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Perca del Nilo en lugar de mero

El 32% del pescado inspeccionado por el Ayuntamiento en restaurantes es fraudulento

La mayoría de los restaurantes con menú del día -de aproximadamente unos diez euros-, que ofrecen como parte de sus menús mero, en realidad sirven perca del Nilo o cherna, según José Manuel Torrecilla, director general de Salud Pública del Ayuntamiento de Madrid.

El Consistorio publicó ayer los resultados del control oficial de alimentos de los últimos seis meses en la capital, que también niega la existencia del garrafón (

alteración ilegal del alcohol) en los bares de copas de la capital.

Lavamanos en las cocinas insuficientemente dotados, falta de termómetros en los refrigeradores, inadecuada construcción y diseño del cuarto de basuras e insuficientes dispositivos contra especies animales que facilitan la propagación de enfermedades. Son las cuatro deficiencias más frecuentes que el Ayuntamiento ha encontrado en las 10.001 inspecciones efectuadas entre enero y junio de 2006.

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El resultado de la campaña indica que un 16% de las pruebas alimentarias realizadas tienen irregularidades. A pesar de ello, el director general de Salud Pública afirmó que la tendencia es de mejora del 2 al 3% respecto a 2005 y felicitó a los establecimientos hosteleros de Madrid por "su mayor implicación cada año con la salud de sus clientes y su compromiso con la higiene pública".

"Sé que la mayoría de los menús, de ocho a diez euros, donde se ofrece mero, en realidad es perca del Nilo o cherna", declaró ayer el director general de Salud Pública. Torrecilla extrae la conclusión tras comprobar que 15 piezas de pescado de las 46 pruebas tomadas han resultado fraudulentas. "Se va a un restaurante, se pide el plato de pescado y en ese momento se informa de la inspección", explicó el director acerca del trabajo de los inspectores, quienes cuentan con un secuenciador de ADN para comprobar la especie del pescado que sirven los establecimientos.

"Una ración de mero puede costar cuatro o cinco euros, mientras que la de perca apenas vale dos. Nunca se me ocurriría engañar al cliente de esa manera", asegura Raúl Alameda, dueño de un restaurante recién abierto con menú a 10 euros en la calle de Lagasca. "Es muy común que algunos restaurantes pongan breca en lugar de besugo o lenguadina en vez de lenguado. Aprovechan que la carne es parecida para ahorrar. Eso sí, a costa del comensal, algo que nosotros no hacemos", añade Alameda.

El informe de Salud Pública también denuncia que 1.456 personas han estado expuestas a 28 brotes de origen alimentario -dos o más personas con la misma enfermedad provocada por un mismo alimento en mal estado- en los últimos seis meses. De ellas, 372 resultaron afectadas y 13 hospitalizadas. Los restaurantes han sido los mayores causantes de brotes con 16, mientras que también se han detectado alimentos en mal estado en guarderías y centros de mayores.

En los comedores, tanto públicos como privados, que atienden a niños y ancianos, se han realizado 504 inspecciones -409 en colegios y 95 en centros de mayores-. A pesar de que el año pasado se examinaron sólo el 89% de los 1.124 centros escolares programados, en 2006 se han proyectado 12 inspecciones menos.

Comedores escolares

En lo que va de año, sólo se han investigado un 36,78% de los 1.112 comedores escolares e infantiles planeados. "En septiembre, con el inicio del curso, intensificaremos las actuaciones", afirmó Torrecilla.

El Instituto de Salud Pública ha cumplido el 71% de las 14.000 inspecciones programadas para este año. Entre los locales inspeccionados hay bares, restaurantes y comedores. También se han realizado 1.011 exámenes en Mercamadrid. "Es el mayor mercado de pescado del mundo detrás del de Tokio", aseguró Torrecilla, que anunció que se han destruido 36 toneladas de alimentos hasta el 30 de junio. "La mayoría de la mercancía intervenida y destruida no tenía una procedencia clara, y ante la duda, se procede a su destrucción", explicó el jefe de la salud pública municipal.

