cuando se detecta una embarcación en aguas españolas sale al encuentro para hacer un rescate humanitario.

P. Es decir, que actúa con las barcas casi como un comité de bienvenida.

R. Tenemos una importante labor del patrullaje conjunto en Mauritania, que ha interceptado a 1.243 inmigrantes. Eso no es una labor de bienvenida. No quiero que España sea un país que no vele por el derecho de una persona a la vida y a ser rescatado si corre peligro.

P. ¿Qué ocurre con Senegal? ¿Ya aceptaron cosas pero luego se echaron atrás?

R. Tenemos que entender que muchos de los inmigrantes que salen de esos países suponen un aporte de divisas a las familias que se quedan y una válvula de escape a una hipotética conflictividad social. La opinión pública de estos países no entiende la colaboración con los países occidentales.

P. Aunque no hay que criticar la aportación europea, se echa en falta que la UE, con el peso político que tiene, no lo use para convencer a países como Senegal.

R. No voy a hacer reproche al interés de la UE. Es la primera vez, con un problema que no es de hoy, que Europa empieza a moverse. Que es un movimiento lento, sí, pero no es criticable.

P. ¿Disponen ustedes de informes de inteligencia sobre futuras llegadas de inmigrantes?

R. Obviamente tenemos informes. Lo que intentamos es poner todo el operativo para actuar donde nos dicen de dónde van a salir. Tengan en cuenta que la distancia de Senegal o Cabo Verde a Canarias es de 1.500 kilómetros. El dispositivo para intentar sellar todas esas aguas es descomunal.

P. El otro asunto de este verano han sido los incendios. ¿Qué ha pasado en Galicia?

R. Las causas de los incendios de todos los años son muy conocidas y no se han aportado nuevas causas. Lo que se ha producido este año ha sido quizás una mayor actividad por parte de algunos pirómanos, un especial interés en hacer daño, incendiando zonas de difícil acceso, y una intensificación del trabajo de la Guardia Civil desde el inicio de los fuegos. Este refuerzo de la investigación ha permitido que las detenciones sean más que otros años y como ha dicho algún fiscal, de mayor calidad.

P. ¿Hay tramas organizadas?

R. Es una hipótesis de los investigadores. Hasta que no acaben las investigaciones no se puede confirmar ni descartar. Pero en algunos casos uno puede pensar que una persona ha recibido una contraprestación económica para incendiar. La labor de los investigadores es relacionar estos hechos pero es difícil de probar.

P. ¿Hay alguna diferencia cualitativa entre los incendios de este año y los de otros, al margen de las circunstancias atmosféricas?

R. Quizás una mayor intencionalidad en causar daño. A ojo de cualquier profano, el que haya 180 focos de incendios activos llama la atención. ¿Por qué no en Extremadura, con condiciones de sequía más extremas? Quizás por aprovechamientos madereros, recalificaciones urbanísticas, disputas entre vecinos, quema de rastrojos. En Galicia se reciben más de 2.500 peticiones para quemar rastrojo, lo que da la medida de cuántas puede haber si pedir autorización.

P. Parece que hay alguna investigación que ya está encaminada hacia algo de lo que usted dice.

R. Una de las características de estos incendios es que han sido provocados cerca de casas y núcleos de población y antes no era así. Pero ahora todo son conjeturas que alimentan un debate político estéril, de si hay trama o no. La prioridad fue detener a los responsables y acumular pruebas y luego podremos hablar de si los detenidos responden a un perfil o a una o varias motivaciones.

P. Cambiando de incendios. El sábado pasado fue incendiado un autobús en San Sebastián, justo después de la amenaza de ETA de volver en caso de que el llamado proceso de paz no salga de su actual estancamiento. ¿Es una materialización de esa advertencia?

R. Sólo voy a decir que las instrucciones de la Guardia Civil son no bajar ni un milímetro la guardia en la lucha contra ETA. No me corresponde valorar si esto va a ser el inicio de una escalada o no. Nuestra labor es clara y, como ciudadano, me gustaría que el proceso terminara con el fin de la violencia. La Guardia Civil, que ha sufrido enormemente la barbarie terrorista, con 206 muertos, obviamente desearía ver el fin de la violencia. Cuando me he reunido con responsables de la lucha antiterrorista en el País Vasco siempre me manifiestan la misma opinión, que ojalá termine bien.

P. Se ha dicho que había órdenes de hacer la vista gorda.

R. En absoluto. Una de mis primeras reuniones tras tomar posesión fue en Bilbao con mandos antiterroristas y las órdenes que les di fue no bajar ni un milímetro.

P. Pero hay menos detenciones.

R. No es porque haya relajación, sino que los terroristas no están actuando ni están llevando a cabo acciones de logísticas. Pero detenciones sí hay, aunque menos.

P. ¿Continúa hoy día el cese de actividades de ETA?

R. Sí.

P. Pero hay dudas de que haya una orden de ETA de volver a la violencia "de baja intensidad".

R. La reflexión ante la quema de este autobús, que yo no quiero minimizar, es que hay una realidad incontestable, que son tres años y más de tres meses sin víctimas mortales. También es verdad que la anterior tregua de ETA es sustancialmente distinta a la actual. En la anterior veníamos con más de 30 atentados con víctimas mortales recientes y ahora llevamos tres años sin muertos. Lo que no debemos es cometer los errores que se cometieron entonces y por eso es importante seguir trabajando, no relajar ningún mecanismo de seguridad, porque los profesionales de la seguridad saben que siempre tienen que trabajar contemplando la hipótesis más peligrosa.

P ¿Qué errores se cometieron en la anterior tregua?

R. No me corresponde valorar decisiones que se pudieran haber tomado antes. Lo que me interesa es contemplar todas las hipótesis, incluso las más negativas, la que todos no deseamos, que es que se vuelva a un proceso de violencia. Soy el responsable de un cuerpo de seguridad y mi labor es trabajar con esta hipótesis de gravedad, aunque lo que deseo es que el proceso salga bien. Trabajamos con la hipótesis de que salga mal para actuar eficazmente si eso ocurre.

P. Se ha encargado un estudio sobre el redespliegue del cuerpo, ¿Cómo está eso?

R. He pedido que me analicen la situación de la Guardia Civil en determinados núcleos, ante la posibilidad de que el crecimiento demográfico haya apartado a la población de nuestra zona de influencia. Porque igual es un cuartel creado hace 80 años y el núcleo se ha desplazado. Es un estudio que atiende a razones de eficacia en la lucha contra la criminalidad. Hablamos de zonas concretas.

P. El director general de Tráfico ha criticado la falta de guardias civiles de tráfico. ¿Faltan?

R. Sí. Dentro de las propuestas de empleo público, de la que está encima de la mesa de 1.500, 500 serían para tráfico. Hay un compromiso del Gobierno de incrementar de forma considerable los efectivos de tráfico, porque no ha crecido en función del crecimiento del parque móvil de vehículos.

P. Pero los guardias no quieren irse a tráfico.

R. Tienen que tener en cuenta que ellos trabajan más cuando nosotros nos vamos de vacaciones, en condiciones climatológicas muchas veces adversas y, además, tienen que afrontar situaciones de trato con los ciudadanos que en muchas ocasiones son muy tensas. Tienen una presión psicológica importante y nos corresponde mejorar sus condiciones e incentivar para que la Guardia Civil de Tráfico consiga reclutar efectivos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 27 de agosto de 2006