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Editorial:

Congo a dos

La presidencia de Congo tendrá que dirimirse en una segunda vuelta en octubre; si llega a celebrarse. Dadas las tensiones en el país en sus primeras elecciones democráticas en 40 años, obligará a los dos candidatos que quedan en liza, Joseph Kabila y Jean-Pierre Bemba, actuales presidente y vicepresidente respectivamente, a ampliar su base electoral. Pero los disturbios en la capital Kinshasa, con cinco muertos en las horas previas al anuncio de los resultados, y posteriores ataques con arma pesada contra el cuartel general de Bemba, con secuestros de diplomáticos incluidos, obligaron ayer a desplegar la fuerza de la ONU y a la primera intervención de las tropas europeas de Eurofor en el escenario congolés. Blindados españoles patrullaban en algunos barrios. Y esto ha ocurrido cuando aún no hay un vencedor. Todo indica que para recuperar la estabilidad indispensable para su desarrollo, la República Democrática de Congo necesitará algo más que elecciones.

La mera presencia de las fuerzas internacionales ha mostrado su utilidad a la hora de garantizar la paz ante las urnas. Ahora, a la luz de lo que está ocurriendo, habrá que considerar una prolongación de esta misión, y no su mera interrupción y eventual reanudación con vistas a las elecciones de octubre, que se anuncian más borrascosas que la primera vuelta.

Ésta, celebrada el pasado 30 de julio, con una participación superior al 70%, ha arrojado, tras un recuento que ha tardado tres semanas, un 45% para Kabila -que no ha conseguido así ganar a la primera- y un 20% para Bemba, con el resto repartido entre otros candidatos. La votación indica una clara división de una sociedad compleja en un país con 210 lenguas y casi tan grande como la Unión Europea. Kabila es hijo del presidente asesinado que logró acabar con la dictadura de Mobutu. Logró poner fin a lo peor de cinco años de guerra civil y regional en la llamada primera guerra mundial africana. Habla el suajili y el inglés, y

domina el este del país, pero no el oeste ni la capital, donde se habla lingana y francés, y donde ha ganado su rival.

Pese a que ha habido algunas irregularidades, no parecen haber influido en el escrutinio final, aunque será el Tribunal Supremo el que tendrá que pronunciarse sobre eventuales reclamaciones antes de que acabe agosto. Previsiblemente, Kabila será el ganador de la segunda vuelta. De todas formas, gane quien gane, tendrá que integrar a la otra parte, y recibir apoyo internacional. Congo, que posee grandes recursos naturales, tiene posibilidades de despegar si consigue dejar atrás las guerras y dictaduras de tantos años. Vale la pena que la comunidad internacional siga ayudándole a conseguirlo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 22 de agosto de 2006