Torrecilla, ex director de la Agencia Antidroga de la Comunidad, aludió a las "copas de más" para explicar la percepción del garrafón en los bares de copas de la capital. El informe destaca que sólo uno, de los 112 bares y discotecas inspeccionados, tenía alterado el alcohol. "En ese caso se trataba de un cambio de marca de whisky, por otra más barata", puntualizó el responsable de Salud.

"Es muy curioso que la mayoría de la gente crea que la última copa que se tomó fue la que estaba adulterada. En esos casos hay que preguntar: ¿Cuántas te habías tomado antes?", afirman desde Diageo, la principal empresa distribuidora de bebidas alcohólicas en España. "Es posible que la muestra que ha tomado el Ayuntamiento no sea muy grande, pero cuentan con los mejores medios y, según nuestros datos, el garrafón hace tiempo que no se practica", aseguran desde la distribuidora que achaca a la higiene de los locales o al mal estado de los hielos el posible falseo de las consumiciones.

Desde Salud Pública sostienen que no se han tomado más muestras de bebidas alcohólicas porque los resultados "eran buenos". El procedimiento trata de pillar por sorpresa a los locales.

"Se entra en el bar con los agentes de la policía y se pide al personal del local que se quede quieto para poder elegir libremente la botella a inspeccionar. Después se lleva al laboratorio", explicó Torrecilla, que hizo una recomendación a los madrileños: "Tienen que beber menos, y así les sentarán mejor las copas".

"Se ríen de nuestra salud"

"El Instituto de la Salud Pública se ríe de la salud de los madrileños". Así de contundente fue la respuesta de Carmen Sánchez Carazo, concejal socialista de Salud y Discapacidad del Ayuntamiento, ante los datos del Control Oficial de Alimentos presentados ayer.

"Son insuficientes", denuncia Sánchez Carazo, quien considera escasos los exámenes realizados por el Instituto de Salud Pública en Mercamadrid. "Para un mercado que mueve 650.000 kilos de pescado diarios, 350.000 de carne y seis millones de frutas, 1.011 inspecciones en seis meses es ridículo", asegura la edil. Según los datos presentados ayer por José Manuel Torrecilla, director general de Salud Pública del Ayuntamiento, Mercamadrid es inspeccionado cinco veces al día. En 2005 se efectuaron 2.500 inspecciones en el mercado.

"El Ayuntamiento se tiene que dar cuenta de que lo más importante para una persona es su cuerpo", afirma Sánchez Carazo, que asevera que el Consistorio tiene a la Salud Pública madrileña "abandonada".

Respecto al fraude del pescado denunciado ayer por el Ayuntamiento -servir perca del Nilo cuando se oferta mero-, la concejal socialista afirma: "Confío en la seriedad de la mayoría de los dueños de los restaurantes, porque si me tengo que fiar de las inspecciones...".

Torrecilla explicó que los locales hosteleros son elegidos de manera que "cada cierto tiempo sean inspeccionados". Aunque aseguró también que se reservan un porcentaje de establecimientos "al azar". El objetivo de las inspecciones municipales es que todos los locales que se examinen "no estén avisados y sean vigilados periódicamente", afirmó el jefe de los inspectores de Sanidad. "Los locales sólo reciben una inspección cada siete años y eso es insuficiente", respondió Sánchez Carazo.

Una de las mejoras respecto a 2005 que anunció ayer Torrecilla fue la incorporación de un secuenciador de ADN de 200.000 euros para reconocer la procedencia de los alimentos. "Es indignante que se presuma de esa inversión, cuando la obligación del Instituto de Salud Pública es modernizarse", declaró la concejal, quien añadió que 200.000 euros "suponen la décima parte del contrato de los parquímetros".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 19 de agosto de 2006

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