El fenómeno de la inmigración

Un cobertizo de un pueblo del Empordà acoge a un centenar de subsaharianos

Torroella de Fluvià es una pequeña población del Alt Empordà con una población de unos 300 habitantes. En el último año esta cifra se ha incrementado con la llegada progresiva de un centenar de inmigrantes de África subsahariana, procedentes de las islas Canarias.

Muchos de ellos se han dirigido al Empordà atraídos por las posibilidades de trabajo en el sector agrícola. Desde hace meses viven en condiciones infrahumanas en un cobertizo abandonado que antiguamente había albergado terneros. Salen cada mañana a buscar trabajo por los campos de la zona, aunque su situación irregular impide a los payeses contratarlos legalmente.

El alcalde de Torroella, Pere Moradell (PSC), ha explicado que se ha hecho lo posible para adecentar la zona, que estaba "llena de ratones y serpientes". Una circular emitida ayer por el Departamento de Bienestar de la Generalitat afirma que "se les ha ofrecido la posibilidad de ser atendidos por la Cruz Roja en un espacio diferente, pero rechazaron el ofrecimiento". Bienestar atribuye la negativa a las "opciones de trabajo" que tienen en Torroella. Unió de Pagesos, sin embargo, afirma que es imposible que todos ellos, en situación irregular, trabajen en el campo.

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* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 24 de agosto de 2006.

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