La venta de electrodomésticos con subvención se dispara, pero no siempre se cambian los viejos

La Generalitat dice que confía en el sector y aplica el 'plan renove' sin controlar la picaresca

Los consumidores catalanes han exprimido a toda prisa la posibilidad de cambiar un viejo electrodoméstico por otro nuevo que ahorre energía, con el gancho de un descuento en el precio. Hasta el punto de que, casi dos meses antes de lo previsto, al Gobierno catalán se le ha terminado el dinero que tenía para subvencionar la sustitución. En cuatro meses se han renovado 90.000 aparatos. Un paseo por las tiendas permite afirmar que, en ocasiones, el establecimiento ofrece el descuento por un nuevo aparato sin que haya uno antiguo que reemplazar. La Generalitat señaló ayer que "confía en el sector" frente a la picaresca y admitió que no ha puesto en marcha mecanismos de control para evitarla.

Un amable vendedor se acerca al dubitativo comprador, armado con una cinta métrica para calcular si la lavadora le cabría en su cocina. "Este modelo ha tenido gran éxito. Y tiene el descuento de la Generalitat", deja caer el comercial. El comprador toma interés, pero dice que no tiene lavadora que sustituir, que hasta ahora vivía en un piso de alquiler y que el aparato que tiene no es suyo. El vendedor frunce el ceño y murmura que tal vez se lo podría arreglar. Llegado el momento de pagar, la cajera aplica el descuento y vuelve a preguntar por el modelo que sustituir, que acabará, como todos los reemplazados, en un almacén de desechos. Al decir que no hay modelo que sustituir, adopta una expresión de contrariedad, pero da por bueno el descuento.

Situaciones similares a ésta, que ocurrieron hace pocos días en un céntrico comercio, no inquietan demasiado a la Generalitat, que para esta campaña ha desembolsado 10,7 millones de euros desde el pasado 2 de mayo.

No es "pecado mortal"

"Si alguien se ha escapado tampoco será un pecado mortal. Al final, el consumidor ha adquirido un electrodoméstico nuevo y eficiente, que es de lo que se trata", afirmó ayer Josep Isern, director general de Energía y Minas. Isern subrayó que la Generalitat ha dado su confianza a los comercios para que sean éstos los que controlen que exista una renovación real. "Las tiendas firman por lo que hacen, dejan constancia de ello, y no creemos que hagan trampa. Pero es cierto que no se ha creado un mecanismo de control específico", añadió.

La prioridad del Gobierno catalán es el ahorro energético que supone esta iniciativa, que se estima en cerca de 12 megavatios hora (MWh). La campaña de este plan renove del electrodoméstico ha sido un éxito, y aunque su responsable, Cristina Castells, cree que el volumen de ventas global de electrodomésticos no aumentará, sí se ha disparado durante los meses que dura el plan. Éste debía finalizar el 1 de noviembre, pero terminará el 1 de septiembre porque los 10,7 millones de euros para las subvenciones ya se han agotado.

En la práctica, si una familia decidiera cambiar todos los aparatos de clase D (convencionales) de la casa por otros de clase A (eficientes), el ahorro de la factura eléctrica en un año podría alcanzar el 12% del total. De acuerdo con los cálculos del Departamento de Trabajo e Industria, 50 euros.

Los consumidores han aprovechado, sobre todo, esta campaña para renovar la lavadora, que supone el 24% del total de las sustituciones y que, junto con los lavavajillas y los frigoríficos, cuentan con una subvención de 85 euros. La ayuda en el caso de las secadoras es de 150 euros y las de los congeladores, 185 euros. Los aparatos de aire acondicionado no entraban en esta campaña. Las ayudas equivalen al 60% de la diferencia de precio que implica comprar un aparato de clase A respecto de uno convencional.

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